¡Todo lo que necesita saber sobre
el infierno!
Muchos ignoran que el Nuevo Testamento griego trae dos
palabras (gehena, tártaro) que se han traducido como “infierno”
en varias versiones de la Biblia. Por haberse dado una misma traducción a estas
palabras, se ha creado confusión sobre la verdadera enseñanza bíblica al
respecto.
En el Antiguo Testamento, la única palabra que algunas
versiones traducen como infierno es Seol. El equivalente en
griego es Hades en el Nuevo Testamento. El significado de estas palabras
es idéntico; (Hechos 2:27, Salmos 16:10) El Anchor Bible Dictionary
explica; ”La voz griega Hades… se traduce a veces, equivocadamente,
como infierno (“hell”) en las versiones del Nuevo Testamento en
inglés. Se refiere al lugar de los muertos… el antiguo concepto
hebreo del lugar de los muertos, que suele llamarse Seol… en la Biblia
hebrea, correspondía muy estrechamente al Hades griego…como el antiguo hades
griego, Seol en la Biblia hebrea es el destino común de todos los
muertos… Por lo tanto, Seol suele traducirse como Hades en la
septuaginta, y los judíos empleaban el término griego común y naturalmente al
escribir en griego”.
El diccionario define la palabra hebrea Seol como la
morada de los muertos en el pensamiento hebreo antiguo y Hades como la
morada subterránea de los muertos en la mitología griega. Tanto Hades
como Seol significan simplemente “el sepulcro”, el lugar donde todos
van al morir.
Jonathan Edwards (1703-1758) fue el principal filósofo y
teólogo del puritanismo angloamericano. Cuando predicaba y escribía sobre el
infierno, daba rienda suelta a su imaginación, como se ve en el más famoso de
sus sermones titulado “Pecadores en mano de un Dios airado” pronunciado en
1741.
En aquel sermón, Edwards le dijo a su congregación: “El
arco de la ira divina está tenso, y las flechas dispuestas…[por] un Dios
enfurecido”. Luego agregó: “Es únicamente su voluntad lo que os impide caer en
este mismo momento en la destrucción eterna. El Dios que os sostiene
sobre el abismo del infierno, como se puede sostener una araña o algún insecto
repugnante sobre el fuego, os aborrece y está terriblemente ensañado: Su ira
para con vosotros arde como fuego; os mira como indignos de todo, salvo de
lanzaros en el fuego… Sois diez mil veces más abominables a sus ojos que la
serpiente venenosa más detestable a los nuestros. Lo habéis ofendido… y sin
embargo es solo su mano lo que os sostiene, impidiendo a cada momento vuestra
caída en el fuego…
“¡O pecador! Considera el espantoso peligro en el cual te
hallas; [el infierno] es un gran horno de furia, un abismo ancho y sin fondo,
lleno del fuego de la ira, sobre el cual estás sostenido en la mano de Dios…
Cuelgas de un hilo delgado, el cual las llamas de la ira divina ardiendo a tu
alrededor están listas en todo momento a quemar y reventar”
Es obvio que ese exaltado predicador se valió del temor al
fuego del infierno para asustar a los inconversos de su congregación y
obligarlos a “salvarse”. El evangelista norteamericano Billy Sunday
(1862-1925), comprendiendo que muchos predicadores aplican la táctica del miedo
al infierno, comentó: “Si el infierno no existe, muchos predicadores
están ganando dinero con falsos pretextos”. Lamentablemente, muchos
ministros actuales siguen recurriendo a la amenaza del fuego infernal y la
maldición como manera de atemorizar a sus oyentes hasta que se
arrepientan... en vez de invocar el “amor de Dios” (1 Juan 4:7-21; Judas
21) para inspirar a la gratitud y la obediencia.
Si consultamos los diccionarios y comentaristas bíblicos
modernos, nos encontramos ante un confuso enredo de afirmaciones
contradictorias sobre el infierno. El estudio puede dejarnos más confundidos de
lo que estábamos cuando comenzamos. Lamentablemente, es casi imposible
encontrar un teólogo o estudioso de la Biblia (de cualquier religión) que
no transmita muchos errores al escribir sobre el infierno.
