¿Existen los ángeles?

 

Se ha despertado una gran afición hacia los ángeles entre muchas personas de tendencia religiosa.

 

¿Existen realmente los seres angélicos?

 

Millones de personas leen sobre supuestas manifestaciones espirituales y sinceramente no saben qué pensar. Al respecto, hay una sola fuente de Verdad revelada: la Santa Biblia que es la Palabra inspirada de Dios. Sin embargo muchas personas, aun las que profesan el cristianismo, dan crédito a extrañas ideas de individuos que se dicen conocedores del mundo espiritual pero que contradicen la Biblia.

En un libro titulado Conozca sus ángeles, los autores cuentan cómo llegaron a conocer a los ángeles, cómo les hablan y aun cómo oran a los ángeles. El libro les sugiere a sus lectores que hagan lo mismo.

Veamos la siguiente cita:

 

Nuestros ángeles nos hicieron saber que querían tres personas con tres voces diferentes para colaborar en la delicada tarea de redactar Pregúntele a sus ángeles. Esto era con el fin de demostrar la calidad de una obra hecha con ayuda angélica, a la vez que asegurar que no prevaleciera un solo punto de vista. Hay muchas maneras de hablar con ángeles y para buscar su amistad no hay que limitarse a un credo específico.

Conectarse con ellos es el siguiente paso en nuestra evolución como una especie de seres conscientes. Como dice Abigrael (uno de los ángeles), es también el siguiente paso en la evolución angélica. (Alma Daniel, Timothy Wyllie y Andrew Ramer, Conozca sus ángeles).

 

Este breve párrafo trae muchos mensajes sutiles. Los ángeles “querían” influir en la redacción del libro. Hay “muchas maneras de hablar con los ángeles”. “Para buscar su amistad no hay que limitarse a un credo específico”. La interacción con ellos es “el siguiente paso en nuestra evolución”, etc. ¡Lo que estamos leyendo son conceptos peligrosísimos que fácilmente embaucan al lector incauto que no tenga la luz de la palabra de Dios!

 

Los ángeles caídos

 

La Biblia nos advierte que hay millones de ángeles caídos... ¡demonios!  Los autores de Pregúntale a tus ángeles creen ingenuamente que los “ángeles” que influyen en su libro tienen que ser “buenos”. Suponen que una persona con cualquier credo puede trabar amistad con estos ángeles “buenos”. Luego sacan la conclusión disparatada de que conectarse con los “ángeles” es un paso más en nuestra evolución como especie de seres conscientes.

Más adelante en el libro, una de las autoras, quien nos dice que su ángel guardián se llama “LNO”, afirma:

 

“LNO se ha convertido en colega valiosa y amiga de confianza. Cuando trabajo con un cliente, la llamo y también invoco la presencia del ángel guardián de la otra persona, a fin de alinear la mente, el cuerpo y las emociones. LNO me ayuda a quitar del camino mi “yo”, mi mente mezquina. Cuando siento su presencia o escucho su voz, me levo al Yo superior. Uniéndome a sus vibraciones, me preparo para ser un canal claro para la inteligencia cósmica.”

 

Luego la autora describe el funcionamiento de este canal claro:

 

“La frecuencia de las ondas cerebrales para de beta (conciencia normal en estado de vigilia) a alfa y a veces a theta, que caracteriza los estados meditativos y de trance. La conciencia del cliente también se altera, de modo que resonamos en la misma frecuencia. En este estado suelo oír las respuestas del ángel de mi cliente antes que él o ella. Llega en palabras que oigo, tal como oigo la voz de mi ángel en palabras. Generalmente en cuestión de segundos, o en menos de un minuto, el cliente pronuncia palabras que yo escuché. He encontrado que esta es una manera mucho más eficaz de servir. Cuando las personas se abren a sus ángeles, se facultan para alcanzar la información que necesitan por su cuenta, estableciendo la conexión con su propia fuente más elevada”.

 

Aquí nos han presentado “vibraciones”, cierto tipo de “frecuencias de las ondas cerebrales” y “estados de trance”. Se insta a los lectores a “abrirse” a sus ángeles.  En este punto conviene preguntarnos: “¿Y qué pasa si no se están abriendo a ángeles sino a demonios?”  La Biblia nos ordena: “Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinadores, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su dios?  ¿Consultará a los muertos por los vivos?  ¡A la ley y al testimonio!  Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido  (Isaías 8:19-20).

