[What's Ahead for Rusia?] TW Mayo Junio 00
El futuro de Rusia
Por
John H. Ogwyn
Índice:
En este
último decenio del Siglo 20 hemos visto grandes transformaciones en el
escenario mundial, transformaciones que eran inimaginables para la mayoría de
los analistas. El epicentro de esos cambios dramáticos ha sido lo acontecido en
Rusia, corazón de la antigua Unión Soviética. Para quienes tengan clara la
memoria de aquellos años de Guerra Fría en los decenios de 1950 hasta 1970, ver
arriar pacíficamente la bandera roja de la hoz y el martillo en el Kremlin fue
algo que nunca pensaron vivir.
La revista U. S. News & World Report,
en su número fechado el 2 de septiembre de 1991, proclamó en su tapa: “Renace
Rusia". Al describir las esperanzas y las aspiraciones de aquellos días
llenos de optimismo, el artículo declaró: "Luego del golpe fallido, ha
amanecido una nueva era para
Mucho ha sucedido desde aquel histórico momento
en agosto de 1991 cuando Boris Yeltsin se montó en un tanque en
Pero rumbo a aquel "destino feliz",
algo pasó. La economía rusa hizo implosión y se sumió en corrupción. Mientras
unos pocos adquirían fortunas fabulosas, y mientras se depositaban miles de
millones de dólares en cuentas bancarias suizas, el ciudadano ruso común vio
decaer su nivel de vida. En 1999, Rusia debió resignarse a ver cómo su
tradicional aliada Serbia quedaba asolada por Occidente. Señal inconfundible de
cuánto había caído su prestigio y su estatus de gran potencia fue la facilidad
con que Occidente desatendió las protestas rusas y procedió a hacer su
voluntad.
Mas recientemente, Rusia
se ha visto empantanada en una guerra civil en Chechenia, provincia rusa en la
región del Cáucaso. Pero el problema no se limita a Chechenia. Toda la zona del
Cáucaso es un polvorín de fermento y conflicto nacionalista. Aunque las
tensiones étnicas perduran dentro de sus fronteras, la economía ha mejorado
gracias a las exportaciones de petróleo y el poder se ha concentrado en pocas
manos.
¿Qué presagia todo esto para el futuro de Europa
y el futuro del mundo? ¿Qué papel está destinado para Rusia en los próximos
años? ¿Qué nos dice al respecto la profecía bíblica? ¿Acaso
menciona a Rusia, y en tal caso, ¿qué nos dice? Para entender el futuro,
primero debemos entender la historia y los antecedentes del actual estado ruso.
Luego veremos qué dice
Heredero de un
imperio
La
hoz y el martillo, insignia del partido comunista, cedió su lugar a la
antigua águila bicéfala de
La separación entre Oriente y Occidente en el
siglo 20 tuvo su origen unos 17 siglos antes, en un decreto emitido por un
emperador romano. Para el siglo tercero de nuestra era, el Imperio Romano se
extendía desde Inglaterra y la costa atlántica de España hasta el río Éufrates
al oriente. Incluía tanto el norte de África como la región de los Balcanes en
Europa. En vista de su enorme extensión, el emperador Diocleciano decidió
dividirlo, para fines administrativos, en el Imperio Romano Oriental y el
Imperio Romano Occidental. Uno de sus herederos, Constantino, levantó una nueva
capital para el Imperio Oriental en el sitio que ocupara la antigua ciudad de Bizancio
y la nombró Nueva Roma. Sus seguidores le pusieron Constantinopla. Muerto el
emperador Constantino, esta división administrativa se hizo permanente. Cuando
el Imperio Occidental se derrumbó en el año 476 con la muerte de su último
emperador, Romulus Augustulus, el Imperio Oriental sobrevivió.
Todo esto lo había previsto unos mil años antes
el profeta hebreo Daniel, mientras vivía en la antigua Babilonia sobre el río
Éufrates. En Daniel 2 el profeta consignó un sueño que tuvo el rey Nabucodonosor
pocos días antes, y explicó su significado. En su sueño el rey había visto una
estatua enorme con cabeza de oro, pecho y hombros de plata, caderas de bronce,
piernas de hierro y pies de una mezcla de hierro y barro. La cabeza de oro, le
informó a Nabucodonosor, simbolizaba su propio reino, el babilónico. Después de
él surgiría otro reino, el de los medos y los persas que invadieron a Babilonia
en 539 antes de Cristo. Al Imperio medo-persa le seguiría otro, el reino griego
de Alejandro Magno y sus sucesores. El cuarto reino estaba representado por las
piernas de hierro y no puede ser otro distinto del Imperio Romano. En tiempos
de los últimos diez reyes herederos de la antigua Roma, los cuales están
representador por los dedos en los pies de hierro y barro, el Dios del Cielo
intervendrá para establecer un Reino… reino que nadie quitará (v. 44).
