Carta de los editores

 

Como estudiante del Curso Bíblico por Correspondencia, muy pronto llegará a darse cuenta de que existe alguna diferencia entre usted y la gran mayoría de la gente del mundo.   Entre usted y todos aquellos que no sienten la necesidad de saber por qué estamos aquí y mucho menos llegar a saber lo que la Biblia realmente enseña.   Evidentemente, al haber solicitado este curso, es porque desea saber algo más.   O posiblemente se encuentre entre aquellos a quienes Dios está llamado en estos tiempos para que le sean fieles a pesar de vivir dentro de esta sociedad pecadora y espiritualmente enferma. (Mateo 22:14; Apocalipsis 17:14).

El señor John Ogwyn, ministro de larga trayectoria y actualmente evangelista, utilizando su vasta experiencia nos ha legado esta primera lección y la mayor parte del presente curso bíblico.   Como todo un profesor nos presenta las verdades de Dios en un lenguaje claro y vibrante que facilitará el camino para comprender los misterios de la Biblia. 

De esta manera, convirtiendo el estudio en un deleite, se nos garantiza un excelente aprovechamiento.

Los temas normalmente se presentan como interrogantes, haciendo entonces necesario que cada uno de los participantes localice en su propia Biblia las escrituras citadas.   Por sí mismo podrá obtener entonces las respuestas y comprobar en la misma Biblia las enseñanzas de Dios.   Recordemos que Dios desea que sus hijos seamos como los de Berea, quienes "recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así" (Hechos 17:11).

Ya se trate de un principiante, o de alguno que teniendo entendimiento de la verdad, nunca antes haya comprobado por sí mismo lo que se le ha enseñado, o aquel que simplemente desea reforzar sus conocimientos adquiridos, todos tendrán la oportunidad de APRENDER y CRECER; lo cual dependerá, por supuesto, del interés y el esfuerzo que se ponga en el estudio.

Por experiencia podemos recomendar, para obtener una mayor ventaja en el aprendizaje de la verdad, escribir en forma completa cada una de las escrituras que se citan en las lecciones y aun copiar las preguntas.   Tal vez esto signifique mucho trabajo, pero la Biblia dice que Dios recompensa a quienes le buscan con diligencia (Hebreos 11:6).   Conforme estudie con dedicación las lecciones, encontrará mayor motivación tanto en el estudio como en la oración, se sentirá más cerca de Dios aprendiendo de su Palabra y de su plan para la humanidad.   ¿Acaso existe una mejor recompensa y un mejor aprovechamiento de nuestro tiempo y esfuerzo?

Sinceramente esperamos que se inicie en este curso con verdadero interés, profundizando paulatinamente en el conocimiento del mayor regalo de Dios para la humanidad:   la Santa Biblia. 

 

 

 

 

Claves para entender la Biblia

 

¡La clave principal para entender la Biblia es una buena actitud!   Dios dice al respecto:   “Miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra” (Isaías 66:2).   Se requiere una actitud reverente y dispuesta a aprender el temor de Dios, con sincera humildad de espíritu, reconociéndolo como el Ser más poderoso que existe.   “El temor del Eterno es el principio de la sabiduría...” (Proverbios 9:10).   Debemos estar dispuestos a que Dios nos corrija y a aceptar sus enseñanzas.

 

La segunda clave es obedecer a Dios.   “Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos” (Salmos 111:10).   La madurez espiritual será el resultado de aplicar los principios de la ley de Dios en todos los actos y decisiones (Hebreos 5:12-14).

 

La tercera clave es dejar que la Biblia se interprete a sí misma, cada versículo debe explicarse dentro del contexto de toda la Escritura.   “Ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada” (2 Pedro 1:20).   Dios inspiró la Biblia como un todo y cada versículo debe ser entendido comparándolo con los demás versículos sobre el mismo tema.   El entendimiento se debe ir edificando como quien arma un rompecabezas, uniendo las diferentes piezas extraídas de los diferentes libros:   “Mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, , un poquito allí, otro poquito allá” (Isaías 28:10).

 

La cuarta clave es iniciar todo estudio con los versículos más claros sobre el tema.   Una vez entendidos los versículos más claros, éstos nos ayudarán a comprender las escrituras difíciles o complejas.   Muchas veces nos podrá sacar de dudas consultar diferentes versiones de la Biblia y utilizar un buen diccionario para buscar varios significados de una misma palabra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Conforme vaya terminando las lecciones, trate de conservarlas en un archivador.   Adjunte todas las notas que haya tomado, las respuestas a las preguntas que haya copiado de la Biblia y sus propias ideas o comentarios.

