TW SEPT OCT Editado DC
[Do You Really "Watch"? ]
¿Está usted realmente
"velando"?
Por
Roderick C. Meredith
La
mayoría de los lectores de esta publicación entienden que los acontecimientos
profetizados en
Como
bien lo sabe la mayoría de ustedes, el verdadero Cristo de
Entonces
se establecerá el verdadero "nuevo
orden mundial", que es el reino o gobierno de Dios, por medio de
Jesucristo y sus santos, quienes finalmente traerán auténtica paz al mundo
entero ¡por mil años! Jesucristo
dijo: "Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera
resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán
sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años" (Apocalipsis
20:6).
Como
la mayoría de nuestros lectores saben, esta Obra del Cristo viviente lleva
muchos años advirtiendo sobre profecías
bíblicas específicas que describen con gran detalle lo que sobrevendrá muy
pronto a los Estados Unidos y otras naciones descendiente
del pueblo británico, entre ellas Canadá, Inglaterra, Australia, Nueva Zelanda
y Sudáfrica. ¡Muchas de esas profecías ya están en marcha! Las diferentes
“piezas” del panorama profético de
¡Pero
es necesario que usted sí conozca
estas profecías! Es necesario que las entienda.
En
su famosa profecía pronunciada en el monte de los Olivos, Jesús habló de una
oleada de predicadores falsos (Mateo 24:5). Describió un crescendo de "guerras
y rumores de guerra", expresión muy apropiada para las guerras y luchas
entre facciones que vemos ahora mismo en países de África, el Medio Oriente y
otras regiones del planeta. Jesús predijo que habría "pestes, hambres y
terremotos en diferentes lugares” (v. 7).
Luego
de citar estos y otros sucesos similares del tiempo del fin, Jesús agregó:
"Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen
de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente
sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que
habitan sobre la faz de toda
Efectivamente,
si nos dejamos absorber por nuestra rutina diaria; nuestro trabajo, nuestros
programas de televisión, el Internet y tantas distracciones, no podríamos estar atentos a aquellos
acontecimientos proféticos de enorme importancia ¡que vendrán con prontitud!
Estaremos, como dijo Jesús, entregados a “los afanes de esta vida". Jesús,
pues, nos ordena que “velemos”, que
estemos atentos al panorama profético que se va plasmando, y estemos concientes
del gran propósito de Dios. Nuestro Creador guía el auge y la ruina de naciones
y está interviniendo en el clima, los
terremotos y epidemias de enfermedad que Él profetizó para nuestros días. Si
estamos "velando", es decir prestando conciente atención de los
acontecimientos proféticos, y si le imploramos a Dios que proteja a los suyos y
que guíe estos hechos hacia un fin provechoso, no podemos menos de acercarnos a
nuestro Creador y palpar su poder, su
propósito y su sabiduría.
Jesucristo
reprendió duramente a los dirigentes religiosos de su época que pedían una
“señal” especial de que Él era el Mesías: "Cuando anochece, decís: Buen
tiempo; porque el cielo tiene arreboles. Y por la mañana: Hoy habrá tempestad;
porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el
aspecto del cielo, ¡mas las señales
de los tiempos no podéis!" (Mateo
16:2–3). Y hoy es igual. La mayoría de las personas de inclinación religiosa, y sus líderes espirituales, ignoran casi
por completo el caudal de sucesos
proféticos que ya están ocurriendo. No saben que el Dios todopoderoso, quien
guía el auge y la ruina de naciones, ¡se dispone a hacer caer la nación de los
Estados Unidos si su gente no se
arrepiente de verdad!
Podemos
observar la acumulación de fenómenos que acabarán por llevar a
El
antiguo y poderoso Imperio Británico ya no existe. Las “puertas marinas” que
controló alguna vez han dejado de ser suyas. ¡La influencia de los pueblos
anglosajones está llegando a su fin!
¡Dios
profetizó que así ocurriría! El gran
Dios que nos da vida y aliento habló así a los antepasados de estos pueblos:
"Pero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos, y si
desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando
todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto, yo también haré con vosotros
esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura,
que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra
semilla, porque vuestros enemigos la comerán…. Y si aun con estas cosas no me
oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados. Y
quebrantaré la soberbia de vuestro
orgullo" (Levítico 26:14–16, 18–19).
Estimado
lector, le ruego que estudie esta pasaje en Levítico muy atentamente y que luego “vele”, y
verá cómo se cumple en los próximos años… ¡a no ser que las naciones
descendientes de los ingleses lleguen a un estado de arrepentimiento nacional
que nunca antes han conocido! En cuanto a usted, personalmente, quizá Dios le está
abriendo la mente y el corazón al arrepentimiento, a entender realmente el
asombroso propósito que el Dios Eterno está cumpliendo entre los hombres y las
naciones. En alguna forma, usted ha
entrado en contacto directo con
A
medida que estos hechos profetizados, interesantísimos pero a la vez
traumáticos, siguen acentuándose en los próximos años, le insto a que redoble
la intensidad de su estudio bíblico, el fervor de sus oraciones y la
profundidad de su relación con el Dios Todopoderoso quien nos da vida y
aliento. Si lee atentamente los artículos sobre profecía que publicamos en cada
número de El Mundo de Mañana, y si realmente estudia y ora y “velando”
tal como Jesucristo nos manda hacer, entonces estos fenómenos no lo tomarán por
sorpresa. El apóstol Pablo a los tesalonicenses: "Pero acerca de los tiempos
y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que os escriba. Porque
vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá como ladrón en la
noche, que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos
destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas
vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda
como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día; no
somos de la noche ni de las tinieblas.
Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos
sobrios." (1 Tesalonicenses 5:1–6).
El
auge del Imperio Europeo profetizado (