El Medio oriente en profecía
Por Ricardo F. Ames
Jerusalén es la ciudad más importante del mundo. Las
Sagradas Escrituras muestran que en la región circundante, el Medio Oriente, va
a estallar una guerra mundial. ¿Conoce usted lo que la Biblia enseña acerca de
los acontecimientos mundiales que van a culminar con los sucesos del tiempo del
fin en esa región?
Dadas las incertidumbres y perturbaciones que imperan en el Medio
Oriente, ¿es posible conocer el desenlace final de los conflictos en aquella
región? Sí podemos. La Biblia
describe los acontecimientos del tiempo del fin previos al regreso de
Jesucristo. Va a llegar un milenio de paz y prosperidad bajo el mando directo
del Mesías en la tierra. Como Rey de reyes, Jesucristo gobernará en la tierra
con justicia y rectitud, y todas las naciones del globo aprenderán un camino
nuevo: el camino de vida, camino de la paz.
En los anales de la historia, y hasta el día de
hoy, vemos que el hombre ha acudido a la guerra como árbitro final en sus
desacuerdos. Las siguientes palabras del apóstol Pablo encierran un significado
profundo para nuestros días: “Y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos” (Romanos 3:17-18).
La historia del Medio Oriente está repleta de
guerras y contiendas desde la antigüedad hasta el presente. En la guerra entre
Irán e Irak de 1980 a 1988 murieron más de un millón de personas. Miles sobre
miles murieron en la guerra del golfo Pérsico y en la Operación Tormenta del
Desierto en 1990-91. En aquel conflicto, las tropas iraquíes prendieron fuego a
más de 600 pozos petroleros en Kuwait, con una humareda negra que evocaba imágenes de Armagedón. Esta
extensa contaminación fue considerada por algunos como “el peor desastre
ambiental jamás provocado por el hombre”.
¿Nos esperan más guerras en el Medio Oriente?
Lamentablemente, la respuesta es que sí. La Biblia revela que el Medio Oriente
verá aun más guerras regionales, las cuales culminarán con lo que se ha llamado
el Armagedón. Jerusalén será punto focal de este conflicto. Los árabes y los
israelíes se han trabado en guerra tras guerra desde que se fundó el estado
moderno de Israel (ver recuadro). Se ha proclamado la paz muchas veces pero no
se ha hecho realidad. Hoy son escasas las perspectivas de alcanzar una paz
duradera entre las naciones del Medio Oriente.
Las esperanzas eran grandes en 1993 cuando
Israel y la Organización de la Liberación Palestina firmaron un convenio en
Washington. Dos años más tarde, firmaron un acuerdo interino que abría la
puerta a una mayor autonomía palestina en la Ribera Occidental y en la Franja
de Gaza. En octubre de 1998, el Memorando del Río Wye expuso los pasos para
aplicar los acuerdos interinos de 1995, fijando como fecha para la resolución
final del conflicto palestino-israelí mayo de 1999. Pero no se logró una
resolución. La cumbre de Camp David convocada para julio de 2000 por el
entonces presidente de Estados Unidos Bill Clinton, no logró generar un acuerdo
de paz definitivo. Este fracaso recalcó la amarga realidad de que tanto los
israelíes como los palestinos ven a Jerusalén como su propiedad exclusiva y el
uno no admite que el otro ejerza control absoluto sobre esta histórica ciudad.
Jerusalén es sagrada para las tres religiones
monoteístas principales: el judaísmo, el cristianismo y el islamismo. Los
musulmanes y los judíos han chocado desde hace 1300 años, cuando un mercader
árabe llamado Mahoma, fundó la religión islámica a unos 1300 kilómetros al sur
de Jerusalén. [Para más información sobre el papel del Islam en la historia y
la profecía, lo invitamos a leer el artículo titulado “El Islam en la historia
y la profecía” en la página xx de este número.]