         Para tratar de dar mayor profundidad a los temas que se estén estudiando, con frecuencia incluiremos comentarios a tecnicismos necesarios, y ofreceremos artículos o folletos adicionales.

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PRIMERA LECCIÓN-PRIMERA PARTE

 

 

¡Un libro de actualidad!

 

         La mayoría de la gente da por un hecho que la Biblia no es más que un libro antiguo que trata sobre historias y personajes del pasado.   Sin embargo, usted constatará la gran importancia que tiene para los tiempos modernos y la precisión con que describe la actualidad mundial.

         Jesucristo reveló de antemano las noticias para hoy y el estado del mundo en los años que precederían a su retorno a la tierra para instaurar el Reino de Dios.   La Biblia es mucho más que un libro de poesías e historias antiguas, ¡es un libro de actualidad!

 


1.       1.       ¿Le fue advertido alguna vez al profeta Daniel que no entendería lo que estaba oyendo y que sus escritos permanecerían sellados hasta el tiempo del fin? (Daniel 12:8-9).

 

2.       2.       ¿Quiénes podrán entender, durante el tiempo del fin, lo que escribió Daniel? (Daniel 12:10).

 

3.       3.       Según Salomón, ¿cuál es el principio de la sabiduría? (Proverbios 9:10).

 

4.       4.       Compruebe la definición bíblica de “temor de Dios” en los siguientes versículos:   Proverbios 8:13, 15:33 y 16:6.   Observe que no hay ninguna razón para confundir “temor” con “miedo”.

 

5.       5.       ¿Existe alguna recomendación en la Biblia para entender la Palabra de Dios? (Salmos 111:10).

 

6.       6.       ¿Le preguntaron alguna vez los discípulos a Jesús acerca del “fin de este mundo”? (Mateo 24:3; Biblia de Jerusalén) o “de este siglo” (otras versiones).   La palabra “mundo” o “siglo” en este versículo fue traducida de la palabra griega aiön, que significa “era” o “espacio de tiempo”.   Para referirse a la tierra en griego se utilizan las palabras kosmos o gë.

 

7.       7.       ¿Conoce Dios el futuro y lo revela en su Palabra? (Isaías 46:9-11).

8.       8.       En su respuesta a los discípulos ¿nos enseña Jesús a observar los sucesos para tener una idea del tiempo de su regreso? (Mateo 24:32-33).

9.       9.       ¿Creía el apóstol Pablo que “el día del Señor” tomaría por sorpresa a los verdaderos cristianos “como ladrón en la noche”?   O por el contrario, ¿estarían bien informados en relación a los tiempos en que estaban viviendo?   (1 Tesalonicenses 5:1-5; especialmente el versículo 4).

 

10.   10.   Sin embargo, aparte de Dios el Padre, ¿podrá alguien más saber la fecha exacta del regreso del Mesías? (Mateo 24:36).

 

Organización de la Biblia

 

Los manuscritos hebreos y griegos de la Biblia se conservan en un orden inspirado por Dios.   Mientras que las versiones en las lenguas modernas que incluyen los mismos libros canonizados, no tienen la misma distribución.   Esto dificulta observar la organización divina.

El Antiguo Testamento se compone de tres partes y el Nuevo Testamento de cuatro.   Así la Biblia consta de siete partes.   Siete es el número de Dios para indicar perfección o algo completo.   Desde la antigüedad, los judíos contaban 22 libros en lo que hoy se conoce como el AT.   Si le agregamos los 27 del NT, tendremos un total de 49 libros.   Siete veces siete.   Aquí sí se pone de manifiesto la mano de Dios en la organización de este extraordinario libro.


 

 

 

 


PRIMERA LECCIÓN-SEGUNDA PARTE

 

 

¿Es la Biblia la historia de la

búsqueda de Dios

 por parte del hombre?

 

Muchos críticos afirman que la Biblia no es otra cosa que la historia de la búsqueda humana de Dios.   Sin embargo, la misma Biblia afirma ser la revelación de Dios para el hombre.   Nuestro Creador, siendo un Dios de amor, quiere que lo conozcamos.