Más vale asegurarnos que lo dicho por cualquier supuesto “ángel” esté de acuerdo con las instrucciones divinas en la Biblia. Jesucristo dijo: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios”  (Lucas 4:4). Y leemos en Timoteo 3:16-17: “Toda Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”.

Dios dice claramente en este pasaje que un individuo piadoso puede perfeccionarse y quedar “enteramente preparado” mediante la instrucción de la Biblia. Por tanto, todo libro o artículo que trate del mundo espiritual debe basarse firmemente en al Palabra inspirada de Dios. De lo contrario, probablemente se equivoque. Jesús también dijo: “La Escritura no puede ser quebrantada” (Juan 10:35). Por tanto, toda enseñanza que contradiga la Palabra deDios, por interesante que sea, sencillamente está equivocada.

Veamos las palabras inspiradas por el apóstol Juan: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (1 Juan 4:1). Tenemos, pues, orden de probar los espíritus que surjan. Todo espíritu piadoso reconoce que Jesucristo vino plenamente en la carne como ser humano, que fue tentado en todo como nosotros pero que no pecó (Hebreos 4:15) y que Jesucristo ha de vivir su vida intachable y obediente en el auténtico cristiano mediante el poder del Espíritu Santo (Gálatas 2:20).

Reiteramos: Más vale que estemos absolutamente seguros de qué clase de “ángel” estamos tratando, antes de comenzar a hablar o trabar amistad con un ser espiritual invisible.

 

¿Quién creó a los ángeles?

 

Refiriéndose a Jesucristo, el Evangelio de Juan nos dice: “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (1:3). En un pasaje sobre nuestro Redentor, el apóstol Pablo escribió: “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él” (Colosenses 1:15-16). Fue así como Dios el Padre creó, a las huestes angélicas, probablemente hace millones de años, por medio de Aquel que más tarde se convirtió en su Hijo Jesucristo.

Los ángeles se denominan “hijos de Dios” en virtud de que él los creó (Job 1:6). Muchos de ellos “se regocijaban” viendo la tierra hermosa que Dios había creado (Job 38:4-7). Sin embargo, Dios muestra que incluso los ángeles han de adorar a su Hijo Jesucristo (Hebreos 1:6).

 

¿Qué propósito cumplen estos seres angélicos?

 

Hebreos 1:14 nos dice: “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a los que serán herederos de la salvación?”  Los fieles ángeles de Dios son seres creados, enviados para servir al Creador. También sirven a los que somos llamados a la salvación ahora. La Biblia nos dice que “el ángel del Eterno acampa alrededor de los que le temen, y los defiende” (Salmo 34:7).

Los ángeles de dios, pues, están para proteger y ayudar. Muchas veces libran a los hijos de Dios de problemas o dificultades. También son mensajeros divinos (ver Daniel 10:11; Lucas 1:11-13). Veamos el relato de Hechos 5:17-20: “Entonces levantándose el sumo sacerdote y todos los que estaban con él, esto es la secta de los saduceos, se llenaron de celos; y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en la cárcel pública. Mas un ángel del señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel y sacándolos, dijo: Id, y puestos en píe en el templo, anunciada al pueblo todas las palabras de esta vida”.

Es interesante notar que el ángel no solamente libró a los apóstoles de la cárcel sino que les dijo que fueran al templo a predicar la Verdad. Pero cabe preguntar cómo supieron que NO era un demonio sino un ángel justo.

En primer lugar, los apóstoles que personalmente vieron a Jesucristo tratando a los demonios tenían mucho discernimiento espiritual. Segundo, el ángel había manifestado su poder sobrenatural sacándolos de la cárcel, cosa buena en este caso. Tercero, la orden de ir a predicar el evangelio también era acertada: ¡correspondía exactamente a la orden que Jesucristo ya les había dado!

