¡Se avecina un gobierno mundial!
Por Roderick C. Meredith
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La
asombrosa verdad del mensaje de Jesús ¡ya no seguirá oculto! Usted necesita
entender la realidad de las profecías divinas, ¡y su significado especial para
nosotros hoy!
¡En todo el mundo hay gobiernos en caos! Tal parece que nadie
tiene la solución para traer paz y prosperidad a los pueblos.
¿Qué podemos hacer?
Hay
quienes buscan la solución en un gobierno mundial. La Organización de las
Naciones Unidas, como
¿Podrán
las religiones del mundo traer un gobierno mundial? Millares de extremistas
musulmanes piensan que mediante la guerra y el terrorismo, el mundo entero
puede llegar a convertirse en el Dar-al-Islam, la "tierra de Islam". Pero
incluso los propios religiosos tienen enormes diferencias entre sí en casi
todo. Hay decenas de sectas musulmanas en competencia y centenares de
centenares de grupos “cristianos” con conceptos muy divergentes sobre la
"unidad mundial". Con tantos mensajes contradictorios, ¿acaso es importante en nuestra era moderna
qué mensaje acabemos por creer?
Muchos
predicadores dicen: "Basta creer en el nombre del Señor Jesucristo y serás
salvo". Lo que usted crea sobre
Cristo y su mensaje no es tan importante, dirán. Lo importante, agregan, es
creer en Jesús y amar a la persona de Jesús.
¿Qué
se puede decir al respecto? ¿Es importante creer el mismo mensaje que
Jesucristo predicó? ¿Acaso no predicó ningún mensaje específico? ¿Fue su
mensaje tan amplio que da lugar a la enorme serie de ideas y tradiciones contradictorias
que hoy abundan en la Tierra?
La ADVERTENCIA bíblica
La
respuesta bíblica a esa pregunta se encuentra en el primer capítulo de la
epístola de Pablo a los cristianos en Galacia. El apóstol de Cristo se sintió alarmado de que esta gente ya estuviera
desviándose, no de utilizar el
nombre de Cristo ¡sino de su mensaje! "Estoy maravillado de que
tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para
seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que
hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo" (Gálatas 1:6–7).
Observen
que la alarma de Pablo se debía a que la gente estaba pervirtiendo la verdad acerca del mensaje de Cristo. Prosigue: "Mas si aun nosotros, o un ángel del
cielo, os anunciare otro evangelio diferente
del que os hemos anunciado, sea anatema".
Más adelante Pablo repite la denuncia con esta maldición doble: "Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si
alguno os predica diferente evangelio
del que habéis recibido, sea anatema" (v. 8–9). En la mente del apóstol Pablo, había un solo evangelio verdadero. Cualquier
otro evangelio ¡era una falsificación
que exigía la maldición por parte de una autoridad apostólica!
¿Cuál
era este evangelio verdadero que Pablo procuraba conservar en su estado puro? ¿Cuál
fue la verdad que Dios envió al
mundo por medio de su Hijo Jesucristo?
Cristo fue un MENSAJERO
Cristo vino a la Tierra con un mensaje de Dios Padre ¡que resolvería los problemas de esta última
generación en la Tierra!
Notemos la profecía en el libro de Malaquías, que se refiere a la primera
venida de Cristo. "He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá
súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del
pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho el Eterno de los
ejércitos" (Malaquías 3:1).
De hecho, vemos aquí a Cristo, como Logos o Vocero
del Antiguo Testamento, diciendo que Él enviaría un mensajero primero, el cual
prepararía el camino para Él. ¡Cristo sería el mensajero del pacto!
En Hechos 10 encontramos una descripción de ese mensaje tal como se predicó originalmente a los cristianos de las
naciones gentiles. La primera parte del capítulo muestra cómo fue escogido
Cornelio como el primer gentil que recibiría el evangelio de Cristo. Vemos a
Dios enviando a Pedro a la casa de Cornelio para llevarle la verdad divina. "Entonces
Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de
personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace
justicia" (Hechos 10:34–35). Aquí Pedro reconoce que ahora Dios está
llamando a los gentiles a aquella misma
verdad que se dio a los judíos desde el día de Pentecostés.
