La clave antigua de un enigma moderno

 

Todos los ojos se clavaron en el varón de edad que entró caminando erguido en la espléndida sala de banquetes. Una hora antes, la algazara (inducida por el vino) había dado paso súbitamente a un silencio ominoso seguido de susurros en voz sofoca –luego de una escena espeluznante. En pleno festín una mano había aparecido de la nada escribiendo un mensaje en grandes letras sobre el muro. La ocasión era un gran banquete ofrecido por el Rey Belsasar para celebrar la invencible superioridad de Babilonia. Asediada por las tropas de Ciro el Grande de Persia, Babilonia veía sus muros como algo inexpugnable.

Fue así como aquella noche de luna nueva en el séptimo mes del año 539 A.C., la…. De los poderosos de Babilonia se encontraba festejando y brindando. Belsasar incluso había hecho traer los vasos sagrados que su abuelo sacara del templo de Jerusalén decenios antes, para beber en ellos. Entonces apareció la escritura en la pared y los convidados quedaron mudos viendo el mensaje: “MENE MENE TEKEL UPARSIN”. Las palabras caldeas eran bien conocidas. Correspondían a ciertas unidades de peso pero su significado aquí era totalmente misterioso.

El hombre de edad se llamaba Daniel. Había venido a Babilonia en su juventud como cautivo judío y ascendió a un alto rango bajo el abuelo de Belsasar. Ahora el Rey lo había hecho llamar, y él procedió a explicarle que el Dios del cielo había contado el reino de Babilonia y este llegaba a su fin; que lo había pesado en balanza y lo halló falto. Esa misma noche el reino caería en manos de los medos y los persas que lo tenían asediado.

En cuestión de horas, el ejército persa se apoderó de la ciudad. Horas antes, había desviado un  río que corría bajo las murallas de la ciudad. Las tropas marcharon a oscuras por el lecho seco debajo de las murallas y abrieron las enormes puertas  de la ciudad desde adentro. Antes del amanecer, conquistaron a Babilonia y ejecutaron al Rey Belsasar. Recordando los hechos de esa noche, Daniel no podía menos que recordar algo sucedido 65 años antes, siendo él muchacho. Ese día estuvo en juego su vida y la de sus mejores amigos. Lo habían llevado a la presencia del Rey Nabucodonosor, abuelo de Belsasar y soberano del imperio más poderoso del mundo, para interpretar un sueño desconcertante que el Rey había tenido días antes. Daniel había anunciado con firmeza al monarca que hay un Dios en el cielo que revela los misterios. Y procedió a dar la interpretación, que referente al extraño sueño, Dios había inspirado.

 

¿Qué tienen que ver estos hechos del mundo antiguo con nosotros, protagonistas del mundo del siglo 20?

¿Acaso serán, como dice la Biblia, claves para descifrar el misterio del verdadero rumbo que siguen los sucesos mundiales de hoy?

 

¿No es simple “literatura apocalíptica”?

 

Muchos estudios de la Biblia se apresuran a negar que la profecía sea una clave para descifrar el significado de sucesos presentes y  futuros. Sostienen que libros como Daniel y Apocalipsis son simple “literatura apocalíptica”, que no revela nada de lo que el futuro depara para las naciones modernas. ¿Tienen razón los que esto afirman?                                                                                                          

Para empezar, entendamos el significado de “Apocalipsis”. Es una palabra griega que se traduce como “revelación”.

En Apocalipsis 1:1 leemos: “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio. Para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”. Lo primero que leemos es que el motivo para haber escrito el libro del Apocalipsis fue revelarle el futuro al pueblo de Dios. Que los eruditos piensen lo contrario, no viene al caso.

Pero algunos preguntarán si la profecía bíblica no se ha interpretado de muchas y variadas maneras .Es cierto. Parece que la mayoría de los intérpretes empiezan con lo que ven en el panorama mundial y luego tratan de encontrarlo en la Biblia. Por eso fue que en los años cincuenta y sesenta, casi todos los que comentaban sobre profecía bíblica identificaban el Imperio Soviético como la bestia escarlata del Apocalipsis. Hace algunos años, era Saddam Hussein. Hoy la mayoría de los comentaristas, fundamentalistas y evangélicos señalan al “Nuevo Orden Mundial” o las Naciones Unidas como la Bestia Parece haber tantas interpretaciones como intérpretes. Al público le llama la atención la profecía bíblica. En años pasados, Hal Lindsay vendió millones de libros que pretendían exponer un panorama del tiempo del fin. Este y otros autores presentan ideas muy divergentes sobre el futuro. ¿Será posible saber la verdad?  ¿O es sólo un juego de adivinanzas? Reflexionemos. Un Creador omnisapiente y lleno de amor ¿acaso daría una revelación indescifrable? Eso no sería revelar ¡sino ocultar! Sería una gran tomadura de pelo que ni ayudaría ni edificaría a nadie