El Monte del Templo es un punto focal para
musulmanes lo mismo que para judíos. Donde antes estuvo el Templo de Salomón,
hoy se levanta el Domo de la Roca. Los judíos tienen prohibido adorar en el
monte, por lo cual acuden, para orar, al muro occidental, o Muro de las
Lamentaciones al pie del monte. Pero guardan siempre el anhelo de contar con
una presencia religiosa en el monte mismo.
En septiembre de 2000, siendo aún jefe de la
oposición, Ariel Sharón visitó el Monte del Templo, visita que incitó a los
palestinos a protestar con una nueva intifada
de violencia dirigida contra los israelíes. Desde esa visita y hasta la
actualidad, murieron varios centenares de personas en una serie de choques
palestino-israelíes, la mayoría palestinos, pero también israelíes judíos y
árabes con nacionalidad israelí. En mayo de 2001, Israel desplegó
cazabombarderos contra los palestinos por primera vez desde 1967. Los países
árabes respondieron exigiendo la suspensión de relaciones con Israel hasta que
cesara la violencia. Las escaramuzas, atentados y venganzas se han sucedido con
intensidad desde entonces.
¿Qué ocurrirá en Jerusalén de acuerdo con la profecía bíblica? Las
Escrituras son claras. “He aquí, el día de El Eterno viene, y en medio de ti serán repartidos tus
despojos. Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra
Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las
mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no
será cortado de la ciudad” (Zacarías 14:1-2).
“Todas las naciones” se envolverán en este conflicto durante el período
de tiempo conocido como el Día del Señor y que corresponde al año
inmediatamente anterior al regreso de Jesucristo. ¿Qué sucesos proféticos
importantes precederán a esta batalla? “Porque habrá entonces gran tribulación cual no la ha
habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos
días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos,
aquellos días serán acortados” (Mateo 24:21-22).
En el mundo entero, la humanidad presenciará fenómenos dramáticos y
aterradores en los cielos. Apocalipsis 6:12-14 habla de estas “señales en los
cielos” como el “sexto sello”. En Mateo 24:29, Jesucristo dijo: “inmediatamente después de la
tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su
resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos
serán conmovidas”
Es importante que estemos advertidos de estos acontecimientos
importantísimos. La Gran Tribulación será un período de angustia para el mundo.
Será un período sin precedentes en la historia universal, tanto que “no hay
otro semejante a él”.
¿Qué debemos hacer? Jesús responde: “Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis
tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en
pie delante del Hijo del Hombre” (Lucas 21:36).
¿A qué, pues, debemos estar atentos en el Medio Oriente? Estando Jesús
en el monte de los Olivos, dio un esbozo de las profecías para el tiempo del
fin. Los relatos paralelos aparecen en Lucas, 21, Mateo 24 y Marcos 13. Aquí
indicaremos la serie de acontecimientos que Jesucristo citó en Mateo. Sus
discípulos le preguntaron cuál sería la señal de su venida y del fin del mundo,
o sea de la era presente. Él habló de engaño religioso, de hambres,
pestilencias y terremotos. Tales fenómenos corresponden, en secuencia, a los
cuatro jinetes del Apocalipsis, que intensificarán su ominosa cabalgata hacia
finales de esta era. Jesús declara que “todo esto será principio de dolores” (Mateo 24:8).
Después, vendrán la persecución religiosa y el martirio. “Entonces os entregarán a
tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa
de mi nombre. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos
a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a
muchos”
(Mateo 24:9-11).
Pese a todo lo anterior, la verdad seguirá predicándose. “Y será predicado este evangelio
del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces
vendrá el fin” (Mateo 24:14). A medida que Cristo abra las puertas para que el
evangelio se difunda con más amplitud y poder, sabremos que el fin se acerca.
No se duerma usted ante las condiciones del mundo y las tendencias proféticas
¡las cuales se van a intensificar delante de nuestros ojos!
En la misma ocasión, Jesucristo hizo esta advertencia: “Por tanto, cuando veáis en el
lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que
lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes” (Mateo
24:15-16). ¿Qué es la abominación desoladora?