El apóstol prosigue: "Dios envió mensaje a los
hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo;
éste es Señor de todos. Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea,
comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan" (vs.
36–37). Inspirado directamente por Dios para que llegara a ese primer cristiano
entre los gentiles, Pedro se refiere de inmediato a la verdad como la palabra de Dios enviada a Israel por medio de
Jesucristo, comenzando en Galilea luego de la predicación de Juan el Bautista.
Pedro se refirió a ese mensaje diciendo que era tanto para Israel como para los gentiles.
¡Era el mensaje de Dios para toda la humanidad!
El MENSAJE que Jesucristo
trajo
¿Cuál fue el mensaje de Cristo, y cómo y dónde lo
proclamó? Leamos: "Después que Juan fue encarcelado [este era el cuándo], Jesús [este es el mensajero] vino a Galilea [el dónde], predicando el evangelio del
reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha
acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio" (Marcos 1:14–15).
Aquí encontramos al verdadero Mensajero, así como el
tiempo y el lugar. Y aquí encontramos también
¡el verdadero mensaje de Dios!
Es la buena noticia, o evangelio, del Reino de Dios. Se trata de la feliz noticia sobre el reinado de Dios, su gobierno que finalmente traerá paz a
toda la Tierra.
Este evangelio verdadero no es un evangelio del hombre acerca de la persona de Cristo. Es el mensaje de Cristo. Es el mensaje que Él trajo,
proveniente del Padre, acerca del futuro gobierno
de Dios, o Reino de Dios, en la Tierra.
¡Es esencial que usted crea y obedezca este mensaje! Jesús dijo: "El que me rechaza, y no
recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le
juzgará en el día postrero" (Juan 12:48). Por tanto, Jesús dijo que usted
será juzgado por su palabra, es decir,
¡por su mensaje!
Jesucristo siempre enseñaba sobre el
Reino de Dios. Lucas consigna este
hecho: "Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas,
predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él"
(Lucas 8:1).
Aun las parábolas de Jesús se referían todas al Reino
de Dios. "Sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Qué significa esta
parábola? Y él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por
parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan" (Lucas 8:9–10).
Visto que Jesucristo y todos los apóstoles
y profetas hablaban del Reino de Dios constantemente, es importante que
nosotros entendamos qué es un reino.
¿Qué es un reino?
Todo reino comprende cuatro elementos. Primero, hay
un rey o agente que gobierna. Segundo, hay un territorio sobre el cual se
extiende el dominio del reino. Tercero, en todo reino hay súbditos o
ciudadanos. Cuarto, todo reino tiene que tener leyes y una forma de gobierno.
Es así como está organizado el Reino de Dios. Isaías revela quién será el rey
o agente gobernante en el futuro gobierno
mundial. "Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de
sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu del Eterno… No juzgará según la
vista de sus ojos… sino que juzgará con justicia a los pobres… herirá la tierra
con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío"
(Isaías 11:1–4). Esta es una profecía bien conocida, en la cual se afirma que Cristo, descendiente de Isaí por medio
de David, será el rey sobre toda la Tierra cuando venga por segunda vez.
Antes del nacimiento humano de Jesús, un ángel
pronunció esta profecía acerca de su reinado futuro: "Este será grande, y
será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su
padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá
fin" (Lucas 1:32–33). Cristo va a reinar en el trono de David. ¡Y ese trono se encuentra en la Tierra hoy! La
profecía dice que reinará sobre la casa de Jacob, o sea Israel. ¡Estos son
seres humanos aquí en la Tierra! Si usted no entiende la identidad nacional del
Israel moderno, lo invitamos a pedir nuestra publicación gratuita sobre los
Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía.
