Jesucristo
dijo claramente que estaría en el sepulcro tres días y tres noches. ¿Acaso hay
tres días y tres noches entre el atardecer del viernes y el amanecer del
domingo?
En el
mundo que profesa el cristianismo, ¿quién no ha oído que nuestro Señor
Jesucristo murió un viernes por la tarde y resucitó al amanecer del domingo
siguiente? Todos conocemos esta tradición pero pocos se detienen a preguntar si
es cierta.
Recordemos las instrucciones
que Dios da a cada uno de nosotros en 1 Tesalonicenses 5:21: “Examinadlo todo,
retened lo bueno”. Para probar la verdad nuestra única autoridad fidedigna es
la Santa Biblia. Las creencias de hombres, incluso de la cristiandad
tradicional, carecen de validez si contradicen lo revelado en la Palabra de
Dios. Estudiemos, pues, la Biblia, que es la única fuente de pruebas
irrefutables sobre este tema.
Cuando los fariseos le
pidieron a Jesús una señal sobrenatural para probar que Él era el Mesías, les
respondió así: “la generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le
será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el
vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en
el corazón de la tierra tres días y tres noches” (Mateo 12:39-40). Es muy importante detenernos a analizar esta señal
sobrenatural. La señal no era sólo el hecho de que Jesús resucitara sino el
hecho de que estuviera sepultado tres días y tres noches completas. Esta fue la
única señal que Él dio, y si no la cumplía, entonces se podría afirmar que
Jesucristo no fue el Mesías.
Hoy la gran mayoría de los que profesan el cristianismo creen en una
tradición que niega precisamente esta señal. Es una tradición que, por lo
tanto, niega que Jesús sea el Mesías.
Muchos teólogos se han visto
en apuros tratando de explicar cómo Cristo pudo morir un viernes por la tarde y
resucitar un domingo por la mañana. Para respaldar su tesis, tienen que negar
la validez de la señal de Jonás. Esto lo hacen de varias maneras. Unos dicen
que Jesús sólo creyó que estaría tres días y tres noches pero en realidad no
fue así. Otros afirman que “tres días y tres noches” en realidad significa un
día y dos noches, o partes del día.
Pero el que lea la Biblia sin
prejuicios tendrá que aceptar que los tres días y tres noches de Jesucristo
fueron precisamente eso: tres días completos y tres noches completas.
En Jonás 1:17 leemos: “Y
estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches”. Jesucristo dijo
que Él estaría en el sepulcro el mismo tiempo que Jonás en el vientre del pez.
Hay un interesante paralelismo entre Jesucristo y Jonás. Jonás estuvo en el
¡Seol” (que en hebreo significa sepulcro, véase Jonás 2:2) 72 horas, y de allí
Dios lo liberó para que salvara al pueblo de Nínive llevándole un mensaje de
advertencia. De la misma manera, Jesús tenía que estar en el sepulcro 72 horas
para luego resucitar y ser el Salvador del mundo.
¿Qué son “días” y “noches” para Dios?
Mucho se ha debatido sobre el
significado de un día o noche en la Biblia. Pero este es un punto que queda
aclarado desde el primer capítulo de Génesis. Allí dice: “Y separó Dios la luz
de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y
fue la tarde y la mañana un día” (Génesis 1:4-5).
Aquí conviene aclarar que el
día y la noche se dividen en doce horas cada uno, según palabras del mismo
Jesús en Juan 11:9: “¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no
tropieza, porque ve la luz...” En Mateo 20:1-12 Jesús menciona también las
diferentes horas del día y la llegada de la noche (versículo 8).