Quienes deseen sinceramente aprender la verdad no pueden
limitarse a estudiar los escritos de los antiguos paganos, que expresan ideas
contradictorias sobre lo que es el infierno sin base alguna en la Palabra
revelada de Dios. La verdad sobre el infierno tampoco se aprende estudiando las
ideas contradictorias de muchos que escribieron sobre el tema en los primeros
siglos del cristianismo y en la Edad Media.
La descripción imaginaria del infierno ofrecida por el
Dante es un buen ejemplo de la confusión que reinó en la cristiandad en la
segunda mitad de la Edad Media. Dante Alighieri (1265-1321) alcanzó renombre
con su poema La divina comedia. En la sección titulada el infierno,
su fértil imaginación se desboca describiendo con detalles grotescos su viaje
por el infierno en compañía de Virgilio, famoso poeta romano del primer siglo.
Después, muchos dirigentes religiosos de la Reforma
Protestante y posteriores a ella siguieron hablando del infierno en términos
espeluznantes. Hasta el día de hoy, muchos teólogos siguen aferrados a las
viejas ideas paganas sobre el Seol o el Hades, negándose a aceptar que
en la Biblia esas palabras jamás significan cosa distinta del “sepulcro”.
Si realmente aceptamos lo que la Biblia dice sobre el infierno, comprenderemos
fácilmente que gran parte de lo que se ha enseñado sobre este tema carece de
fundamento Bíblico!.
¿Qué significa Hades?
¿Dónde encontraremos la verdad? ¡Solamente en la palabra de
Dios!
La palabra Hades se emplea solo11 veces en el Nuevo
Testamento. Las diferentes versiones la traducen como “infierno”, “sepulcro”,
“muerte” o bien la dejan sin traducir. Por ejemplo, 1 Corintios 15:55
dice Hades en la versión Reina- Valera de 1960 y muerte en la Reina
Valera Actualizada. La voz hebrea Seol, cuyo significado es idéntico,
figura 65 veces y se traduce también como “sepulcro”, “infierno” o “abismo”, o
también se deja sin traducir.
¿Qué quiere decir Hades, exactamente? ¿Tenían razón
los diccionarios bíblicos que citamos antes, al decir que debía traducirse como
“sepulcro”?. Para esclarecer el significado se una palabra en la Biblia, lo
mejor e analizar atentamente el contexto dentro del cual se empleó por
inspiración del Espíritu Santo.
Examinemos los otros 10 versículos del Nuevo Testamento
donde figura la palabra Hades, Encontramos que en todos los casos
significa simplemente “el sepulcro”.
Cristo profetizó que la ciudad de Capernaum se hundiría
“hasta el Hades (Mateo 11:23; Lucas 10:15). Quería decir que sus
habitantes irían tarde o temprano al sepulcro y también que algún día, la
ciudad dejaría de existir, Jesús prometió: “Sobre esta roca edificaré mi iglesia,
y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mate 16:18). Aquí
quería decir que su Iglesia no moriría jamás. Nunca quedaría absorbida en el Hades,
¡el sepulcro!
¿Qué dijo el apóstol Pedro a la multitud de judíos reunidos
en Jerusalén en el día de Pentecostés? En su sermón citó el Salmo 16:10
(escrito en hebreo) donde Dios dijo que no dejaría a Cristo en el Seol.
Las palabras de Pedro, consignadas en idioma griego, son estas: “Y aun mi
cuerpo [el de Cristo] descansará en esperanza. Porque no dejarás mi alma en el
Hades, mi permitirás que tu Santo vea corrupción” (Hechos 2:26-27). Pedro
prosiguió: “[El rey David] habló de la resurrección de Cristo: que no fue
abandonado en el Hades, ni su cuerpo vio corrupción. ¡A este Jesús lo
resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos!” (vv.31-32). Pedro
había oído a Jesús decir que él estaría tres días y tres noches “en el
corazón de la tierra”… en su sepulcro. (Mateo 12:40)
Por último, el Hades se menciona cuatro veces en
Apocalipsis, donde siempre significa el sepulcro. “Yo [Cristo] soy… el
que vivo y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos
amen. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades [el sepulcro]”
1:18). Cristo también le reveló a Juan que cuando el caballo amarillo de
la muerte pasara por la tierra, “el Hades” le seguiría muy de cerca
(6:8)
Refiriéndose a una época después de los mil años de
gobierno de Jesús en la tierra, Juan dijo que se abriría el “libro de la vida”
para todos los resucitados al comienzo del juicio ante el gran trono blanco
(20:11-13). En la visión de Juan, la muchedumbre ante el trono de Dios
recibiría misericordia y perdón divino… demostrado por el hecho de que se
abriría para ellos entonces el libro de la vida del Cordero (v. 12). Una parte de
esta misericordia es que se les llamará a salir del sepulcro y se les dará la
oportunidad, que nunca antes tuvieron, de convertirse en hijos de Dios.