En el año 167 antes de Cristo, el gobernante griego Antíoco Epífanes
emitió un decreto que prohibía la continuación de los sacrificios judíos en el
templo de Jerusalén. “Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el santuario y la
fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación
desoladora” (Daniel 11:31)
Como si fuera poco suspender los sacrificios cotidianos, Antíoco también
erigió una estatua de Júpiter Olimpo en el templo y ordenó que todos la
adoraran. Esta abominación, que se describe en Daniel 8, es una figura o
símbolo de algo que se verá al final de los tiempos: la suspensión de los
sacrificios antes regreso de Cristo. “A partir del momento en que se suspenda
el sacrificio diario y se imponga el horrible sacrilegio, transcurrirán mil doscientos noventa días” (Daniel 12:11,
NVI). Jesús nos advierte, como cristianos, que estemos atentos a una
abominación asoladora en el tiempo del fin. Así como Antíoco profanó el templo
en 167 antes de J.C. y suspendió los sacrificios, también una autoridad profana
suspenderá los sacrificios en el futuro. El apóstol Pablo advierte contra un falso
profeta que ha de establecerse en el lugar santo. “Nadie os engañe en ninguna
manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el
hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra
todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el
templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios” (2 Tesalonicenses 2:3-4).
Un falso profeta va a obrar grandes milagros y engañará a millones.
Fomentará el culto de sí mismo y proclamará su propia divinidad. Apocalipsis
13:13-14 muestra que este falso profeta obrará milagros, hasta el punto de
hacer caer fuego del cielo, ¡y engañara a millones de personas en todo el
mundo! No se deje usted engañar por tales señales y prodigios. Las
Sagradas Escrituras nos exhortan así: “Examinadlo todo; retened lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:21)
La potencia político-religiosa que va a dominar a Jerusalén en el tiempo
del fin hará cesar los sacrificios. Recordemos que los judíos no han
sacrificado animales desde el año 70 después de Cristo. cuando los romanos
destruyeron el templo en Jerusalén. Para que los sacrificios puedan suspenderse
en el tiempo del fin, ¡primero tienen que comenzar! Cuando se vuelvan a
presentar sacrificios de animales en Jerusalén, ¡usted sabrá que las profecías
dadas por Jesús se acercan a su punto culminante!
Cuando se establezca aquella abominación desoladora profetizada por
Jesús, comenzarán a cumplirse tres profecías clave a lo largo de un período de
tres años: la Gran Tribulación, las señales en los cielos y por último el Día
del Señor, que durará un año y será la culminación de estos fenómenos. Los tres
últimos versículos en el libro de Daniel muestran que han de pasar 1290 días
desde el momento en que se levante la abominación desoladora hasta el regreso
de Cristo.
El rey del norte (que proviene de un lugar al norte de Jerusalén) se
identifica también como la “bestia” en la Biblia (Apocalipsis 13:1-10;
17:12-13). Este rey va a invadir la Tierra Santa, según la profecía de Daniel.
“Pero al cabo del
tiempo el rey del sur contenderá con él; y el rey del norte se levantará contra
él como una tempestad, con carros y gente de a caballo, y muchas naves; y
entrará por las tierras, e inundará, y pasará. Entrará a la tierra gloriosa, y
muchas provincias caerán; mas éstas escaparán de su mano: Edom y Moab, y la
mayoría de los hijos de Amón. Extenderá su mano contra las tierras, y no
escapará el país de Egipto” (Daniel 11:40-42)
En el siglo 20, un rey del norte invadió al norte de África durante la
segunda guerra mundial. El rey del norte profetizado para el tiempo del fin va
a obrar reaccionando a una provocación
por parte del rey del sur. Ya hemos visto guerras por el petróleo en el Medio
Oriente. ¿Habrá otro embargo al petróleo árabe como el de 1974? ¿Qué sucederá
si el precio del petróleo sigue creciendo? Europa depende mucho más del
petróleo del Medio Oriente que los Estados Unidos, pues importa la mitad de su
petróleo de los países árabes, en comparación con los Estados Unidos, que
importan de esa región aproximadamente el 20 por ciento. Cualquiera que sea el
punto de incitación, el rey del norte va a invadir al Medio Oriente.