Así es: pronto vendrá un gobierno mundial ¡con Jesucristo como su divino soberano! El apóstol Juan describió así
uno de los acontecimientos más impresionantes de toda la historia: "El
séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían:
Los reinos del mundo han venido a ser
de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los
siglos" (Apocalipsis 11:15).
¡Cristo nos mostrará cómo tener paz en la
Tierra! ¡Esta es la única manera
como lograremos tener paz!
El gobierno de Dios en la Tierra
Habiendo
demostrado que Cristo es el Rey de
aquel próximo Reino de Dios, pasemos ahora a ver dónde estará situado dicho
Reino. ¿Notó usted en el pasaje anterior que "los reinos del mundo" serán
gobernados por Cristo?
Esta
afirmación está respaldada por Daniel 2:44, que es el final de la profecía de
Daniel sobre cuatro grandes reinos mundiales que dominarían el mundo
occidental. Como bien lo reconocen casi todos los estudiosos de la Biblia, el
cuarto reino allí mencionado es el Imperio Romano, el cual, en sus diversas
formas renovadas, se impondrá hasta el fin de esta era. "Y en los días de estos
reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará
y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre". Esto indica claramente que el Reino de Dios estará en la Tierra, pues aquí Cristo,
La
descripción de Isaías muestra que el Reino se situará en la Tierra. "No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte [reino], porque la tierra será llena del conocimiento de
el Eterno, como las aguas cubren el mar"
(Isaías 11:9).
Quizá
usted haya reparado ya en que los súbditos
o ciudadanos del Reino de Dios serán seres humanos físicos… ¡los que quedarán
con vida en la Tierra! Isaías 11:10 habla de Cristo como la "raíz de
Isaí" y dice que "será buscada por las gentes". Vemos, pues, que aun las naciones gentiles serán
gobernadas por Cristo en
Este
será un glorioso momento en que Dios reunirá a los pueblos israelitas, quienes
regresarán del cautiverio a la segunda venida de Cristo. Entonces aprenderán a entender y apreciar el gobierno de Dios, sus leyes, su gobierno ¡y su camino
de vida! ¡Será un mundo realmente extraordinario!
Las leyes del Reino de Dios
¡Solamente
Dios sabe el camino a la paz y la felicidad! Él revela este camino desde el comienzo de Génesis hasta
el final de Apocalipsis. No siempre concuerda con el camino que "parece
derecho" al hombre, pero es el único camino para la paz verdadera en la Tierra.
En
las profecías bíblicas, Dios muestra que su Reino será gobernado por el camino
que se basa en su ley. Leamos la descripción inspirada que da el profeta Isaías
del Reino de Dios y su administración en la Tierra: "Y vendrán muchos pueblos,
y dirán: Venid, y subamos al monte de el Eterno, a la casa del Dios de Jacob; y
nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá
la ley, y de Jerusalén la palabra de el Eterno"
(Isaías 2:3).
Sí,
¡Dios gobierna conforme a su ley! Los principios espirituales de
los diez mandamientos son el camino a la paz y la felicidad y a todo lo que
este mundo anhela. No obstante, hoy la gente ¡corre a alejarse de ese camino a
toda velocidad!
Cuando
Cristo regrese, le será preciso reprender
primero a las naciones del mundo para enseñarles a valorar su camino y su ley.
"Y
juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas
en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación
contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra"
(v. 4). Como Rey de reyes, Cristo tendrá que amonestar a las naciones y enseñarles
el camino a
Mucha
gente vive con la impresión errada de
que el Nuevo Pacto puso fin a la ley de Dios. Por el contrario, al describir
estos hechos que se desarrollarán cuando Cristo regrese y establezca al Reino
de Dios, las profecías revelan que la ley divina es la base misma del Nuevo Pacto y del acuerdo entre Cristo y el
Israel físico. Al mismo tiempo, es la base de aquel pacto que Cristo hace con
cada cristiano, de cualquier nación que sea, en el momento en qué este se convierte.
