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¡La profecía cobra vida!

¡Todas tropiezan al mismo tiempo!

Por Douglas S. Winnail

 


Índice:

Hay varias naciones que sufren problemas similares al mismo tiempo, ¿por qué? Las antiguas profecías bíblicas ofrecen respuestas tan importante como informativas—¡y esas mismas profecías están cobrando vida hoy!

 

     Los Estados Unidos, Gran Bretaña, Australia, Sudáfrica y el diminuto estado judío de Israel están pasando por dificultades similares ¡al mismo tiempo! Los Estados Unidos, antes uno de los países más respetados del mundo, han visto decaer notoriamente su influencia en los últimos años. Cada vez más, Gran Bretaña queda “por afuera” en el emergente super-estado europeo. Israel tiene muy pocos amigos y aliados salvo las naciones anglosajonas citadas arriba. Las sequías han azotado a Sudáfrica y Australia, así como a partes de los Estados Unidos y Gran Bretaña. El terrorismo musulmán extremista, que ha sido un fenómeno cotidiano por mucho tiempo en el Israel moderno, ha llevado su violencia a Estados Unidos y a Gran Bretaña.
     ¿Por qué será que todas estas naciones sufren problemas similares al mismo tiempo? Las antiguas profecías bíblicas ofrecen respuestas muy importantes e informativas. ¡Esas mismas profecías están cobrando vida hoy!

Advertencias proféticas

     Muchos lectores de la Biblia se consideran demasiado “avanzados” o “modernos” para tomar en serio las palabras de ese libro. Para ellos, las Sagradas Escrituras son una simple colección de mitos y alegorías que tratan, en su mayoría, de gente y hechos imaginarios sumidos en un pasado lejano y oscuro.
     No obstante, el Dios de la Biblia hace una aseveración bien osada: ¡que Él predice el futuro!  "...
yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá" (Isaías 46:9–10).
     En la Biblia consta que poco antes del año 720 antes de Cristo, Dios le dijo al profeta Oseas que escribiera las advertencias que Él daba a ciertas naciones, previniéndolas de las consecuencias para sus pueblos como resultado de sus pecados. Inspirado por Dios, Oseas escribió estas palabras: "La soberbia de Israel le desmentirá en su cara; Israel y Efraín tropezarán en su pecado, y Judá tropezará también con ellos… en las tribus de Israel hice conocer la verdad" (Oseas 5:5, 9).
     Muchas personas que estudian la Biblia, pero sin el debido cuidado, suponen, erradamente, que Israel y Judá son simplemente la nación que hoy ocupa un pequeño territorio en el Medio Oriente. Tal suposición, muy extendida pero muy equivocada, borra el verdadero significado de la profecía de Oseas. Cuando Oseas la escribió, Israel era un reino compuesto de diez tribus en el norte de lo que más tarde se llamó Palestina, y Judá era un reino al sur de Israel, compuesto principalmente por dos tribus: Judá y Benjamín. Cada una de estas doce tribus descendía de uno de los doce hijos de Jacob, y las doce tribus juntas formaban “toda la casa de Israel”. Génesis 49 revela profecías específicas que esbozan las características futuras de las naciones que saldrían de cada una de las doce tribus.
     Después de muerto Oseas, las diez tribus del norte cayeron en cautiverio y fueron trasladadas a Asiria. De allí emigraron más tarde hacia el noroeste de Europa y a las Islas Británicas. De Inglaterra, se extendieron a los Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica.
     Hacia finales del siglo 7 antes de Cristo—unos 120 años después de caer Israel en manos de Asiria—el reino sureño de Judá fue conquistado por Babilonia. Mas al contrario de los habitantes del reino norteño, cuyos descendientes se esparcieron hacia el noroeste, una parte del pueblo del reino del Sur regresó a la zona de Jerusalén una vez que salieron de su cautiverio. Allí edificaron el segundo templo de Jerusalén y mantuvieron su religión judía hasta que el templo fue destruido por los romanos en el año 70 de la era cristiana y el pueblo judío se dispersó de nuevo. Para saber más sobre estas tribus antiguas, sus migraciones y su importancia en la profecía bíblica, lo invitamos a solicitar nuestra publicación gratuita Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía.
     Hoy el mundo entero reconoce la identidad del pueblo judío. Pero son pocos los que, conociendo la historia y la profecía bíblica, reconocen la identidad moderna de aquellas antiguas tribus israelitas. Muchas profecías bíblicas son duales—es decir que se aplican primero, y parcialmente, a una nación antigua y luego de modo más completo a una o más naciones en el fin de esta era. Por esta razón, no se puede adquirir una comprensión real de las profecías de las Escrituras si no se conocen primero las identidades nacionales de los diversos países descendientes de la antigua Israel.
     En la profecía de Oseas, Israel se refiere a las naciones israelitas modernas, de las cuales la más destacada hoy es Estados Unidos.  La referencia a Efraín indica Inglaterra y sus descendientes, la "multitud de naciones" mencionada en Génesis 48:19. Cuando Oseas se refiere a Judá, su profecía señala a la actual nación judía conocida como Israel, y no a las demás naciones israelitas modernas. La profecía de Oseas muestra que las naciones israelitas, entre ellas Estados Unidos, Gran Bretaña, Australia y Sudáfrica, tropezarían al mismo tiempo que la nación judía de Israel en el Medio Oriente. ¡Esto es precisamente lo que está ocurriendo hoy!