Génesis 1 sigue contando los
días dejando en claro cuánto tiempo está comprendido dentro de la expresión
“tercer día”. Veamos: “Y fue la tarde y la mañana el día segundo...” Y fue la
tarde y la mañana el día tercero” (versículo 8, 13). No puede haber duda de que
la expresión “día tercero” o “tercer día” comprende” tres períodos de tinieblas
llamados NOCHES y tres períodos de luz llamados DÍAS (Génesis 1:5). Cuando la
Biblia cuenta tres días, incluye todo el tiempo transcurrido en tres días
completos con sus tres noches completas, para un total de 72 horas. Tengamos
esto presente al analizar el tiempo que Jesucristo estuvo sepultado.
¿Cuánto tiempo estuvo Jesús en el sepulcro?
En Mateo 27:63-64 encontramos
la prueba de que “el tercer día” y “después de tres días” significa lo mismo en
el contexto de la resurrección de Cristo. Los sacerdotes y los fariseos dijeron
a Pilato: “Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: DESPUÉS
DE TRES DÍAS RESUCITARÉ. Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta EL
TERCER DÍA...”. Este texto demuestra que en los evangelios las expresiones “el
tercer día” y “después de tres días” representan la misma duración.
Muchos son los pasajes, fuera
de los que ya hemos visto en Mateo y Jonás, donde Jesucristo afirmó que
resucitaría del sepulcro después de tres días o bien al tercer día. Veamos
algunos de ellos.
En Lucas 9:22 dice. “Es
necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas, y sea desechado por los
ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto,
y resucite al tercer día”. Esto podría referirse a cualquier momento del tercer
día, pero no antes ni después de ese día. Ahora bien, Marcos 8:31 aclara más
precisamente qué momento del día fue: “Y comenzó a enseñarles que le era
necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos,
por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después
de tres días”. En otras palabras, Jesucristo no podía resucitar antes de
completarse los tres días. Por tanto, la resurrección tuvo que ser exactamente
a la hora en que acababa de transcurrir ese tercer día.
El primer día abarcaría las primeras
24 horas a partir de su muerte. Si Cristo hubiese muerto un viernes por la
tarde, ese lapso de un día iría hasta el sábado por la tarde. El segundo día
nos llevaría hasta el domingo por la tarde y el tercero hasta la tarde del
lunes. Vemos así, que si Cristo murió y fue sepultado un viernes por la tarde,
¡es imposible que haya resucitado antes de la tarde del lunes!
Entonces, ¿por qué dicen que
Cristo murió el “Viernes Santo” y resucitó el “Domingo de Gloria”? ¡Por simple tradición! La Biblia muestra que
eso no es posible, como acabamos de ver. Ninguna maniobra aritmética permite
contar tres días y tres noches completos dentro del breve lapso entre el
atardecer del viernes y la mañana del domingo.
No nos atengamos a las
tradiciones aprendidas desde la niñez. Jesús nos advierte contra los que andan
“invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido”
(Marcos 7:13). Aceptemos el testimonio de la Biblia, y creamos que Jesucristo
cumplió aquella señal de Jonás que Él mismo había dado: su permanencia en el
sepulcro durante tres días y tres noches completas.
¿A qué hora ocurrió la resurrección?
La tradición también nos dice
que Jesucristo resucitó por la mañana. Pero esto también contradice el
testimonio clara de la Santa Biblia. Veamos por qué.
Ya hemos demostrado que
nuestro Señor tuvo que estar un total de 72 horas: tres días y tres noches. Si
la Biblia nos dice a qué hora del día fue sepultado, sabremos que resucitó a la
misma hora tres días después, o sea al cabo de 72 horas.
Sabemos que en la Biblia, los
días comienzan al atardecer (Levítico 23:32; Génesis 1:5). El día que
Jesucristo murió crucificado era el día de “la preparación”, o sea la víspera
del día de reposo (Lucas 23:54; Juan 19:31). Eran cerca de las tres de la tarde
(la “hora novena”) cuando Jesús clamó a su Padre. Luego murió (Mateo 27:46-50)
y poco después, cuando terminaba el día al atardecer, fue colocado en el
sepulcro por José de Arimatea (Lucas 23:50-54). Es claro que ya eran bien
pasadas las tres de la tarde, como se ve en Mateo 27:57-60). Cristo resucitó al
cabo de tres días completos. Esto no pudo ser por la mañana sino a atardecer, a
la misma hora en que había sido sepultado.
