¿Cuándo
vendrá el FIN?
Por Roderick C. Meredith
Muchos hemos visto alguna caricatura
de un cómico viejito vestido de larga túnica blanca y con un letrero que dice:
"¡El fin se acerca!" Nos hace sonreír y nos ayuda a comprender
cuántas personas, desorientadas en su inclinación religiosa, han lanzado predicciones
sobre el fin del mundo—¡predicciones absolutamente erradas!
Todos debemos extraer una enseñanza
de este fenómeno.
¿Pero acaso significa que el Dios
Creador no va a intervenir de modo sobrenatural en los asuntos humanos, o que
Jesucristo no regresará a la Tierra como Rey de reyes conforme a las claras
profecías bíblicas? ¿Significa que debemos dejar de "velar" y
observar los sucesos profetizados para el tiempo del fin a medida que se
desenvuelven delante de nuestros ojos?
¡Claro que no!
La palabra de Dios advierte contra
tan necia actitud en estos términos: "Sabiendo primero esto, que en los
postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y
diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que
los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de
la creación" (2 Pedro 3:3–4).
Al ver cómo se va tejiendo
nítidamente la trama de los hechos proféticos que llevamos decenios
profetizando, no podemos atrevernos a suponer que “las cosas seguirán igual que
siempre”. ¡Esta vez, realmente es
distinto! La soberbia de los pueblos
anglosajones se “quebranta” rápidamente. En todo el mundo, las naciones se
vuelven contra los anglosajones y sus planes se frustran por distintas circunstancias. Ahora, el delicado estado de las cosas en el
Medio Oriente empeora año tras año. Ahora, la China y la India representan un
desafío cada vez mayor al dominio angloamericano en el comercio y la política internacional.
Ahora, el dólar está perdiendo su valor lenta pero inexorablemente comparado
con muchas otras monedas. Y un Imperio Europeo sumamente poderoso se levanta en
el horizonte, tal como lo hemos predicho desde hace años.
Por si fuera poco, los desastres
meteorológicos empeoran ¡y seguirán empeorando! Y están a punto de aparecer
“pestes” y epidemias de enfermedades profetizadas en la Biblia (Mateo
24:7). Lo que sorprenderá a muchos es
que la devastación que vendrá a causa de sequías, incendios, tormentas,
inundaciones, terremotos y epidemias, ¡no van a ocurrir en Bangladesh, Etiopía
ni otros lugares “marginales”! Dichas
catástrofes van a sacudir a las naciones angloamericanas ¡como nunca antes en
la historia! Muchos hechos que
confirman esta visión profética sin duda alguna ¡ya se están preparando en el
escenario mundial!
La Biblia habla de un período de
6.000 años durante el cual los hombres seguirían sus propias ideas sin tener en
cuenta al Creador. Después de ello vendrá el reinado de Cristo en la Tierra,
que durará mil años durante el cual Él y los santos resucitados instruirán al
mundo entero en los caminos verdaderos de Dios. "Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera
resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán
sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años" (Apocalipsis
20:6).
Inmediatamente después de crear a la
humanidad en la Tierra, Dios culminó su obra bendiciendo el séptimo día de la
semana como el día de reposo santificado (Génesis 2:1–3). Así dio comienzo a un
ciclo semanal en el cual los humanos han de trabajar seis días y descansar cada
sábado (Éxodo 20:9–10). En el libro de Hebreos, el apóstol Pablo explicó que el
sábado representa una extraordinaria era de paz que vendrá a continuación de la
actual era de la sociedad humana en la Tierra (Hebreos 4:3–11).
Los judíos en tiempos de Jesús
entendían bien el concepto de que cada día de la semana representa mil años en
el Plan de Dios. Pedro explicó así este principio: "Mas, oh amados, no
ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como
un día" (2 Pedro 3:8). Por tanto, la semana de siete días representa el
plan divino de 7,000 años, con seis días de la semana representativos de
nuestra actual sociedad humana, seguidos de los mil años del reinado de Cristo
como Rey de reyes (Apocalipsis 11:15).
En su conocidísima obra histórica
Decadencia y ruina del Imperio Romano, Edward Gibbon escribió: "La antigua
y popular doctrina del Milenio estaba íntimamente conectada con la segunda
venida de Cristo. Así como las obras de la creación se completaron en seis
días, su duración en su estado actual, conforme a una tradición que se atribuía
al profeta Elías, se fijaba en seis mil años. Por la misma analogía, se infería
que a este largo período de trabajos y discordias que estaba por terminarse,
seguiría un sábado de regocijo que duraría mil años; y que Cristo, con la banda
triunfal de los santos y los elegidos que habían escapado de la muerte, o que
habían revivido milagrosamente, reinaría sobre la Tierra hasta el momento
fijado para la resurrección última y general" (Vol, 1, pág. 403).