Después de este período de juicio, ¿qué sucederá? Juan
escribió: “Y el mar entregó los muertos que estaban en él, y la muerte y el Hades
entregaron los muertos que estaban en ellos” (v. 13) aquí se menciona a un tercer
grupo. ¿Quiénes estarán en el sepulcro después del periodo de juicio?.
Solamente los pecadores incorregibles que rechazaron el amor, la misericordia
y la gracia de Dios. ¿Qué les ocurrirá a estos seres impíos que habrán
rechazado el don gratuito de la vida eterna? ¿Acaso Dios los obligará a
aceptar la inmortalidad? ¿O bien les dará lo que ellos siempre quisieron; la
muerte? “Y la muerte y el Hades [los que suben del sepulcro en la última
resurrección] fueron lanzados al LAGO DE FUEGO. Esta es la muerte segunda [y
eterna]” (v.14). Este versículo dice claramente que los incorregibles no
vivirán eternamente sino que MORIRAN por segunda vez… eternamente.
El profeta Malaquías también habla de ese periodo; “Porque
he aquí viene el día ardiente como un horno, y todos lis arrogantes y
todos los que hacen maldad serán como paja. Aquel día que vendrá los
quemará y no les dejará ni raíz ni rama” (Malaquías 4:1 Reina Valera
Actualizada).
Tal es el horrendo destino que espera a los incorregibles,
los que pequen de modo voluntarioso sabiendo lo que hacen (Hebreos 6:4-5;
10:26). El apóstol Pedro también se refirió a esta clase de pecadores (2 Pedro
3:7-12). Reveló que cuando sean destruidos, arderá todo el cosmos. Ese periodo
cataclismico lo llama Pedro “el día del juicio y de la destrucción de los
hombres impíos” (v. 7). Después del espantoso holocausto de los impíos, los
hijos de Dios heredarán “cielos nuevos y tierra nueva en los cuales mora la
justicia” (v. 13)
Una de las parábolas que más se han prestado a
interpretaciones erróneas es la de Lázaro y el rico. Cristo dijo: “Murió
también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades, estando en tormentos,
alzó sus ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él,
dando voces, dijo: ten misericordia de mi” (Lucas 16:22-24). ¿Significa esto
que el rico estuvo conciente todo el tiempo que estuvo sepultado? ¿O
significa, por el contrario, que tuvo conciencia solo después de
resucitar (para dar cuenta a Dios de sus hechos impíos del pasado)?.
El profeta Ezequiel da otro ejemplo de la resurrección a la
vida conciente de personas que estuvieron muertas y sepultadas. Habla de
un valle de huesos secos: una gran multitud de israelitas que resucitan del Seol
(37:1-10) ¿Quiénes son? “Oh hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de
Israel” )v.11). ¿Que pensaran cuando Dios los resucite? “¡Yo abriré vuestros
sepulcros. Os haré subir de vuestros sepulcros… y sabréis que soy el Eterno”
(vv. 12-13). Entonces hablarán aquellos israelitas, después de salir del
sepulcro, diciendo: “Nuestros huesos se han secado. Se ha perdido nuestra
esperanza. Somos del todo destruidos”. En un principio creerán que están
perdidos pero el Dios de amor promete: “Pondré mi Espíritu en vosotros, y
viviréis. Os colocaré en vuestra propia tierra” (v. 14).