La separación del Imperio Romano en Oriental y
Occidental queda claramente simbolizada por las dos piernas de hierro. En
Europa Occidental, el reino latino-germano-católico fue el que heredó el
Imperio Romano Occidental. En Europa Oriental, el reino griego-eslavo-ortodoxo
fue el que heredó el Imperio Romano Oriental. Este produjo una división
religiosa, cultural y política que ha afectado la historia de Europa hasta hoy.
La separación comenzó con una demarcación política que a su vez generó una
diferenciación cultural. En el Occidente, la lengua y cultura latinas se
difundieron desde Roma y dieron su forma a gran parte de Europa. Emanada de
Constantinopla, la lengua y cultura griegas dieron su forma a buena parte del
oriente eslavo.
En 861, el príncipe Rostislav de Moravia solicitó
misioneros al emperador bizantino en Constantinopla. El emperador envió a dos
hermanos de Tesalónica: Cirilo y Methodious. Como los eslavos no tenían un
alfabeto con qué expresar plenamente su idioma por escrito, uno de los hermanos
formuló uno, tomando como modelo el alfabeto griego. Hasta el día de hoy, el
alfabeto que se emplea en Rusia, Serbia y Bulgaria se conoce como el alfabeto
cirílico.
Los siglos siguientes vieron una intensa
rivalidad en la parte oriental de Europa entre Roma y Constantinopla. Moravia,
Eslovaquia y más tarde Hungría y Polonia se conquistaron para
En el año 1054, durante el pontificado del papa
León IX, la ruptura entre
Luego, en 1453, Constantinopla cayó en manos de
los turcos y el Imperio Romano Oriental tocó a su fin. La sobrina del último
emperador huyó a Roma donde pasó su adolescencia. Varios años después, casó con
Iván III, Gran Duque de Moscovia, en una ceremonia celebrada por el propio
Pontífice. El papa esperaba que este matrimonio contribuyera a la reunificación
de las iglesias Ortodoxa y Católica bajo el pontífice
romano. "Como descendiente de la gran familia imperial de Roma Oriental,
Sofía fue la fuerza impulsora tras el auge de Iván a la supremacía y tras la
pretensión rusa sobre la herencia de Constantinopla... Como Constantinopla
había caído en manos turcas, ella también
lo instó a reclamar el título de ‘Zar’..." (Historia de Rusia, Walter Kirchner, p. 35). Zar era la
forma rusa de César. El antiguo nombre ruso de Constantinopla había sido
Czargrado, "Ciudad de César".
Fue entonces cuando el águila bicéfala imperial,
símbolo de los césares de Bizancio, pasó a los grandes duques de Rusia. De ahí
en adelante, los gobernantes rusos se consideraron herederos de los césares
orientales y protectores de
Los orígenes del
pueblo ruso
Es importante entender quiénes son el pueblo ruso y de dónde provienen.
Para reconocer las profecías bíblicas que hablan de ellos, hay que saber su
origen. En realidad, varias tribus emparentadas emigraron a la parte europea de
Rusia y fueron los antecesores de las tres ramas de los pueblos rusos: los
rusos grandes, los rusos pequeños y los rusos blancos. Estos tres pueblos están
unidos por la historia, la cultura y el idioma, si bien surgieron originalmente
de antepasados diferentes.
En los tiempos más antiguos encontramos dos
naciones, identificadas en
Los siglos quinto y cuarto antes de Cristo fueron
testigos de conflictos crecientes entre los reinos persa y griego, y en las
luchas se involucraron pueblos como Mesec, Tubal, Lud (Lidia), los medos y los
elamitas. Para fines del siglo cuarto después de Cristo, los griegos bajo
Alejandro Magno habían triunfado sobre Persia. La subsiguiente invasión griega
a los terrenos orientales presionó a los pueblos asentados entre el mar Negro y
el Caspio, impulsándolos a emigrar hacia el norte, a los llanos de los escitas.
En los años siguientes, estos llanos fueron habitados por diversos pueblos,
entre ellos algunos remanentes de las diez tribus norteñas de Israel en el
exilio.