Gibbon prosiguió, explicando cómo
esta doctrina enseñada por la Iglesia de Dios primitiva se fue “dejando de
lado” gradualmente hasta quedar desechada por los dirigentes de la iglesia
Católica, la cual se hallaba en pleno desarrollo. Así como rechazaron muchas
leyes y enseñanzas de Dios, también rechazaron esta doctrina fundamental que
les habría ayudado a comprender por qué la humanidad se ha apartado de Dios
durante 6.000 años pero cómo durante los 1.000 años siguientes ¡será rescatada
por el Creador y aprenderá sus caminos! Esta es una parte esencial del
verdadero “evangelio", ¡que significa "Buenas noticias!" ¡Y qué
maravillosa noticia es! ¡Y qué tragedia, humanamente hablando, que haya sido
descartada por las vanidades y la arrogancia intelectual de líderes que se
decían “cristianos” pero que andaban a la deriva hacia comienzos de la “edad
del oscurantismo”.
Por otra parte, casi todos los
historiadores y estudiosos de la cronología bíblica saben que Cristo nació
aproximadamente 4.000 años después de la creación de Adán y que han
transcurrido unos 2.000 años desde los tiempos de Cristo, lo cual da un total
de casi 6.000 años, es decir seis días milenarios a partir de Adán.
La mayor parte de los cronólogos
bíblicos entienden que el fin probable de los 6.000 años contados a partir de
Adán ocurrirá pronto. Y recuerde: La Biblia predice una Gran Tribulación de
tres años y medio inmediatamente antes del regreso de Cristo. Por consiguiente,
la Tribulación podría comenzar muy pronto... dentro de pocos años. Todos
nosotros, pues, necesitamos acercarnos mucho a Dios ¡y obrar conforme a la
Verdad!
Pero el objeto aquí no es fijar una
fecha exacta. Estos datos deben servir, más bien, para hacernos comprender que
nos acercamos al final definitivo de la era en que la sociedad humana carnal
persiste en seguir su camino de siempre. La mayoría de quienes creemos la
Biblia comprendemos bien que la sociedad humana va de mal en peor, como que tolera
actividades sexuales cada vez más degeneradas y viles, comete más actos de
violencia y brutalidad en todo el mundo e insiste en inventar más armas
horrendas de destrucción masiva... armas que inevitablemente terminará
utilizando.
Todos los auténticos cristianos
creyentes en la Biblia deben, pues, reconocer que efectivamente, “¡el fin se
acerca!" Podemos hacerlo sin fijar una fecha exacta. Lo podemos hacer sin
caer en la histeria ni el temor. Cuando Jesucristo describió una serie de
hechos que vendrían al final de los tiempos, les dijo a sus discípulos:
"Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra
cabeza, porque vuestra redención está cerca" (Lucas 21:28).
¡Debemos estar sinceramente
agradecidos de que Cristo venga pronto! Pero la palabra de Dios muestra
claramente que Él no da su Espíritu Santo—ni la comprensión espiritual—a
quienes desobedecen sus mandamientos y lo adoran conforma a sus propias ideas y
teorías. Al acercarse el final de la era apostólica, el apóstol Juan dijo así
por inspiración de Dios: "El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus
mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él" (1 Juan
2:4). Una persona no "conoce" a Dios realmente ni comprende sus
caminos ¡si no está dispuesta a obedecer específicamente los diez mandamientos
como su camino de vida! Aunque muchos en el mundo religioso suelen hablar de
“amor”, la mayoría tienen una idea totalmente errónea de lo que es el amor
espiritual auténtico. La palabra de Dios nos dice que "este es el amor a
Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos"
(1 Juan 5:3).
Otros han predicho antes el regreso
de Cristo. Pero esta vez—cuando están por cumplirse 6,000 años de lucha y
confusión humana—¡sí es diferente! La venida de Cristo sí se producirá dentro
de esta generación! Dios desea que usted comprenda esta preciosa verdad y que
obre conforme a la misma, volviendo la mente, el corazón y la vida a Él. Dios
desea que usted se muestre dispuesto a obedecer su camino de vida, que
participe con otros que realmente le están sirviendo y que se prepare
activamente para cumplir su papel de rey y sacerdote en el magnífico gobierno
de Dios ¡que pronto se establecerá en la Tierra!