Ellos, como el rico que habló con Lázaro (Lucas 16:24-30),
podrán conversar con Dios pero solamente después que él los resucite. Al
contrario del rico, estos no pecaron ce modo voluntarioso (Hebreos 6:4-6;
10:26-31). Por lo tanto Dios les dará su perdón y su Espíritu… que
solamente concede a los que se arrepienten del pecado y comienzan a obedecer
(Hechos 2:38-39; 5:32).
La Biblia dice algo más sobre el estado de conciencia al
morir; “Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos no
saben nada…porque su memoria es puesta en olvido” (Eclesiastés 9:5). Más
adelante, el pasaje dice que “en el Seol, a donde vas, no hay obre, ni trabajo,
ni ciencia, ni sabiduría” (v. 10).
El rey David dijo: “Porque en la muerte no hay memoria de
ti, ¿en el Seol, ¿Quién te alabará?” (Salmo 6:5). Y en el Salmo 146:4 la
Biblia explica lo que le sucede al hombre al morir, “Sale el aliento, y vuelve
a la tierra; en ese mismo día perecen sus pensamientos”.
Es obvio que no hay conciencia para los que están en el
sepulcro.
Queda todavía una pregunta: ¿Qué le sucederá al rico? Es
obvio que tuvo su oportunidad de arrepentirse y vivir por la Palabra de Dios.
Pero rehusó hacerlo…¡hasta que fue demasiado tarde! La Biblia revela claramente
que Dios no desea que ninguno perezca sino que todos se arrepientan y reciban
la inmortalidad como don gratuito (Juan 3:16; 1 Timoteo 2:4). Cuando el rico
salga del Hades, (el sepulcro), tendrá una terrible sensación de miedo y
desesperación… y comprenderá que es demasiado tarde. Su destino será el de
todos los malos incorregibles: ¡la aniquilación en la gehena
(Apocalipsis 21:8)!
¿Qué significa gehena en la Biblia?
Como hemos visto, la Biblia revela que Hades siempre
se refiere simplemente al “sepulcro” adonde descenderemos todos tarde o
temprano. Ahora, ¿Qué significa la gehena o el “fuego de la gehena”
mencionados en el Nuevo Testamento?
Jesucristo reiteró que los pecadores incorregibles irán a
la gehena (Mateo 5:29-30; Marcos 9:43,45,47). También dijo: “temed a
aquel que puede destruir tanto el alma y el cuerpo en el infierno [gehena]”
(Mateo 10:28), y “cualquiera que le llama a su hermano fatuo será expuesto al
infierno de fuego [el fuego de la gehena]” (Mateo 5:22, Reina Valera
Actualizada)
El Anchor Bible Dictionary nos dice lo que es
realmente la gehena: “GEHENA, Valle, conocido actualmente como el Wadi
er- Rababeh, que corre del sur al suroccidente de Jerusalén; y también
designación del infierno ardiente. La forma latina se deriva del griego geena…
El nombre significa Valle de Hinnom, o en su forma completa Valle del Hijo de
Hinom.
El Valle de Hnnom… era escenario del culto idolátrico a los
dioses cananeos Molóc y Baal. En el culto se sacrificaban niños haciéndolos
pasar por un fuego en Tofet y de allí a manos de los dioses. Estas prácticas se
efectuaron durante la monarquía, por lo menos en los reinados de Acaz y
Manasés, quienes pacificaron a sus propios hijos.
“Josías profanó el sitio como parte de su programa de
reforma… Jeremías (dijo) que ya no se llamaría Tofet o el Valle de Hnnom sino
el Valle de la Matanza por el gran número de judíos que los babilonios mataron
y lanzaron allí”
Después que ciertos judíos apóstatas sacrificaron a sus
hijos a Moloc en el Valle de Hinnom, este se convirtió en “vertedero de
basuras… [y Jeremías profetizó que] allí se habían de lanzar los cadáveres de
los impíos” (Anchor).
El New Unger´s Bible
Dictionary agrega: GEHENA. El Valle de
Hinnom. Lugar donde se celebraba la apostasía judía, los ritos de Moloc (1Reyes
11:7). El Rey Josías lo convirtió en lugar de abominación donde se lanzaban y
se quemaban lo cadáveres (2Reyes 23:13-14)”
La Biblia revela que inmediatamente antes del Milenio, dos
seres malignos (la bestia y el falso profeta) serian lanzados a la gehena.
“Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante
de ella las señales... Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago
de fuego que arde con azufre” (Apocalipsis 19:20).
Algunos creen que la bestia y el falso profeta serán
atormentados eternamente. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la bestia y
el falso profeta serán seres humanos poseídos de demonios: “Y vi salir de
la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta,
tres espíritus inmundos a manera de ranas” (Apocalipsis 16:13). Más adelante,
en Apocalipsis 20:10 leemos: “Y el diablo… fue lanzado en el lago de fuego y
azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y
noche por los siglos de los siglos.” Los que van a ser atormentados junto con
el diablo son los demonios que poseían a los seres humanos que desempeñaron el
papel de la bestia y el falso profeta. Jesucristo mismo dice en Mateo 25:41:
“Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus
ángeles.” En cuanto a los seres humanos que fueron poseídos, su cuerpo y alma
serán destruídos en la gehena, tal como lo dijo Jesucristo en Mateo 10:28:
“Tened más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el
infierno (la gehena)”.
Un análisis cuidadoso de lo que es la gehena revela
que no se trata de un lugar donde los “pecadores inmortales” se retuercen
eternamente entre llamas infernales, sino de un lugar de muerte eterna para los
impíos (Romanos 6:23; Apocalipsis 20:14). El profeta Isaías describe lo que les
ocurrirá a los malos en le gehena: “Entonces saldrán y verán los
cadáveres de los hombres que se rebelaron contra mi; porque el gusano nunca
morirá, ni su fuego se apagará” (Isaías 66:24). Los agentes destructores
(gusanos y fuego) ni cesarán hasta que hayan consumido los cadáveres de
los impíos que han pecado contra Dios.
¿Qué significa Tártaro?
La tercera palabra griega traducida como “infierno” es tártaro.
Figura una sola vez en el Nuevo Testamento, y se refiere claramente no a
humanos sino a ángeles malignos. “Dios no perdonó a los ángeles que
pecaron, sino que, arrojándolos al infierno [tártaro]… (2 Pedro 2:4).
Refiriéndose a este único versículo que habla de tártaro,
la Internacional Standard Bible Enciclopedia nos dice que se deriva del
sustantivo tártaro… que en la mitología griega era el lugar debajo del Hades
donde estaban presos los titanes… Pedro describe el tártaro como
prisiones de oscuridad”.
La companion Bible
dice lo siguiente: “El tártaro homérico es la prisión de los titanes o
gigantes… que se rebelaron contra, Zeus”. Muchas epopeyas de historiadores
paganos son simples narraciones distorsionadas de verdades que sus antepasados
alguna vez supieron. Parece que los griegos supieron de algún modo la verdad
sobre la rebelión de los poderosos ángeles (los “titanes"=demonios) que en
tiempos preadámicos se rebelaran contra su Creador, llamado aquí Zeus” (ve
Judas 6; Isaías 14; Ezequiel 28).
El verbo tártaro que se traduce “arrojar al
infierno” en 2 Pedro 2:4, significa consignar al tártaro, que no es ni
el Seol ni el Hades sino un estado de restricción en el cual se
encuentran los ángeles que se rebelaron contra Dios. Tal condición se describe
como “prisiones de oscuridad”.
Bien entendidas, las Sagradas Escrituras revelan que al
morir, todos los humanos van al Seol o Hades…. Es decir al sepulcro.
Solamente Jesucristo tiene la “llave” que abrirá el Hades para liberar a
sus moradores. (Apocalipsis 1:18; 1 Corintios 15:22-27, 54-55). Pero a los que
conocieron la verdad y la rechazaron deliberadamente, Dios no les impondrá la
inmortalidad. Por el contrario, los incorregibles van a perecer (Juan 3:16) en
el LAGO DE FUEGO –es decir la gehena- al final de los siglos
(Apocalipsis 20:14-15).
Los que acepten el camino de vida de Dios, y que acepten a
su Hijo y el don de la inmortalidad, vivirán eternamente. El profeta Daniel
habla de la gloriosa herencia de los hijos e hijas obedientes de Dios: “Y
muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados,
unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Los entendidos
resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la
justicia a la multitud, como las estrellas, a perpetua eternidad” (Daniel
12:2-3)
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