La versión de la profecía en el monte de los Olivos narrada por Lucas
sigue la misma secuencia general que la de Mateo, si bien Lucas agrega un punto
importante. Luego de intensificarse la persecución religiosa, dice Jesús: “Si
se mantienen firmes, se salvarán. Ahora bien, cuando vean a Jerusalén rodeada
de ejércitos, sepan que su desolación ha llegado” (Lucas 21:19-20, NVI).
¿A qué debe estar atento el cristiano cuando observe las perturbaciones
en el Medio Oriente? Busque conflictos constantes entre israelíes y palestinos
en la Tierra Santa. Un artículo periodístico describió así el daño causado por
la escalada de violencia: “La demarcación psicológica entre judíos israelíes y
árabes palestinos se ha convertido en un campo minado… [Muchos creyeron] que el único
obstáculo a la reconciliación era la ocupación, que si Israel desmantelaba los
asentamientos judíos, se retiraba de los territorios y accedía a la existencia
de un estado palestino, se acabaría el conflicto. Quizá esto aún sea posible,
pero las luchas a partir d 1976 hacen dudosa tal suposición”.
Vienen mil años de de
paz en la Tierra, durante los cuales todos aprenderán el camino de la paz
a todas las naciones de la tierra. Finalmente los árabes y los israelíes
se reconciliarán
Dadas estas tendencias, estemos atentos a las crecientes solicitudes de
intervención y control internacionales, no solamente en Gaza y en la Ribera
Occidental sino en la propia ciudad de Jerusalén. Hasta el fallecido dirigente
palestino Yasser Arafat propuso en su momento que una fuerza pacificadora de
las Naciones Unidas ocupe Gaza y la Ribera Occidental.
Observaremos también una creciente unidad entre las naciones árabes en
su postura contra Israel. Un salmo profético cita los pueblos que componen las
naciones árabes y musulmanas del Medio Oriente. Esto contará con el respaldo de
grupos europeos en su fuerte oposición a Israel. “Han dicho: Venid, y
destruyámoslos para que no sean nación, y no haya más memoria del nombre de
Israel. Porque se confabulan de corazón a una, contra ti han hecho alianza” (Salmo 83:4-5).
Estemos atentos a la creciente unificación de Europa en lo económico,
político y militar. Como vimos en la profecía de Daniel, el rey del norte
llegará a ocupar la Tierra Santa. Desde hace varios años, la Unión Europea ha
consolidado sus ejércitos, la Fuerza de
Reacción Rápida, de la cual se espera que proyecte el poderío europeo hacia
zonas de crisis. “¿Para qué pasar por
la OTAN?” preguntó un ex-jefe del estado mayor francés, afirmando que la fuerza
puede funcionar aun sin el acuerdo de la OTAN y que “era menester alterar el
equilibro del poder”. ¿Llegará esta fuerza a cumplir un papel importante en el
conflicto del Medio Oriente? Estemos atentos al desarrollo de las fuerzas
militares europeas.
En Israel, observemos los preparativos de los judíos que se proponen
reanudar los sacrificios de animales en Jerusalén. Muchos prevén también la
construcción de un templo físico mas la historia y el libro de Esdras confirman
que para la presentación de sacrificios basta un altar en el lugar santo.
Estemos atentos a la consolidación del poder religioso en Europa, la
cual lleva ya largo tiempo planificándose. En su visita a Austria en 1983, el
papa Juan Pablo II hizo una llamada a la unidad europea, declarando que “los
europeos deben superar las confrontaciones internacionales amenazantes entre
estados y alianzas y crear una nueva Europa unida desde el Atlántico hasta los
Urales” (La principalidad y el poder de
Europa, Adrián Hilton, pág. 36). Desde entonces se han dado grandes pasos
para afianzar la unidad de Europa. El actual papa, de origen alemán, continúa
con los mismos lineamientos que su predecesor.