Profecía de ayer, noticia de hoy

     Todo el que haya seguido las noticias en los últimos años, ha visto informes que documentan el deterioro de la influencia estadounidense en el mundo. Artículo tras artículo se ha proclamado "el fin de la Pax Americana" y encuesta tras encuesta muestra la inquietud en el mundo de que ya no se puede confiar en que Estados Unidos obre con sentido de la responsabilidad en su trato con las demás naciones.
     Los analistas señalan que las fuerzas militares estadounidenses no dan abasto debido a las intervenciones de ese país en Afganistán e Irak, y declaran que "el fracaso en Irak sería una catástrofe para los Estados Unidos". Mientras todo ello ocurre, el dólar norteamericano sigue desvalorizándose en relación con otras monedas. Algunos observadores señalan una “tormenta incipiente” de violenta criminalidad que amenaza a Estados Unidos, y una marejada de inmigración ilegal que está transformando el rostro cultural de esa nación. Gran Bretaña afronta problemas similares de criminalidad creciente y descontento racial, impulsados por oleadas de inmigrantes extranjeros, unidades militares insuficientes para sus cometidos y la presión de Europa que le pide “salir o entrar" resueltamente a la Unión Europea. Y mientras Estados Unidos y Gran Bretaña luchan contra el terrorismo en sus costas, la nación de Israel se ve acosada por extremistas islámicos armados que pretenden eliminar por completo al pequeño país.

Las razones

     ¿Por qué se encuentran estos países específicos aquejados por tales perturbaciones en este preciso momento histórico? El profeta Oseas reveló la causa de los problemas en las naciones israelitas: "Por cuanto desechaste el conocimiento... porque olvidaste la ley de tu Dios " (Oseas 4:6). La ignorancia voluntaria y la desobediencia han generado toda una serie de problemas: "Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden" (Oseas 4:2). Mucho antes de Oseas, Dios advirtió así al pueblo bendecido y escogido por Él para ser una luz para el mundo: "Cuídate de no olvidarte del Eterno tu Dios, para cumplir sus mandamientos" (Deuteronomio 8:10–11). Pero al mismo tiempo, Él preveía la tendencia del pueblo israelita a olvidar. Por eso inspiró a Moisés para que consignara las graves advertencias para todos sus descendientes: "Yo sé que después de mi muerte, ciertamente os corromperéis y os apartaréis del camino que os he mandado; y que os ha de venir mal en los postreros días, por haber hecho mal ante los ojos del Eterno, enojándole con la obra de vuestras manos" (Deuteronomio 31:29).
     No es coincidencia que las crecientes dificultades que hoy amenazan a las naciones israelitas hayan surgido mientras estas toleran y fomentan el aborto de millones de niños, mientras llevan la delantera al resto del mundo en adulterio, divorcios y la celebración de relaciones y matrimonios homosexuales—todas ellas, prácticas que la Biblia llama abominación (Levítico 18:20–22). A causa de estos pecados flagrantes, Dios revela que esas naciones van a cosechar las consecuencias de sus acciones (Jeremías 2:17–19; Oseas 4:9–10). Las Sagradas Escrituras muestran que el propio Dios está preparando un plan y un desastre contra las naciones israelitas modernas y que esos desastres caerán sobre las naciones  “de repente” (Jeremías 6:26; 15:8). ¡Ya es hora de despertarse y reconocer el poder y el acierto de la profecía bíblica en nuestros días!

Douglas Winnail