Hay, en cambio, millones de personas que se dicen cristianas carecen de discernimiento de espíritus. Muchas no saben ni los nombres de las cuatro Evangelios, cuanto menos sabrán vivir por toda la palabra de Dios (ver Lucas 4:4). Muchas de ellas jamás han leído toda la Biblia, y menos aún la han estudiado. Definitivamente no tienen el “sentir” o la mente de Cristo (Filipenses 2:5), ni su sabiduría en el trato con el mundo espiritual. Por tanto, muchas se dejan engañar cayendo en varias formas de experimentación con el ocultismo, la astrología y a veces incluso ¡el culto al diablo!

Los que lean esto, tengan sumo cuidado en su trato con el mundo espiritual. Deben dedicarse a conocer a Dios el Padre y a su Hijo Jesucristo. Esta idea aburre al mundo moderno, comparada con la posibilidad de jugar con el ocultismo. ¿Por qué?  Porque muchas personas jamás han comprendido el significado y el verdadero poder del cristianismo auténtico. El apóstol Pablo nos advierte: “Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no han visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal, y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo; nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios” (Colosenses 2:18-19). La “Cabeza” es Jesucristo que resucitó de la muerte y pronto bajará de los cielos como Rey de reyes para gobernar a este mundo confundido, caótico y doliente (Apocalipsis 11:15).

Si llegamos a conocer a Jesucristo como nuestro Salvador, Señor y Sumo Sacerdote viviente, nunca tendremos la tentación de rendir culto a los ángeles, que son muy inferiores en poder, sabiduría y gloria.

 

¿Qué origen tienen los demonios?

 

En el libro de Isaías, la Biblia revela que un poderoso ángel llamado “Lucero” se sublevó contra Dios diciendo: “Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios levantaré mi trono... y seré semejante al Altísimo” (14:13-14).

Fue así como Lucero intentó dar un golpe de estado en el cielo. ¡Pretendía reemplazar a Dios! Pero fue derrotado y cayó nuevamente a la tierra cubierto de ignominia.

En Apocalipsis 12:3-9 vemos que la tercera parte de las huestes angélicas se sumaron a la rebelión de  Lucero, llamado ahora Satanás o el “adversario” (las “estrellas” suelen representar ángeles en la Biblia). Y como el número total de ángeles es superior a 100 millones (Apocalipsis 5:11), Satanás tuvo que haber engañado a decenas de millones de ángeles que luego se convirtieron en demonios. La Biblia revela más sobre el origen de Satanás en Ezequiel 28. Los primeros 10 versículos describen al gobernante humano de Tiro, antigua ciudad-estado. Este príncipe tenía grandes riquezas y era “más sabio que Daniel” (v.3). Luego a partir del versículo 11 Dios revela el verdadero poder detrás del trono de aquella ciudad tan famosa como pagana.

Dios dice: “En Edén, en el huerto de Dios estuviste”. Y más adelante: “Los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación” (v. 11). Estos versículos revelan que Satanás, como ser creado; estaba en la tierra para servir a Dios. Pero algún tiempo después de su rebelión quiso frustrar el plan de Dios presentándose en el Edén para engañar a la primera pareja. Lucero había sido el “querubín grande” (v. 14), establecido en un trono (Isaías 14:13) en el “monte” o reino de Dios en la tierra.

Lucero fue un ser de espléndida belleza e inteligencia superior. Como “querubín”, parece que pertenecía al rango o clase de ángeles más altos, junto con Miguel y Gabriel. Pero “se le fue a la cabeza”, como dicen. Lleno de soberbia, se rebeló contra su Creador.

Entonces fue expulsado del reino de Dios (Ezequiel 28:16). Ahora es enemigo de los justos. Jesús lo describió como “padre” espiritual de quienes se rebelan contra Dios, y como homicida y “padre de mentira” (Juan 8:44).

 

Satanás tiene un  reino

 

Satanás tiene un dominio espiritual poblado de espíritus malignos. Cuando alguien acusó a Jesús de echar fuera demonios por “Belcebú, príncipe de los demonios” (Mateo 12:26), respondió: “Sí Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido. ¿Cómo, pues, permanecerá su reino?” (Mateo 12:26).