Según afirma el Atlas Cultural de Rusia y
Desde el norte del mar Negro, los elamitas se
extendieron gradualmente hacia el occidente y el sur, dando origen a la
población eslava en el centro y sur de Europa. Las tribus que descendían de los
antiguos medos se trasladaron ligeramente al
norte y occidente para hacerse a las fértiles tierras agrícolas de
Durante muchos siglos existió una ruta comercial
que iba del mar Báltico al río Dnieper y al mar Negro y de ahí a
Constantinopla. Los eslavos llevaban pieles, cera, miel de abeja y ámbar a los
mercados de Constantinopla a cambio de los lujos del mundo griego. Los griegos
dejaron una fuerte influencia en los eslavos rusos durante siglos. En el año 989
el príncipe ruso Vladimir adoptó oficialmente el cristianismo ortodoxo y se casó
con la hermana del emperador romano oriental, Basilio II. El historiador Will
Durant señala que "...de ahí en adelante, hasta 1917, Rusia fue hija de
Bizancio en su religión, su alfabeto, su moneda y su arte" (p. 448).
En 1223, los jinetes mongoles armados de Genghis
Khan llegaron hasta el río Volga y para 1240, toda Rusia, incluida Ucrania, se
encontraba bajo el dominio mongol. No se deshizo el yugo hasta 1480. Luego,
Rusia comenzó una enorme expansión, colonizando la enorme extensión de Siberia
durante los siglos 16 y 17 y extendiéndose también hacia el sur a las tierras
de de los propios mongoles en Asia Central. En los albores del siglo 18, el zar
Pedro el Grande había vuelto la mirada hacia el occidente, deseoso de adquirir
conocimientos occidentales para que Rusia pudiera modernizarse y llegar a ser
una gran potencia. Con su papel decisivo en las guerras napoleónicas, Rusia estrechó
su relación con los europeos en el siglo 19.
En 1917 se produjo el momento decisivo para
El futuro de Rusia
La
profecía bíblica muestra que en los próximos años ha de surgir en el escenario
mundial una superpotencia europea, la cual va a suplantar el dominio de las
naciones anglosajonas. Este será el séptimo y último renacimiento del antiguo Imperio
Romano. Esta vez, como lo indica claramente Daniel 2, no solamente se tratará
del Imperio Occidental renacido sino que abarcará también naciones herederas de
Bizancio. Diez gobernantes europeos entregarán su poder a un gran super-líder,
considerado el único capaz de salvar al mundo de una catástrofe que se le
avecina. A la cabeza de esta unión de países, dominada por Alemania, ese
individuo se aliará con un carismático líder religioso para traer al mundo
entero bajo su influencia. Semejante unión ofrecerá promesas de prosperidad
mundial así como un poder político-militar centralizado, con el fin de asegurar
la paz y la seguridad. Ese futuro imperio renacido, bajo la dirección de un
líder religioso de gran influencia y poder, ofrecerá la identidad común
necesaria para unir las piezas de un mundo fraccionado y formar con él una
unidad global.
Ahora bien, esta unión europea, compuesta por
diez naciones herederas del Imperio Romano Oriental y el Occidental, tendrá
ciertas flaquezas inherentes y fatales. Daniel la compara con una mezcla de
hierro y barro. Al respecto,
hay unas observaciones interesantes en el Expositor’s Bible (Expositor
de
Desde los tiempos de Carlomagno, el mundo ha
visto varios intentos fallidos por Roma de reunir el Imperio Romano Oriental
con el Occidental bajo su dominio. Los
Pontífices han deseado restablecer la unidad del mundo cristiano profeso
volviendo a traer a las comunidades ortodoxa y protestante bajo sus alas.
En los últimos 200 años, tanto Napoleón como
Hitler fracasaron en sus intentos por conquistar a las naciones anglosajonas.
Este fracaso se debió, en gran parte, a que pretendieron luchar contra Rusia al
mismo tiempo. La próxima vez ¡no sucederá así! El séptimo renacimiento del antiguo Imperio Romano
parecerá en un principio tener mucho más éxito que todos los intentos
anteriores, si bien este último esfuerzo por unir a Roma y Bizancio también
está destinado a fracasar.
Los diez líderes que entregarán su poder al
futuro super-líder acabarán por comprender que fueron engañados por el sistema
religioso en el cual confiaron. Se volverán contra él con furia intensa (Apocalipsis
17:16). Jeremías 51:7–11 indica que los rusos ucranianos, descendientes de los
antiguos medos, estarán a la cabeza de lo que probablemente será un ataque
nuclear contra la
propia Roma (ver Apocalipsis 18:9–10).