¿Cuál el día de reposo?
En los pasajes bíblicos sobre
la muerte y resurrección de Jesús, hemos visto que nuestro Señor fue
crucificado y sepultado en el día de “la preparación” o víspera del día de
reposo. Como el día de reposo generalmente es un sábado, muchos dan por sentado
que el día de la preparación siempre cae viernes. Pero eso es desconocer las
Sagradas Escrituras.
En la Biblia, la expresión
“día de reposo” se usa para referirse al sábado semanal pero también se usa
para ciertas fiestas anuales o días santos. Hay siete de estas fiestas solemnes
en el año, y pueden caer en diferentes días de la semana. Todas ellas son “días
de reposo” como vemos en Levítico 16:31; 23:24; 26-32, 39. Una de estas fiestas
anuales es el primer día de Panes Sin Levadura, que cae al día siguiente de la
Pascua bíblica. Este fue el día de reposo que estaba por comenzar cuando José
de Arimatea colocó a Jesús en el sepulcro.
La Pascua se sacrificaba,
desde los tiempos del Éxodo, en la tarde del 14 de Abib. El día 15 de Abib era
un día santo o día de reposo anual.
Números 28:16-17 lo explica así: “Pero en el mes primero, a los catorce
días del mes, será la Pascua del Eterno. Y a los quince días de este mes, LA FIESTA SOLEMNE” (el énfasis es
nuestro).
Por los evangelios sabemos
que Jesucristo murió precisamente el día de la Pascua, o sea el 14 de Abib.
Mateo 26:2 dice: “Sabéis que dentro de dos días se celebrará la pascua, y el
Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado”. El tradicional cordero de
la Pascua era un símbolo de Cristo, el verdadero Cordero de Dios que quita el
pecado del mundo. Jesucristo fue sacrificado, pues, el mismo día en que los
judíos mataban su cordero pascual. Y al caer la tarde de ese día 14 de Abib, se
daba comienzo al día de reposo anual. El Evangelio de Juan también aclara que
ese día de reposo no era un sábado semanal sino anual: “Entonces los judíos,
por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no
quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran
solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas” (Juan 19:31).
El año en que Cristo murió
(año 31 de nuestra era), el día de reposo solemne cayó el jueves 26 de abril.
Como Jesucristo murió la víspera, su crucifixión tuvo lugar el miércoles 25 de
abril. José de Arimatea se apresuró a sepultarlo al atardecer del miércoles,
pues estaba por comenzar el primer día
de Panes Sin Levadura que es un día de reposo.
Tres días contados a partir
del atardecer del miércoles nos lleva al atardecer del sábado. Sabemos que
María Magdalena y las otras mujeres llegaron al sepulcro cuando amanecía el
primer día de la semana, o domingo (Mateo 28:1). A esa hora Jesús ya no estaba
allí, pues había resucitado como Él lo había predicho (versículos 5-6). La
lectura atenta de los cuatro Evangelios muestra que Jesucristo no resucitó el
domingo por la mañana. Al despuntar ese día, cuando fueron a buscarlo, Él ya
había resucitado. Tiene que ser así, ¡pues los tres días y tres noches ya se
habían cumplido desde el atardecer del sábado!
Algunos dirán que el tiempo
que duró Cristo en el sepulcro no tiene mayor importancia. Hay quienes dicen
que estuvo apenas la mitad del tiempo previsto. ¿Tiene esto alguna
importancia? Desde luego que sí.
Jesucristo mismo dio ese lapso de tiempo como la señal definitiva de que Él era
el Mesías.
Además, las Escrituras nos
dicen en Mateo 28:5-6 que Jesucristo resucitó tal como Él lo había predicho.
“Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: ... No está aquí, pues ha
resucitado, como dijo”. En 1 Corintios 15:3-4 el apóstol Pablo reitera lo
mismo: “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo
murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y
que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras”. La muerte y
resurrección de nuestro Señor se cumplieron tal como Él lo había predicho y tal
como estaba consignado en las Sagradas Escrituras.
En resumen, Jesucristo fue
crucificado un día miércoles, murió poco después de las tres de la tarde y fue
sepultado al caer el sol. Pasaron tres noches y tres días, del atardecer del
miércoles al atardecer del sábado, y entonces resucitó. Hay una profecía en
Daniel 9:24-27 donde dice que Jesucristo sería cortado “a la mitad de la
semana”. Aunque esta expresión se puede tomar de varias maneras, es interesante
notar que Jesús también fue cortado (o muerto) a la mitad de la semana, un día
miércoles.
Ciertos pasajes de los
evangelios merecen atención especial. Uno de ellos es Marcos 16:9, el cual
parece decir que Jesucristo resucitó al amanecer del domingo. Leamos el pasaje
de nuevo, recordando que los signos de puntuación fueron agregados más arde por
los traductores. En esta oración hay dos tiempos verbales. Estos indican que
una acción ocurrió antes que la otra. Primero dice: “Habiendo... resucitado
Jesús”, luego dice “apareció primeramente a María Magdalena”. La expresión
“habiendo resucitado” indica una acción que ya se había cumplido. Recordando
que la puntuación no está en el texto original, podemos leer la oración así:
“Habiendo... resucitado Jesús, por la mañana el primer día de la semana
apareció a María Magdalena”. No hay nada en este pasaje que afirme que Jesús
resucitó el domingo por la mañana.
Recordemos que cuando María
llegó muy de mañana, siendo aún oscuro, vio que ya se había quitado la piedra
(Juan 20:1). Es decir que el día apenas empezaba a aclarar y Jesucristo ya no
estaba. Ya había resucitado horas antes.
Podemos ver más claramente el
tiempo que transcurrió entre la muerte y la resurrección de Cristo, si comprendemos
que ese breve lapso incluyo dos días de reposo: el jueves que fue un sábado
anual (la fiesta llamada el primer día de Panes Sin Levadura), y el sábado que
era el día de reposo semanal. Por eso leemos en Marcos que las dos Marías
fueron a mirar dónde sepultaban a Jesús y que más tarde, pasado el día de
reposo (o sea el jueves), salieron a comprar especias aromáticas (Marcos 15:47;
16:1). Prepararon las especias el
viernes (que no era festivo) y luego Lucas nos dice que después de preparar las
especias ¡descansaron el día de reposo! (Lucas 23:56). Este segundo día de
reposo era el sábado semanal. Terminó ese día y al despuntar el día domingo las
mujeres se dirigieron al sepulcro.
Hasta ahora no hemos
mencionado Lucas 24:21. Es otro pasaje que habla del “tercer día” y que puede
confundir a algunos.
Después de aparecerse a María
Magdalena el primer día de la semana, Jesucristo se mostró también a dos
discípulos que iban camino a Emaús. En Lucas 24:21, ellos le cuentan a Jesús
todo lo sucedido y añaden: “Ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día
que esto ha acontecido”.
Ya vimos la prueba en Mateo
27:63-64 que las expresiones “después de tres días” y “el tercer día” representan la misma duración. Es por esta
razón que en versiones más recientes de la Biblia, el pasaje de Lucas 24:21
aparece traducido en la siguiente forma: “Ahora, además de todo esto, ya han
pasado tres días desde que esto ha acontecido” (véanse las versiones en inglés
de Philips y Berkeley).
Toda persona cristiana debe
conocer la verdad acerca de los tres días y las tres noches que Jesucristo
estuvo en la tumba. Solamente así podrá basar sus creencias no en tradiciones
de hombres sino en la santa Palabra de Dios.
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