¿Por qué
va usted a “su” iglesia?
Por Roderick C. Meredith
¿Por qué
asiste usted a determinada iglesia? Más aún, ¿por qué asiste a una iglesia,
cualquiera que sea? Y lo más importante, ¿qué querrá el Dios Viviente que usted
haga?
La mayoría
de las personas simplemente asisten a la misma iglesia donde han ido sus
padres, amigos o parientes. Sin embargo, millones tienen hoy otras razones más personales. Tuve una conversación con mi
vecino el otro día y me dijo: “Hemos buscado una iglesia con el mejor programa
para jóvenes. Como tenemos hijos, ¿no es eso lo más importante?”
Otros
buscan iglesias que sean más “actualizadas”, modernas, amenas o que tengan más
actividades y mejor música. Todos conocemos las “mega-iglesias” enormes donde
asisten hasta 10.000 personas a la vez, suficientes para llenar una ciudad
pequeña. En esas iglesias, la gente puede pasar años sin llegar a conocer a la
mayoría de los miembros y sin la oportunidad de tratar al pastor o de buscar su
consejo. Quizá, incluso, se haga muy poco
énfasis en la relación con el pastor o en la posibilidad de hacer parte de
una “familia” íntima de fieles que se comprenden y que oran unos por otros.
¡Pero piense por un momento!
¿Para qué
tiene Dios una Iglesia? ¿Cuál es su propósito? ¿Por qué iban los primeros cristianos a lugares “impopulares” e
incluso arriesgaban la vida para
reunirse secretamente en las casas, en pequeños salones alquilados o incluso en
cuevas? Sabemos que decenas de miles de cristianos se reunían en las catacumbas a lo largo de la Vía Apia en Roma y en
otras partes, temerosos de la persecución romana. En esos primeros siglos, quemaban vivos a muchos cristianos o los
echaban a las fieras salvajes ¡y los torturaban hasta la muerte! Debieron tener una razón muy especial para “ir a la iglesia” y estar dispuestos a caer
en la ignominia y posiblemente la muerte. ¡Todos
debemos reflexionar en eso!
Y todos
debemos comprender que Dios desea que nosotros, por medio de sus ministros auténticos y su Iglesia verdadera, nos enteremos de su
propósito para nuestra vida y de cómo cumplir
ese propósito. Como Dios dedica toda una
cuarta parte de la Biblia a la profecía, es evidente que desea que
estudiemos y comprendamos su propósito al guiar los acontecimientos mundiales.
Recordemos el mandato de Cristo: “Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de
estar en pie delante del Hijo del Hombre” (Lucas 21:36).
Cuando Jesucristo
vino en carne humana, se reunía periódicamente con otros judíos en la
sinagoga los sábados. El Evangelio de Lucas nos dice: “Jesús volvió en el poder
del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.
Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos. Vino a
Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su
costumbre, y se levantó a leer” (Lucas 4:14–17).
Jesús,
pues, tenía la “costumbre” de rendir culto el séptimo día, o sábado, con los
demás judíos. Cuando le llegó el momento, como judío varón adulto, de leer la
palabra de Dios en los servicios del sábado, le pasaron el libro de Isaías.
Después de leer un pasaje que, de hecho, predecía su ministerio, Jesús “comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta
Escritura delante de vosotros” (v. 21).
Jesús llamó
“Escritura” al libro de Isaías, ¡la
propia palabra de Dios! Enseñó: “No
sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”
(Mateo 4:4). Aquí, el Hijo de Dios validó lo que llamamos el “Antiguo
Testamento” como Escritura, ¡y dijo que debemos vivir por aquella Escritura
inspirada! Todos los cristianos verdaderos,
los auténticos seguidores de Jesucristo, deben estar dispuestos a vivir conforme
a las enseñanzas inspiradas de la Biblia, tal como Jesucristo mandó.
¡La Iglesia
primitiva y auténtica comenzó y continuó
siempre basada en la enseñanza y la predicación de la palabra inspirada de
Dios! En los servicios religiosos, los
ministros y ancianos explicaban y
exponían la Biblia, leyendo directamente de
ella y mostrando sus explicaciones acertadas del propósito de la vida, las
leyes de Dios y su plan para la vida de todos nosotros. Los servicios rara vez,
o nunca, hacían énfasis en la historia, la filosofía ni las “tradiciones de
hombres”.