 

La misma Biblia nos da la interpretación

 

Para entender la profecía bíblica, es importantísimo saber que la Biblia se interpreta a sí misma. El apóstol Pedro lo explica así: “…entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”( 2 Pedro 1:20-21). Para comprender la profecía bíblica, debemos  entender que todos los autores de la Biblia recibieron la inspiración del Espíritu Santo. Por lo tanto cada sección de las Escrituras arroja luz sobre las demás. Si queremos aclarar el libro del Apocalipsis o contestar preguntas como quién es la bestia o cuál es la señal de la bestia, no podemos sacar un libro fuera de contexto y dar rienda suelta a la imaginación. Hay  que aplicar el principio de Isaías 28: 9-13, sabiendo que la Biblia se aclara cuando aplicamos “mandato sobre mandato, línea” sobre línea porque está escrito: “Un poquito allí, otro poquito allá” (v13).

En cuanto a la situación actual del mundo, la mayoría de los analistas, observadores y pronosticadores, tanto seculares como religiosos, se han equivocado una y otra vez. Casi todos se dejaron sorprender por los hechos geopolíticos más importantes de la segunda mitad del siglo 20. Pero es interesante notar que la rápida serie de acontecimientos en Europa Oriental y  Central en 1989 no tomó por sorpresa a todos, Un editorial en el Free Press de Hendersonville, Temmessee el 7 de diciembre de 1989 decía: “ Al igual que muchos, vengo observando con interés la situación política actual en Alemania Oriental. Aunque muchos han expresado sorpresa ante los hechos recientes y por la llamada a reunificar Alemania Oriental y Occidental, debo confesar que a mí estas cosas no me han sorprendido mucho. La razón por la cual no me han sorprendido mayormente es que desde hace años, he leído de vez en cuando las publicaciones de…el fallecido Herbert W Armstrong. Armstrong predijo que caería el Muro de Berlín y que los dos estados alemanes se reunificarían para formar una poderosa nación.” Ya en abril de 1952, Herbert W Armstrong había escrito en The Plain Truth (revista La Pura Verdad) que Alemania Oriental regresaría a Alemania Occidental y que Rusia “se verá obligada a renunciar a su control sobre Hungría.”Checoslovaquia y partes de Austria.” En 1956 cuando Rusia invadió a Hungría  y parecía que la” cortina de hierro” había descendido inexorablemente sobre las naciones de Europa Oriental, le Sr. Armstrong afirmó: Se está preparando el camino para una colosal tercera potencia en la política mundial, una Federación Europea de Naciones más poderosas que Rusia o los Estados Unidos. Hemos mostrado por adelantado lo que le sucederá al imperio de Rusia en Europa Oriental” (Plain Truth, diciembre de 1956). ¿Cómo pudo saberlo? Hay una fuente de información que revela lo que el futuro depara a las naciones. En Isaías 46:10, Dios dice que él anuncia “lo por venir desde el principio” Nosotros sí podemos saber y comprender lo que les espera a nuestras naciones y al mundo en los turbulentos años que se avecinan porque el Creador nos da la clave para descifrar este misterio del rumbo de las naciones.                                                                           

 

El libro de Daniel prepara el escenario

 

En el año 604 A.C., el ejército caldeo bajo el Rey Nabucodonosor vino como un torbellino desde Carquemis por el valle de Jezreel. Capturado la ciudad de Jerusalén, redujo a Judea a la condición de estado vasallo. Varios hijos de familias judías destacadas fueron llevados a Babilonia como rehenes. En los próximos decenios uno de estos cautivos, Daniel, ascendió a altos cargos en Babilonia. El Dios de Israel, a quién él siguió sirviendo fielmente, le dio visiones e interpretaciones de sueños que quedaron consignadas en la Biblia, en el. Libro de Daniel.

