Desafío para la Juventud

Por: Rod McNair

 

Estos son tiempos de prueba para saber lo que hay verdaderamente en nuestros corazones. Un soldado sin convicción y un patriota sin causa, se acobardarán en momentos como estos; pero aquel que sea capaz de mantenerse firme ahora, merece todo el respeto y la gratitud de los hombres y mujeres… Tenemos el consuelo de saber que mientras más difícil sea la batalla, más grande será la victoria. Estimamos muy poco lo que obtenemos fácilmente; la dificultad es la que nos lleva a apreciar el valor de las cosas” (Thomas Paine, La crisis americana, Diciembre 23, 1776).

Los escritos de Thomas Paine fortalecieron tanto los corazones de las Colonias Americanas que el general George Washington se los leía a sus tropas durante la revolución. Fue un tiempo de prueba, un tiempo de sacrificio, un tiempo “que puso a prueba los corazones de los hombres”.

La Iglesia de Dios también pasa por estos momentos de prueba. Sea cual sea nuestra edad, las tribulaciones nos obligan a comprobar lo que en el pasado hemos dado por sentado. Como dijo el escritor, “estimamos muy poco lo que obtenemos fácilmente”.

Me gustaría retarlos a que aprovechen la reciente crisis de la Iglesia para que estudien más profundamente la Biblia y determinen cuál es la voluntad de Dios.

Nunca es demasiado pronto para que ustedes jóvenes, practiquen la exhortación de “Examinadlo todo, retened lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:21), con respecto a todos los temas que se han discutido últimamente en la Iglesia.

 

LA OBRA Y EL GOBIERNO DE DIOS

 

¿Está su corazón puesto en la Obra?

¿Debe usted preocuparse por “la Obra”?

 

Uno de los temas principales que se discutieron en la crisis reciente fue: ¿qué prioridad debe tener “la Obra” en la Iglesia?

 

Si usted no ha leído las últimas cartas del Sr. Meredith, por favor léalas. Estudie y analice las escrituras que se mencionan. Lea los artículos que se han escrito sobre este tema. ¡Usted necesita saber acerca de la prioridad que la Obra debe tener en su vida!

Nunca es demasiado pronto para involucrarse en la Obra. Oremos fervientemente para que el programa de televisión y la revista crezcan y produzcan abundante fruto.

Oremos para que Dios les dé salud y valentía a sus líderes para que prediquen el Evangelio (Efesios 6:18-19).

Si está trabajando aunque sea medio tiempo, contribuya con sus diezmos y ofrendas.

Así estará creciendo y madurando y estará apoyando este esfuerzo mundial por advertir a la humanidad de las calamidades y desastres que están por suceder y darles las buenas noticias del mundo mejor que está por comenzar.

 

¿Acaso hay algo más emocionante y positivo para el desarrollo personal que el tomar parte en esta obra?

 

¿Qué diremos acerca del gobierno en la Iglesia?

 

Este es otro tema fundamental en los problemas recientes. Nuestra actitud hacia el gobierno desempeña un papel fundamental… sea cuál sea nuestra edad.

Nuevamente, el Sr. Meredith ha explicado que Dios siempre ha utilizado un líder principal, quien tiene la mayor influencia, a quien debemos mirar y seguir (en la medida en que él siga a Cristo -1 Corintios 11:1). Tenemos una oportunidad maravillosa para aprender la forma correcta de gobierno. Con demasiada frecuencia en el mundo que nos rodea, el gobierno no se ejerce de la forma apropiada. Aquel que es el “jefe” debe tener una actitud de verdadera preocupación e interés por el bienestar de los demás (Mateo 20:25-28). Debe hacerse a sí mismo un siervo, “un líder que sirve”. Acepte el desafío de aprender cómo ser un líder que sirve. Y en cualquier situación en que se encuentre, si está cuidando niños, si está realizando un proyecto en la escuela, o en otra parte, usted puede practicar los principios que Cristo nos ha enseñado.

Cada generación tiene sus desafíos. En la Biblia, Mardoqueo retó a la reina Ester para que se levantara en defensa de la verdad, aún con riesgo de su propia vida, porque como él le dijo: ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino? (Ester 4:14).

Dios retó a Israel –y todavía resuenan sus palabras- diciéndole “Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí…” (Ezequiel 22:30).

En su carta urgente de Noviembre 21, el Sr. Meredith nos exhortó para que nos “levantásemos en defensa de la verdad”.

Este desafío no es sólo para nuestros padres. ¡Es para NOSOTROS! Acepte el desafío.

 

¿Cuánto aprecia lo que Dios le ha enseñado?

 

Nunca es demasiado pronto para empezar a comprobar por medio de su estudio de la Biblia lo que le ha sido enseñado durante tantos años. Y luego, practíquelo en su vida diaria, y “viva por cada palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).

¡No como un “soldado sin convicción” o un “patriota sin causa” sino como un joven firme y comprometido con la Iglesia de Dios!

                                                              

Rod McNair                                                                  www.mundomanana.org