"Después
de aquellos días, dice el Eterno: Daré mi
ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios,
y ellos me serán por pueblo" (Jeremías
31:33, Hebreos 8:10 y 10:16).
El
hombre no puede encontrar la paz mientras no haya una transformación de la naturaleza
humana. La ley de Dios revela la naturaleza
y el carácter de Dios. Cuando Cristo
esté nuevamente en la Tierra, convirtiendo a todas las naciones, Él escribirá
su ley en la mente y el corazón de
Alguno
preguntará: ¿Acaso estaba hablando Jesús de la ley de los diez mandamientos? ¡Si!
Enseguida lo deja muy en claro, diciendo: "Todo el que repudia a su mujer, y se
casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera" (v. 18). Está mostrando aquí que la ley de la cual
habla incluye el mandamiento contra
el divorcio basado en los diez mandamientos divinos. Cristo amplió la ley,
dando más directrices específicas en cuanto al divorcio (Mateo 19:9). Para más
sobre este tema, lo invitamos a solicitar nuestra publicación gratuita titulada
Los diez mandamientos.
¡La
misma ley es obligatoria para
nosotros hoy! Si pretendemos estar en el Reino de Dios, si queremos ser parte
de su gobierno para siempre, debemos aprender a guardar y obedecer la ley divina ¡aquí y ahora, en esta vida!
Entrar en el Reino de Dios
Para
comprender mejor este principio de la obediencia,
pasemos a los comienzos del ministerio de Jesucristo y veamos qué enseñó Él
mientras estuvo en
Recordemos
que la única palabra de Dios que había escrita cuando Jesús dijo esto ¡era el Antiguo Testamento! Esta es la palabra
que contiene la ley de Dios: la ley que tantos predicadores hoy ¡parecen aborrecer! Y Jesús declaró ¡que debemos
vivir conforme a esta palabra
inspirada!
Concluida
la tentación de Satanás, Jesús empezó a predicar el mensaje del gobierno de
Dios. "Desde
entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de
los cielos se ha acercado" (v.
17). Nuevamente, notemos que la predicación de Cristo siempre era el mensaje sobre el Reino de Dios, es decir el gobierno de Dios. Él enseñó que los
humanos deben arrepentirse de sus caminos y someterse a dicho gobierno.
Los
tres capítulos siguientes del libro de Mateo traen lo que muchos llaman "el
Sermón del Monte" Aunque no se den cuenta, ¡este sermón está repleto de exhortaciones de Jesús
en el sentido de que obedezcamos la ley de Dios!
Leamos
Mateo 5:17–19: "No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas;
no he venido para abrogar, sino para cumplir.
Porque de
cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la
tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya
cumplido"; o hasta que todo esté en vigor, como lo indica el griego original.
Luego, Jesús dice la conclusión:
"De
manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y
así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos;
mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino
de los cielos".
Jesús
dijo que mientras duren el cielo y la Tierra ¡la ley de Dios seguirá intacta!
¡No se va a abolir jamás! Y los que
recibirán recompensa en el Reino de
Dios, cumplirán y enseñarán ¡hasta el más "pequeño"
de los mandamientos y las leyes de Dios!
¿Es
este el ÚNICO evangelio?
Este mensaje de obediencia
a las leyes de Dios y de preparación para su próximo Reino, o gobierno de
alcance mundial, ¿es acaso el único
camino a la salvación? ¿O por el contrario, hay alguna parte de este mensaje que
iba dirigido únicamente a los judíos de la época de Jesús? ¿Acaso hubo algún otro evangelio introducido para los
cristianos de origen gentil?
Esto fue lo que Jesucristo ordenó luego de su resurrección de la muerte: "Por tanto, id,
y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre,
y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he
mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del
mundo " (Mateo 28:19–20). Cristo aquí ordenó a los apóstoles que fueran
por todo el mundo y predicaran ¡exactamente
el mismo mensaje de obediencia al
Reino y a las leyes de Dios que Él les había enseñado a ellos!