Estudiemos el esbozo profético de los acontecimientos mundiales, consignado por Daniel. La Biblia sí se interpreta a sí misma, y el libro de Daniel es esencial para entender el Apocalipsis y otras profecías del tiempo del fin. Daniel 2:1 describe el sueño inquietante del Rey Nabucodonosor que este había olvidado al despertar .Los magos y astrólogos tampoco pudieron decírselo. Por fin llegó Daniel a la presencia del Rey y le explicó que en el cielo hay un Dios que revela misterios y que le había revelado a Daniel no solamente el sueño sino también su interpretación (v.28).Le explicó que en su sueño el Rey había visto una imagen gigantesca que se  levantaba  sobre la llanura de Sinar. Tenía cabeza de oro, pecho y brazos de plata, vientre y muslos de bronce, piernas de barro y pies compuestos de una mezcla de hierro y barro cocido (vv.31:33). Por último, Nabucodonosor había visto una gran piedra de origen sobrenatural (“fue cortada una piedra, no con mano”, v.45).La vio caer del cielo y golpear la imagen en los diez dedos de los  pies. En ese momento toda la imagen se redujo a polvo y se la llevó el viento. La piedra se convirtió en un monte altísimo que llenó toda la tierra (v. 34). ¿Qué significaba todo esto? ¡Recordemos que la Biblia de interpreta a sí misma! Daniel la dijo por inspiración a Nabucodonosor: “Tú eres aquella cabeza de oro” (v.38). Agregó que después de él surgirían otros tres reinos sucesivos (vv.39-40). Daniel dejó constancia de que la historia estaría dominada sucesivamente por cuatro reinos o imperios. Por último, el Dios del cielo establecería su reino eterno en los tiempos de los últimos diez reyes. Estos gobernantes están representados por los dedos en los pies de aquellas “piernas de hierro” que son el cuarto reino (v.44). En Daniel 2:28 dice que Dios viviente a quien servimos es quien revela los misterios: El sueño de Rey abarcaba desde los días de Nabucodonosor hasta los “últimos días”. Es claro que el sueño culmina con el regreso de Jesucristo y el establecimiento del reino de Dios en la tierra  (v. 44). Los hechos que Daniel predijo ¿se han cumplido tal como los vio? ¡No hay duda! Veamos de qué manera. Daniel 5 describe los hechos que rodearon la caída de Babilonia ante los ejércitos del Rey Ciro el Grande. Esto lo vimos al comienzo de este artículo. Es claro que el segundo reino fue el imperio Medo persa, que cobró auge político en el Medio Oriente sólo después de la caída de Babilonia. La historia nos dice que el vasto territorio del Imperio Medo persa establecido por el Rey Ciro continuó casi 200 años. Luego a partir del 333 A.C. las huestes griegas de Alejandro Magno pasaron de Europa a Asia atravesando el Helesponto (estrecho de los Dardanelos). Dos años después en la batalla de Arbelas el Imperio Persa se derrumbó y en el mundo se impuso: el tercero de los grandes reinos: el Imperio Greco-macedonio de Alejandro magno. Los imperios helenos de los sucesores de Alejandro dominaron el Medio Oriente unos 300 años, hasta que fueron consumidos, uno por  uno, por el cuarto imperio mundial, el hierro. Este cuarto reino, identificado claramente en la historia como el romano, seguiría como “dos piernas” hasta el tiempo del fin. Entonces los diez dedos (o reyes, Daniel 2:44) formarían la última restauración de este sistema, originado en la antigua Babilonia. Si dejamos que la Biblia se interprete sola y comparamos lo que dice a la luz indiscutible de la historia, se destaca claramente la serie de los cuatro reinos que gobiernan al mundo.

 

La Bestia de Daniel 7

 