El apóstol Pablo describió a Satanás como el “príncipe de la potestad del aire” (Efesios 2:2). Satanás utiliza la atmósfera de la tierra. Por analogía, es como un transmisor de radio o televisión que emite sus malas actitudes por las “ondas del aire”. Transmite actitudes de vanidad, celos, lascivia y codicia, difunde un espíritu voluntarioso, de odio y rebeldía.

Miles de millones de humanos confundidos “sintonizan” las transmisiones de Satanás son darse cuenta. La actitud satánica influye en nuestros medios de comunicación, nuestra música, nuestros dirigentes y educadores. Por eso, el apóstol Pablo escribió: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:11-12).

La gente ignora que se está librando una verdadera “guerra de las galaxias”, una batalla por el control de nuestra mente y actitud. ¿Va usted a “sintonizar” al Dios Creador y hacer lo que él dice?  ¿O va a pasearse por el mundo de la difusión satánica con sus múltiples modos de atraparnos?  Satanás expone una enorme diversidad de credos (y de “no credos”) diseñados para seducir prácticamente a todo el mundo.

El apóstol Santiago exhorta así a quienes deseen que el bien predomine en su vida: “Someteos, pues a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7). Cada uno de nosotros tiene que aprender a buscar a Dios en oración y estudio ferviente de la Biblia. Luego tenemos que hacer lo que él nos dice en su Palabra.  ¡De este modo Satanás no podrá seducirnos!  Pero tenemos que estar atentos y celosos. Tenemos que probar los espíritus y comprender que estamos trabados en batalla contra un adversario poderoso. “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (1 Pedro 5:8-9).

 

El Padre de los espíritus nos ayuda

 

El mundo es duro y azaroso, pero Dios promete que va a ayudar, guiar y salvar a quienes confían en él y le obedezcan. “Porque él dijo: NO te desampararé, ni te dejaré” (Hebreos 13:5).

Para contar con la protección y ayuda de los ángeles de Dios, tenemos que creerle a Jesucristo y hacer lo que él dice. Porque Jesús también dijo: “¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” (Lucas 6:46).

Describiendo la salvación final de los humanos, Pedro revela que estas son “cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles” (1 Pedro 1:12).

La Biblia muestra el ánimo protector con el cual nuestro Creador vela por el más pequeño de los “hijos de Dios”. Jesús dijo: “Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 18:10).

Debemos tener profunda conciencia de que a nuestro alrededor hay un mundo espiritual habitado por los ángeles y arcángeles de Dios... ¡y también por Satanás y sus demonios!  Debemos estar mental y espiritualmente atentos. Debemos estudiar con frecuencia la revelación inspirada por Dios, la Santa Biblia. Así podremos tener la mente de Dios, su comprensión y su actitud para tratar con el mundo espiritual invisible. También debemos ponernos de rodillas diariamente, orando con fervor al “Padre de los espíritus” para que comprendamos su Verdad. Entonces Dios lo guiará hacia la vida eterna en la cual seremos también seres espirituales (Hebreos 12:9).

Hay ángeles guardianes cerca de los hijos de Dios. Expresémosle a Dios nuestra ferviente gratitud por toda la ayuda que ellos nos dan. Pero jamás debemos orarles no rendirles culto (Colosenses 2:18, Apocalipsis 22:8-9).

Todo verdadero cristiano debe reconocer que Dios está preparando para nosotros experiencias y funciones maravillosas en el mundo de mañana. Si somos fieles, estaremos con Cristo, con los santos resucitados y con todo el ejército de ángeles obedientes en el venidero reino de Dios.

El autor de la carta a los Hebreos nos dice: “Os habéis acercado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel. Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonestaba desde los cielos” (Hebreos 12:22-25).

También escribió el apóstol Pablo: “¿No sabéis que los santos han de juzgar al mundo?  Y si el mundo ha de ser juzgado por nosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?  ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles?  ¿cuánto más las cosas de esta vida?” (1 Corintios 6:2-3).

Llevemos una vida de fe y obediencia para que cada uno de nosotros sea tenido por digno de gobernar al mundo entero bajo el mando personal de Jesucristo, y de juzgar o administrar a las huestes angélicas que entonces nos ayudarán cara a cara como ahora nos sirven sin que las veamos.

 

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