A nosotros nos corresponde arrepentirnos de nuestros caminos y pecados, aceptar a Jesucristo como nuestro Salvador y Gobernante, y empezar a permitir que Él, por medio de su Espíritu, lleve
una vida de obediencia en nosotros a fin de prepararnos para la vida eterna en el Reino de Dios ¡y para nacer como miembros de su propia
familia! ¡Este es el mismo evangelio
que usted debe creer y obedecer para ser salvo!
Jesús dijo a sus discípulos: "Id por todo el mundo y predicad el evangelio
a toda criatura. El que creyere y
fuere bautizado, será salvo; mas el
que no creyere, será condenado" (Marcos 16:15–16).
¡Es necesario que nosotros creamos el maravilloso mensaje del futuro gobierno de Dios que
traerá paz por medio de sus caminos y su Ley! Y es preciso que nos preparemos para nuestra parte en el
Reino aquí y ahora
¿Qué debe hacer usted?
El apóstol Pedro planteó así la manera de emprender
esta vida de obediencia y entrega a Dios: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de
vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el
don del Espíritu Santo" (Hechos 2:38).
Tenemos que arrepentirnos del pecado. En 1 Juan 3:4.
Dios nos dice que "el pecado es infracción de la ley". ¡La Biblia dice que pecado es incumplir la ley de Dios!
Usted necesita arrepentirse
de esto… y de toda su actitud de desobediencia y hostilidad hacia el gobierno
de Dios y hacia su autoridad en la vida de usted. Tiene que hacerse humilde,
como un niño pequeño, y dejar que Dios lo guíe y le enseñe día a día por medio
de su palabra. Usted debe pedir que lo
bauticen, como símbolo externo de su voluntad de sepultar su viejo ser bajo
el agua y de entregar su vida a Dios para que Él se valga de ella según vea
conveniente.
Entonces Dios promete
colocar su precioso Espíritu Santo en usted, su hijo o hija engendrado,
para que usted pueda ir desarrollando la naturaleza y el carácter del propio
Dios.
Notemos que también el Espíritu Santo se
recibe por medio de la obediencia, pues Pedro habla de "el Espíritu Santo,
el cual ha dado Dios a los que le obedecen”
(Hechos 5:32).
Luego del arrepentimiento
y el bautismo, el cristiano emprende
una vida de superación y de obediencia
a la ley y al gobierno de Dios aquí y ahora. Esto se logra por medio del
Espíritu Santo y su poder en el
cristiano. ¡Este fue el mensaje que predicaron todos los siervos de Dios en toda la Iglesia inspirada en tiempos
del Nuevo Testamento!
El evangelio nunca cambia
Veamos lo que Felipe predicó cuando bajó a la ciudad
de Samaria, de los gentiles. "Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba
el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban
hombres y mujeres" (Hechos 8:12).
El apóstol Pablo predicó este mismo evangelio a los
cristianos gentiles en Éfeso. En su última visita, les dijo: "Y ahora, he
aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando
el reino de Dios, verá más mi rostro" (Hechos 20:25).
Pablo siguió predicando este mismo mensaje ¡hasta el final de su ministerio! "Y Pablo
permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a
él venían, predicando el reino de Dios
y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento"
(Hechos 28:30–31).
El mensaje
del venidero reino de Dios ¡fue el único
mensaje de Jesucristo! Ese mensaje es el evangelio de la paz (Romanos 10:15;
Efesios 6:15). Es el evangelio de la salvación (Efesios 1:13). ¡Fue el único
mensaje que su Iglesia inspirada y sus apóstoles enseñaron al mundo! ¡Ha sido
el mensaje de
Jesucristo dijo que su Iglesia verdadera estará predicando ese mismo mensaje como un "testimonio"
a todas las naciones justo antes de su regreso, ¡precisamente en nuestros días!
"Y será predicado este evangelio del
reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin" (Mateo
24:14).
¡Usted está recibiendo ese mismo evangelio en este
instante! Por medio del programa de radio y
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