[How to KNOW
God ] TW SEPT OCT
07
Cómo CONOCER a Dios
Por
Roderick C. Meredith
Índice:
Muchas personas creen conocer a Dios, ¿pero lo conocen
realmente? Jesucristo vino a revelar al Padre a toda la humanidad. Dios es
amor, ¡y usted sí lo puede conocer!
Muchas personas creen conocer a
Dios, ¿pero lo conocen realmente? ¡Prepárese para una sorpresa!
“¡Qué bueno es conocer al
Señor esta mañana!" dijo el fogoso y emotivo predicador.
"Amén", respondieron en coro varios
miembros de la congregación.
¿Ha oído usted
a la gente hablar de este modo superficial sobre su Dios y Creador? Sin
duda, creen sinceramente que están glorificando al Dios Eterno con esta
palabrería. En general, son personas muy sinceras. Pero muchas personas no
religiosas, especialmente las menos dadas a dejarse llevar por la emoción, se
sonríen al oír algo así. Consideran que se trata de gente sentimental y
desorientada, que se vale de la religión como manera de “desahogarse”.
¿Acaso estas personas “conocen al Señor"? Dejando
de lado nuestros sentimientos personales y nuestras ideas preconcebidas,
preguntémonos con sinceridad cómo
podemos conocer a Dios.
Dios revela su naturaleza
Hay fundamentalmente tres
maneras de llegar a conocer y realmente
entender al verdadero Dios, el Creador del universo. La primera manera es
estudiar atentamente lo que Dios ha producido: su obra creada, aquello que a
veces llamamos “naturaleza”. El apóstol Pablo lo sabía, pues escribió por
inspiración lo siguiente: "Porque las cosas invisibles de él, su eterno
poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas
hechas" (Romanos 1:20).
La suprema inteligencia de Dios es tan obvia en
su creación que deja al ateo totalmente sin excusa por negar la existencia
divina. Nuestro universo está regido por
leyes. Dios se revela claramente en la naturaleza como un Dios de leyes y de orden, de suprema sabiduría
y con un propósito para todo lo que hace.
¡Trate de quebrantar la ley de gravedad! La
unidad de la naturaleza—la constancia de las leyes inexorables—señala hacia la
naturaleza y carácter del Creador. ¡La creación divina no es algo que evolucionó! Sus leyes siguen siendo las mismas. El
propio hijo de Charles Darwin dijo: "No
podemos comprobar que haya cambiado una sola especie". Dios decretó en
Génesis 1:25 que toda planta y animal debe reproducirse " según su género". Es un decreto
que jamás se ha dejado de cumplir.
¡Las leyes de Dios no cambian! Toda la creación
proclama esta verdad con voz de trueno. Es un principio que se aplica tanto a lo espiritual como a lo físico. Si realmente quiere entender a su Creador, estudie
la creación de Dios. La naturaleza enseña, como lo hace
Un segundo testigo necesario
En contraste con el testimonio
unido de la naturaleza, los seres humanos se encuentran divididos y confusos en
sus ideas sobre Dios. Se ha dicho que “el hombre crea a Dios a su propia
imagen”. En la mayoría de los casos ¡es
cierto!
Los pueblos de todas las naciones y de todas las
lenguas siempre han adorado algo. Pero su “dios” generalmente es un producto de
su imaginación—un dios que se conforma a las normas, leyes y modos de ver de los humanos en un momento dado de la
historia.
Aun hoy, la mayoría de los “cristianos” le agregan a
Otras personas se van al otro extremo. Piensan en
Dios como una potencia espiritual lejana que tiene poca o ninguna interacción
directa con la familia humana. Se imaginan que Dios es lo bastante “sabio” para
dejarnos a que escojamos nuestras propias diversiones, sociedades y leyes, e
incluso nuestra propia religión tal como nos plazcan. Tales personas se sienten
filosóficas, abiertas y “modernas”. Entonces ¡visualizan a Dios a su propia imagen!
La autoridad de
Si usted ha comprobado que
Quizá hayamos tenido nuestras propias ideas preconcebidas de Dios. Pero si queremos
hallar la verdad, debemos poner esas ideas de lado y escudriñar la palabra
divina para descubrir cómo se revela
Él a nosotros. Recuerden: " Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar,
para reprender, para corregir, para instruir en justicia" (2 Timoteo 3:16,
Biblia de las Américas).
Dios dice: "Yo el Eterno no cambio" (Malaquías 3:6). Leemos
que Jesucristo es " es
el mismo ayer, y hoy, y por los
siglos" (Hebreos 13:8). El Padre y el Hijo no cambian sus planes y
principios—ni sus leyes—por capricho.
Ellos “no cambian”.
En este punto, es importante comprender que
Cristo fue el Dios o “Yahvé” del Antiguo
Testamento. En Juan 1:1–5, encontramos que Cristo fue el "Verbo" o
"Vocero" que estuvo con el Padre desde el principio. Todas las cosas
fueron creadas por medio de Jesucristo (v. 3; Colosenses 1:16). Cristo fue la
“Roca” espiritual que protegía a los hijos de Israel y fue Él quien les dio los diez mandamientos (1 Corintios
10:1–6).