Aunque el
coro de la iglesia y otras actividades ciertamente son agradables, los
servicios religiosos solamente ayudan a la gente en la medida de que expliquen correctamente, exhorten e inspiren a los creyentes a realmente
creer y obedecer las palabras de la Biblia y a permitir que Cristo viva su vida en ellos por medio del Espíritu
Santo (Gálatas 2:20). El trato social y las amistades son elementos
maravillosos de la verdadera Iglesia de Dios, pero ese tipo de interacción
humana también se encuentra en gran medida en el Rotary Club, el Club de Leones
y otros foros sociales. Venir ante el Creador para adorarlo y para aprender su
Verdad ¡es algo que corresponde a un
nivel enteramente distinto!
Jesús le
dijo a cierta mujer gentil que adoraba a Dios “de un modo diferente”: “Mujer,
créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al
Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos;
porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando
los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque
también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”
(Juan 4:21–24).
Por tanto,
para realmente seguir al Cristo de la
Biblia, tenemos que adorar a Dios “en espíritu y en verdad” (v. 24). ¿Y qué es la
“Verdad?” Jesucristo proclamó: “Santifícalos en tu verdad. Tu palabra es verdad” (Juan 17:17).
Si usted sinceramente desea servir y adorar al
Dios de la Biblia y a su Hijo Jesucristo, si verdaderamente desea contar con su
bendición y protección durante los tiempos peligrosos que nos esperan, debe
buscar con persistencia y sinceridad a la Iglesia que Jesucristo edificó, y de
la cual Él es la Cabeza viviente (Efesios 1:22), la Iglesia que realmente
predica y enseña toda su Verdad (Hechos 28:30–31) y que está cumpliendo su Obra en la Tierra hoy. Usted debe
estar dispuesto a “buscar” al Dios verdadero con celo y con sinceridad. ¡Debe
estar dispuesto a servirlo y adorarlo de
la manera que Él revela en su palabra inspirada!
Naturalmente,
puede ser más “cómodo” ir a la iglesia de su familia o sus amigos, o a la
iglesia de su barrio que quede más cercana. Puede ser más “divertido” ir a una
iglesia con un coro grande o con muchas actividades. Sin embargo, el Dios de la
Biblia nos dice firmemente: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no
hacéis lo que yo digo?” (Lucas 6:46). Entonces ¿para qué ir a una iglesia donde pasajes y libros enteros de la
Biblia rara vez se leen y explican a fondo en los servicios de culto? ¿Donde
los fieles no sienten que su vida, sus acciones y sus pensamientos se están
transformando gracias a la predicación clara y sin ambages de la palabra de
Dios? ¿Donde rara vez se explica aquella cuarta
parte de la Biblia que es profecía inspirada?
¿Donde los miembros virtualmente ni se enteran de que estamos viviendo ahora en
“los últimos días”? ¿Donde no les indican los acontecimientos específicos a los
cuales deben estar atentos y “velar” y que precederán al regreso de Cristo a la
Tierra?
Realmente ¿para qué querría alguien perder su
tiempo en un lugar así?
Al irse acelerando el cumplimiento de las profecías
del tiempo del fin, a medida que las sequías, terremotos, epidemias de
enfermedades y los actos de terrorismo, todo ello profetizado, comienzan a
afectarnos más y más, ¿acaso la gente que aplaude y canta en alguna iglesia
local va a “salvarlo” a usted? ¿Quién puede
protegerlo a usted y a sus seres queridos si usted no está dispuesto a buscar y a adorar al Dios de la Biblia “en espíritu
y en Verdad”?
Por medio
de la revista, el programa de radio El
Mundo de Mañana y de esta Obra, usted
ha estado en contacto con la Iglesia de Dios. Si Dios realmente le está abriendo la mente, y si usted tiene el valor de obrar conforme a la Verdad, lo animo a
que siga adelante. Investíguenos aún
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Biblia, porque ella es la Verdad.
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del cristianismo apostólico le abrirá los ojos para ver lo que realmente le pasó al cristianismo
tradicional y lo que debe hacer el cristiano verdadero. ¿Dónde se encuentra la verdadera Iglesia de Dios hoy? expondrá claramente, con
pruebas específicas de la Biblia, las señales que identifican a la verdadera
Iglesia de Dios de modo que usted pueda reconocer dónde se encuentra esa Iglesia hoy.
A
medida que se siguen desarrollando e intensificando los hechos proféticos que esta Obra está señalando, y a medida que Dios abra la mente de usted
para ver el extraordinario Plan que Él está haciendo realidad, no deje usted de
tomar
decisiones. En muchos pasajes
de su palabra inspirada, Dios nos dice que actuemos
conforme a la Verdad. “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente
oidores, engañándoos a vosotros mismos” (Santiago1:22).
¡Que Dios
le conceda a usted la comprensión, la fe y el valor para decidirse a actuar!