La potencia político-religiosa que va a surgir en Europa finalmente
ejercerá su influencia y control sobre la Tierra Santa. Hemos visto que el rey
del norte va a dominar a Jerusalén y al Medio Oriente. El libro de Apocalipsis
también prevé un choque entre fuerzas asiáticas y la potencia europea, que
corresponde al rey del norte (ver Daniel 11:44; Apocalipsis 9:13-19). Aunque
parezca increíble, cuando Cristo regrese, aquellos ejércitos se unirán “para guerrear” contra Él (Apocalipsis
19:19). Dios Todopoderoso también dice: “Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir
contra Jerusalén” (Zacarías 14:2). “Después saldrá el Eterno y peleará con aquellas naciones, como peleó en el
día de la batalla. Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los
Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente...” (Zacarías 14:3-4).
¡Jesucristo va a intervenir! Va a poner fin a la tercera guerra mundial y va a
darle al mundo paz duradera.
Entre el monte de los Olivos y el Monte del Templo se extiende el valle
de Josafat, o valle del Cedrón, que va ampliándose hacia el sur. Allí, Dios
juzgará a las naciones. “Porque he aquí que en aquellos días, y en aquel tiempo en que haré volver
la cautividad de Judá y de Jerusalén, reuniré a todas las naciones, y las haré
descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas” (Joel 3:1-2).
El Día del Señor vendrá con juicio sobre las naciones. ¡Cristo va a
derrotar a cuantos ejércitos se opongan a Él! Y dará origen a un milenio de paz
en la tierra, durante el cual enseñará el camino de la paz a todas las naciones
de la tierra. Entonces veremos, por fin, la reconciliación entre los árabes e
israelíes. “En
aquel tiempo habrá una calzada de Egipto a Asiria, y asirios entrarán en
Egipto, y egipcios en Asiria; y los egipcios servirán con los asirios al
Eterno. En aquel tiempo Israel será tercero con Egipto y con Asiria para
bendición en medio de la tierra; porque el Eterno de los ejércitos los
bendecirá diciendo: Bendito el pueblo mío Egipto, y el asirio obra de mis
manos, e Israel mi heredad” (Isaías 19:23-25).
Todos anhelamos la paz mundial y la reconciliación que solamente el
Mesías, Jesucristo, puede traer a la tierra. Mientras tanto, Él nos dice que
velemos y oremos en todo momento. ¡Hagámoslo!
Guerras árabe-israelíes
14 de mayo de 1948
El Consejo Nacional Judío declara el establecimiento de Israel. Estalla la
guerra entre el nuevo estado y las naciones árabes circunvecinas. Cuando cesan
las hostilidades en 1949, Jordania controla la Ribera Occidental y la Franja de
Gaza. Israel se establece como nación pero carece de acceso a los lugares
santos en la ciudad antigua. David Ben-Gurion se convierte en el primer
ministro de Israel.
Julio de 1956
Cuando Egipto nacionaliza la zona del canal de Suez, Israel invade a ese
país y arrebata el control sobre la Franja de Gaza y la península del Sinaí.
Más tarde, Israel se retira cuando las Naciones Unidas destacan una fuerza de
seguridad a estas zonas.
Junio de 1967
En lo que se ha llamado la guerra de los seis días, Israel choca contra las
fuerzas unidas de Egipto, Siria y Jordania y se apodera de la península del
Sinaí, los Altos del Golán, la Ribera Occidental y la parte oriental de
Jerusalén. Israel ha logrado el acceso al muro occidental en el Monte del
Templo.
6 de octubre de 1973
En la guerra de Yom
Kippur, llamada así porque se desató en el Día de Expiación, Israel repeló
invasiones por parte de Egipto y Siria. Más tarde Israel, Egipto y Jordania se
pusieron de acuerdo sobre un alto al fuego decretado por las Naciones Unidas.
6 de junio de 1982
Las fuerzas israelíes invaden al Líbano y para el 14 de junio rodean a Beirut.
En febrero de 1985 las fuerzas israelíes se retiran unilateralmente del Líbano,
si bien conserva una “zona de seguridad” en el sur del Líbano hasta que se
retiran las unidades militares en mayo de 2000.
Por
Ricardo F. Ames www.mundomanana.org