Este mismo ataque nuclear se describe paralelamente en Apocalipsis 9:15,
se indica además, que está respaldado por un ejército de 200 millones
(versículo 16) acampado junto al río Éufrates (versículo 14).
Todo parece indicar que los 200 millones son una alianza militar entre
Ucrania (los antiguos medos) Rusia y China que viene en contra del bloque
occidental de
Napoleón Bonaparte quien encabezó la quinta restauración del poder de
El ataque nuclear lanzado por el bloque oriental que acabamos de
describir en contra el poder de
Después de la sexta trompeta, obviamente, sigue la séptima y
última trompeta.
Muchas escrituras señalan de manera inequívoca que al sonido de la
séptima y última trompeta, Jesucristo aparecerá sobre las nubes del cielo “con
poder y gran gloria”
Y “todo ojo le verá” (ver Mateo 24: 30-31, 1Corintios 15:52, 1
Tesalonicenses 4:16, Apocalipsis 1:7).
Ante este espectáculo, e inducidos por demonios, el ejército de los
200 millones y lo que queda del poder de
El apóstol Juan nos relata el enfrentamiento final tal como le fue
revelado en visión apocalíptica: “Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y
a sus ejércitos reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo blanco,
y contra su ejército” (…) “y… fueron muertos con la espada que salía de la boca
del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de
ellos” (ver Apocalipsis 19:11-21).
Este será el desenlace final de todos los preparativos de guerra
que se están llevando a cabo actualmente en el mundo tanto en el Occidente como
en Rusia y China.
¿Qué ocurrirá después? ¿Qué les depara el futuro a estas naciones
y al resto del mundo?
En el siguiente capítulo del libro del Apocalipsis, están
consignadas en forma clara y cristalina, las buenas noticias que constituyen la
única esperanza para la humanidad. Jesucristo viene a instaurar sobre una
tierra exhausta de violencia, un reino de mil años de paz y prosperidad
(Apocalipsis 20:4). Tal como lo anunció el apóstol Pedro en Hechos
3:19-21, se acercan tiempos de refrigerio en los que se cumplirán las profecías
sobre la restauración de todas las cosas. Rusia y China, Alemania y toda
Europa, el Medio Oriente, todas las naciones del África y América y de los más
remotos confines del mundo, aprenderán por fin a vivir en paz.
Se cumplirán por fin, las palabras inspiradas del profeta:
“Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la
casa del Eterno como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados,
y correrán
a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos y dirán: Venid subamos
al monte del Eterno, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y
caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la
palabra del Eterno.
Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán
sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación
contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra” (Isaías 2:2-4).
Hay otras profecías, en Ezequiel 38 y 39,
que describen una alianza de los rusos con las naciones
de China y el Lejano Oriente, descendiente de los mongoles. El momento al cual
se refiere esta profecía en particular, con su descripción de la invasión de
Israel después de reunido ese pueblo, no es antes del regreso de Cristo sino
unos años después. Esto se aclara cuando vemos en Ezequiel 38:11–12 que Israel
(la totalidad de las 12 tribus, no solamente los judíos) estará reunida,
proveniente de todas las naciones. Estarán asentados en una tierra de
prosperidad y paz sin defensa aparente… y con las puertas sin seguro.
Cuando Cristo glorificado haya destruido a los
ejércitos reunidos en Armagedón (Apocalipsis 16:16, 19:19–21), traerá al
remanente de israelitas cautivos y los devolverá a la antigua tierra de sus
antepasados. Establecerá un reino con sede en Jerusalén pero que se extenderá
por toda
El pueblo ruso ha tenido una historia larga y
turbulenta. Pisoteados y explotados por gobernantes opresivos y autocráticos y
por ideologías huecas y sin valor, han tenido que luchar por sobrevivir.
Llegará el día en que ellos, como las demás naciones, dejarán de estar
engañados y vivirán en carne propia la buena noticia del Reino de Dios. Sólo
entonces veremos un verdadero renacimiento religioso, cultural, político y
económico de los rusos. Por fin, la triste y dura historia de Rusia ¡tendrá un
final feliz! d
Epígrafes de las fotos:
Página 10: El águila imperial de doble cabeza, símbolo de
los césares bizantinos, se estableció en el Siglo 13 como el escudo de armas de
Página 12-1: Pedro el grande lideró la expansión de Rusia
hacia el mundo occidental moderno. Su visión era la de una Rusia moderna y
poderosa.
Página 12-2: Muchos de los rusos de hoy en día todavía
sueñan con volver a ser una superpotencia bajo el comunismo. Adherentes al
Partido Comunista continúan demostrando su amor por Lenin.