El que dio la ley, que la mayoría de los
predicadores parecen despreciar hoy, ¡fue
el propio Jesucristo! ¿Por qué deja la gente de mirar hacia Cristo, el
Dador supremo de la ley? ¿Acaso
piensan que Cristo cambió?
¡
Los métodos y las leyes de Dios permanecen
inmutables desde Génesis hasta Apocalipsis. La mayoría de los predicadores no
se dan cuenta de ello, y hablan de “el Dios del Antiguo Testamento" en contraste
con el Cristo del Nuevo Testamento. Se llega al extremo de decir que Cristo
predicó el evangelio pero que el apóstol Pablo predicó otro evangelio distinto.
Estos predicadores están confundidos.
En Apocalipsis 17:5, Dios se refiere a este
sistema confuso y dividido como “Babilonia la grande”, nombre que significa
precisamente “gran confusión”. El verdadero
pueblo de Dios debe salir de ese sistema
por mandato del propio Dios. (Apocalipsis 18:4).
¿Por qué?
¡Porque la gente en ese sistema no conoce al Dios verdadero! Satanás cuenta con sus
propios ministros falsos, que aparentan
ser ministros de justicia (2 Corintios 11:15). Estos ministros falsos son seres engañadores, "en
los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento" (2 Corintios 4:4).
¿Cómo se dejan engañar tan fácilmente estas
personas? En primer lugar, porque
siguen ciegamente la tradición humana y sus falsos ministros, y por
consiguiente tienen un concepto falso
de Dios. En segundo lugar, porque
espiritualmente son demasiado perezosas
para estudiar
La coherencia de
De Génesis a Apocalipsis, Dios
se revela como Creador, Gobernante y potencial Padre espiritual de la humanidad. En Génesis
2:17, Dios mandó a los seres humanos que no
comieran del árbol del conocimiento del bien y del mal. Pero Adán y Eva desobedecieron
este mandato e incurrieron en la pena de muerte. Dios se había revelado como Gobernante
y sus súbditos lo habían desobedecido.
Mucho antes de instituir el Antiguo Pacto, Dios
bendijo a Abraham porque obedeció las
leyes divinas y cumplió los
mandamientos (Génesis 26:5). Abraham conocía
a Dios como su Gobernante Supremo.
Cuando los israelitas salieron de Egipto, Dios
les dio sus mandamientos, que habían
perdido desde tiempos de Jacob. Ellos debían regirse por las leyes de Dios, las únicas que pueden traer
auténtica felicidad. Mas los israelitas, dotados de la misma naturaleza que
tenemos nosotros hoy, desobedecieron
a Dios y cayeron en cautiverio.
¿Por qué? Porque se negaron a reconocer a Dios, a
conocer a Dios, como su gobernante
Supremo.
Jesús revela al Padre
Jescristo vino en la carne
para "revelar" al Padre, Mostró que la ley de Dios estaría vigente
hasta que pasaran el cielo y la tierra (Mateo 5:18). Cristo no vino a acabar
con la ley de Dios sino a cumplirla
(v. 17). Recuerde que cumplir no
significa acabar con algo. Cuando un joven vino a preguntarle a Jesús
cómo ser salvo, Cristo le respondió: "Guarda
los mandamientos" (Mateo 19:17).
Jesús enseño que los cristianos ya no debían
cumplir con la administración de los estatutos y juicios civiles por quebrantamiento de la ley (Juan 8:1–8). Los
seguidores de Cristo ya no han de ejecutar juicio sobre los malhechores (Mateo
7:1–5). Los rituales y las ordenanzas físicas del Antiguo
Testamento se cumplieron con el sacrificio de Cristo (Colosenses 2:14; Hebreos
7:27). Al mismo tiempo, ese sacrificio, y el Espíritu Santo que vive ahora
dentro de los cristianos verdaderos, nos facultan para guardar los mandamientos
espirituales (Mateo 5:19).
Efectivamente, todo el ministerio de Jesús se
fundamentó en revelar a Dios como Legislador y Gobernante supremo. Cristo
predicó la buena noticia del venidero reino, gobierno, de Dios (Marcos 1:14). Este es el verdadero evangelio,
¡la buena noticia del gobierno de
Dios!
El fundamento mismo de las enseñanzas de Jesús
era ese, "no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale
de la boca de Dios" (Mateo 4:4).
¿Qué palabra? ¿Qué Dios? Los judíos en tiempos de Jesús
sabían muy bien que Cristo se refería al Dios del Antiguo Testamento—dador de
la ley—quien había de gobernar a Israel. La única "palabra"
del Dios verdadero, en ese entonces,
era el Antiguo Testamento—el mismo que forma parte de
Tenemos el
mandato de vivir por cada palabra del verdadero
Dios, tal como Jesucristo las revela en el Nuevo y el Antiguo Testamento de
Por favor ¡abra la mente a esta verdad!