En Daniel 7:1 encontramos que decenios después del sueño de Nabucodonosor , el mismo Daniel tuvo un sueño inusitado, donde él estaba de pie mirando fijamente hacia unas nubes oscuras y un mar tormentos, Del agua subían, una por una, cuatro enormes fieras o “bestias”. La primera parecía león, la segunda oso, y la tercera se describe como un leopardo de cuatro cabezas. La cuarta bestia era una fiera espantosa con dientes de hierro (v.7). De su cabeza salían 10cuernos.Esta visión culminó en el tiempo en que “recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre” (v.18).Recordemos que la visión en Daniel 2 también culminaba con el establecimiento del Reino del Cielo. ¿Ahora qué hacemos? ¿Tratar de discernir estos extraños animales dando rienda suelta a la imaginación, o permitir que la Biblia se interprete a sí misma? Según el versículo 17, las cuatro bestias que surgen sucesivamente (vv. 3-7) simbolizan cuatro reyes o reinos. El versículo 23 dice que la cuarta bestia representa el “cuarto reino en la tierra “.Ya hemos visto una serie de cuatro reinos en Daniel 2. Los sueños en los capítulos 2 y 7 presentan cuatro imperios sucesivos que dominarían al mundo. En ambos casos, el sueño termina con el establecimiento del reino de Dios sobre la tierra. Es claro que las dos visiones presentan detalles diferentes de una misma serie de acontecimientos. Comparando las visiones de Daniel 2y7, encontramos que el primer reino de Daniel 2, la cabeza de oro, corresponde al león, rey de las bestias, en Daniel 7. El segundo reino, el de plata en el capítulo 2 se compara con un oso en el capítulo7. El tercer reino, el de bronce de Daniel 2,  equivale al leopardo de cuatro cabezas en Daniel 7. ¿Por qué? La historia narra que muerto Alejandro, su imperio se repartió entre cuatro de sus generales. Tolomeo retuvo a Egipto, Seleuco tomó Siria y Babilonia, Casandro se  hizo a Grecia y Macedonia, y Lisímaco se quedó con Tracia y el norte de Asia Menor .Esta división en cuatro partes estaba específicamente profetizada en Daniel 8.8 Todos estos imperios eran griegos en su cultura e idioma. Eran continuación del imperio de Alejandro que estuvo unificado bajo ese caudillo por menos de un decenio. El gran tamaño y poderío de Persia los simbolizaba el oso, mientras la veloz agilidad de los ejércitos griegos de Alejandro queda bien descrita con la metáfora del leopardo. Daniel anota más detalles de la interacción entre Persia (el segundo reino) y Grecia (el tercero). Daniel 8:3-4 muestra un carnero de dos cuernos que salía embistiendo en todas direcciones .Según el versículo 20, el carnero representaba a “los reyes de Media y de Persia”. Luego llegó un pujante macho cabrío con un gran cuerno entre los ojos y derribó al carnero (vv.5-7) En el versículo 21 la Biblia revela claramente la identidad de este macho cabrío:”El macho cabrío es el rey de Grecia, y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero”. Muerto Alejandro, “aquel gran cuerno fue quebrado” (v.8) y “cuatro reinos se levantarán de esa nación, aunque no con la fuerza de él” (v.22).Cuatro generales de Alejandro se repartieron el Imperio Greco–macedonico como vimos. Por eso es que Daniel 7 presenta el tercer reino con cuatro cabezas. Todos estos acontecimientos prepararon el escenario para el cuarto reino descrito en Daniel 7: Esta bestia es demasiado espantosa para representarse como uno de los animales mencionados antes. Se trata del “reino de hierro” presentado en Daniel 2 como dos piernas de hierro y en Daniel 7 como una gran bestia con dientes de hierro. Daniel 2:40 explica: “Y el cuarto reino será fuerte como hierro desmenuza y rompe todas las cosas”. Notemos lo que revela Daniel 7 sobre este cuarto reino. “Entonces tuve deseo de saber la  verdad acerca de la cuarta bestia, que era tan diferente de todas las otras, y espantosa en gran manera, que tenía dientes de hierro y uñas de bronce, que devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies… La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará (vv.19, 23). Este cuarto reino, el Imperio Romano, es el que ha de continuar, según la Biblia, en una u otra forma hasta el regreso de Cristo. Ahora bien, ¿Qué nos dice la historia? En la batalla de Accio, en el año 31 A.C. las fuerzas de Marco Antonio y Cleopatra fueron vencidas por las huestes romanas de Octaviano (conocido más tarde como César Augusto). Así tocó a su fin la última de las monarquías de origen griego. El Imperio Romano había dominado al mundo conocido. En el próximo artículo de esta serie, comparemos algunas profecías del Apocalipsis con las de Daniel y veremos el Imperio Romano en la historia y en la profecía .Solamente las  páginas de la Palabra de Dios ofrecen la verdadera clave para descifrar el misterio del rumbo adonde nos llevan los acontecimientos  mundiales de hoy.

 

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