Cristo, nuestro ejemplo
La
mayoría de los predicadores “cristianos” hablan de Cristo como una especie de
héroe y Salvador, pero se niegan a
reconocer y aceptar su evangelio, sus
enseñanzas y su ejemplo. Representan a Jesús como un dulce y frágil bebé en
¡
Leemos que la vida de Jesús fue la "luz"
de los hombres (Juan 1:4). Fue un ejemplo de cómo vivir conforme a los mandatos de Dios. El apóstol Pedro
escribió por inspiración que "Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus
pisadas" (1 Pedro 2:21). Y también que "El que dice que permanece en
él, debe andar como él anduvo" (1 Juan 2:6). O, como dice la versión Biblia de las Américas, "el que
afirma que permanece en él, debe vivir
como él vivió".
¡Jesús es nuestro ejemplo perfecto!
Los que dicen que son cristianos—que
"le pertenecen a Él"—¡deben vivir como Él vivió! ¿Vive usted así? Si no cree en el ejemplo de
Cristo y trata de seguirlo, es porque no entiende qué tipo de Dios es el Dios
verdadero. Desconoce cómo adorar y obedecer al Dios y Padre de Jesucristo.
¿Qué ejemplo nos dejó Jesús?
¡Toda la vida de Jesús es un ejemplo perfecto de obediencia
a la ley de Dios y su gobierno! Dijo: "Yo he guardado los mandamientos de mi Padre" (Juan 15:10). Lo que él
enseñaba era simplemente una ampliación de la ley de Dios (Isaías 42:21). En
realidad, Él vino en la carne para magnificar su propia ley, ¡los diez mandamientos! Recordemos que Él fue el
Dios del Antiguo Testamento, quien dio
los diez mandamientos y quien tuvo trato con Israel (1 Corintios 10:1–6).
Cuando vino en la carne, Jesús guardó esa ley para darnos ejemplo. Él fue nuestra “luz”, nuestro ejemplo. Un cristiano verdadero es uno que sigue a Cristo, que sigue su ejemplo.
¿Empieza usted a ver la verdadera naturaleza
del Dios viviente?
Es Él quien
echó a andar todas las leyes físicas y espirituales. Tiene un plan global para
El Verbo vino en la carne como Jesucristo para
predicar la buena noticia del Reino de Dios, su gobierno. Jesús siempre predicó
ese evangelio. Felipe lo predicó (Hechos 8:12). El apóstol Pablo lo predicó
durante todo su ministerio—incluso a los
gentiles en Roma (Hechos28:31). ¡Es el único
evangelio verdadero!
El carácter de Dios
Dios es gobernante. Si nos
convertimos en hijos engendrados de Él, arrepintiéndonos,
bautizándonos y recibiendo el
Espíritu Santo (Hechos 2:38), podremos “nacer de nuevo” en su Reino (Juan
3:1–8). Podremos ser transformados, más precisamente nacer, como seres espirituales,
¡literalmente hijos de Dios! ¡Dios se
está reproduciendo a sí mismo! Él, Creador y Gobernante del universo, está
engendrando seres humanos por medio de su Espíritu para que nazcan como sus
propios hijos, su propia familia, y hereden la vida eterna. Pero antes que Dios
nos convierta en hijos e hijas suyos y nos conceda la vida eterna, tenemos primero que aprender cómo vivir.
Debemos desarrollar la sabiduría de Dios, su carácter. Debemos “vivir por toda
palabra de Dios”. Comprendiendo que nuestro Creador sabe más que nosotros,
debemos obedecer lo que Él dice. Negar esto es manifestar una profunda ignorancia de la gran sabiduría y el
propósito del Dios Eterno! Revela falta de comprensión del carácter del verdadero Dios.
El apóstol Juan lo resumió así cuando escribió a
propósito de Cristo, Dios del Antiguo Testamento y dador de la ley: "El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus
mandamientos, el tal es mentiroso, y
la verdad no está en él" (1 Juan 2:4).
Dios mismo dice que los ministros sin ley son mentirosos cuando pretenden negar la
autoridad de su gobierno, la
sabiduría de su ley ¡y la base misma
de su extraordinario propósito!
¡Es hora de despertar! Que Dios le ayude a usted
a arrepentirse de desafiar su gobierno y de quebrantar
su ley. Que lo guía a aceptar a Cristo como Aquel que lo salva del pecado. Entonces podrá empezar a
adquirir el carácter de Dios y nacer del Espíritu como hijo o hija suya en
la resurrección. Usted necesita
llegar a conocer al Dios verdadero
como su propio Padre.
Hable con Dios
Una vez que usted empiece a conocer al Dios verdadero, el
Dios revelado por Jesucristo, va a querer hablar con Él en oración. Esta es la tercera manera de llegar a conocer genuinamente
a Dios.
Al ir usted conociendo a Dios de este modo,
comprenderá pronto que necesita obedecerlo
para recibir una respuesta. También encontrará que Dios es amor y que Él gustoso concederá toda
petición que le convenga a usted en las circunstancias dadas. Descubrirá que Él
tiene poder para sanar cuando está enfermo, de liberarlo
de angustias en forma milagrosa y de bendecirlo
de un modo que va más allá de la comprensión humana.
Por tanto, ¡aprendamos
a conocer a Dios hablando con Él todos los días!
Y recuerde: los testimonios combinados de la naturaleza,