 

¿Es la Biblia de inspiración divina?   ¿Se puede verificar su exactitud histórica?

 

Veamos que dice la Biblia de sí misma.

 


1.     1.      Según el apóstol Pablo, ¿cuál es el origen de la Escritura?   (2 Timoteo 3:16).

2.     2.      ¿Qué significa “inspirar”?   Sírvase verificarlo en un diccionario.   En el texto griego la palabra es theopneustos, que significa “Soplo de Dios.”

3.     3.      De acuerdo con las palabras de Jesucristo, ¿cuál es la guía para la vida del hombre?   (Mateo 4:4).

4.     4.      Jesús explica qué es la verdad y qué es lo que santifica al hombre.   Véase Juan 17:17.

5.     5.      ¿Es el relato de la creación en Génesis verdadero, como todo el conjunto de la Biblia?   (Salmos 119:160).

6.     6.      ¿Acepta Jesucristo como verdadera la historia de Noé y del diluvio universal?   (Mateo 24:37-39; Lucas 17:26-27).

7.     7.      ¿Considera Jesucristo la experiencia de Jonás, en el vientre del gran pez, como un hecho auténtico?   (Mateo 12:40).

8.     8.      ¿Se menciona la existencia de Adán en el Nuevo Testamento como un hecho verdadero?   Léanse las siguientes escrituras:   Lucas 3:38; Romanos 5:14; 1 Corintios 15:45; 1 Timoteo 2:13; Judas 14.

9.     9.      Los judíos han conservado las Escrituras hebreas que se suelen llamar el Antiguo Testamento en tres grupos de libros:   la ley, los profetas y los salmos.   ¿Estuvo Jesús en sus días conforme con esa manera de organizar las escrituras?   (Lucas 24:44-45).

10. 10.  ¿De dónde proviene la inspiración de aquellos hombres encargados de escribir la Biblia?   (2 Pedro 1:21).

 

Científicos se han servido de la Biblia

 

Muchos relatos y datos bíblicos fueron confirmados por descubrimientos arqueológicos efectuados durante los decenios de 1960 y 1970.   Tanto que en su edición del 24 de agosto de 1981, la revista U. S. News and World Report afirmó que tales descubrimientos “...confirman que la Biblia es históricamente más exacta de lo que muchos eruditos piensan.”

         A pesar de que durante mucho tiempo los críticos han desechado los relatos bíblicos sobre la destrucción de Sodoma y Gomorra y aun dudado de la existencia misma de estas ciudades, ahora, “dos renombrados arqueólogos norteamericanos, Walter E. Rast y R. Thomas Schaub, consideran haber encontrado las ruinas de esas ciudades y de otras tres a las que se refiere el Génesis como `las ciudades de la llanura’.   Las ruinas fueron halladas en la zona que indica la Biblia, muy cerca del Mar Muerto.   Al menos tres de ellas parecen  haber sido destruidas por fuego.   El relato bíblico afirma que Dios hizo llover azufre y fuego desde los cielos” (USN&WR, 24 Sep. 81, pág. 38-39).

         Durante la excavación de la antigua ciudad de Ebla, en el norte de Siria, fueron halladas unas tablas de arcilla con inscripciones cuneiformes que una vez descifradas por el profesor italiano Giovanni Pettinato, demostraron la existencia de las ciudades de Sodoma y Gomorra, pues hacían referencia a transacciones comerciales con esas ciudades y además confirmaron otros relatos bíblicos.   De la revista Time tomamos el siguiente comentario:   “Los hallazgos en Ebla pueden tener un impacto aún mayor porque demuestran, desde la misma región donde se produjo la Biblia, la existencia de complejos y extensos escritos ya mucho antes de Moisés, y aun de Abraham.   Estos datos contradicen a muchos eruditos quienes se refieren a Abraham como a un personaje legendario, una especie de Rey Arturo oriental, y que consideran que las historias sobre Abraham y otros patriarcas solo pudieron haber sido escritas unos 1000 años después de ocurridas.   Después de los descubrimientos de Ebla, la Biblia debe tomarse mucho más en serio como un documento histórico” (21 Sep. 81, pág. 77).

         En las tablas de Ebla también se hace mención del éxodo del pueblo de Israel desde el punto de vista egipcio.   El destacado egiptólogo Hans Goedicke de la Universidad Johns Hopkins, afirma que una de las tablas de Ebla no solo hace referencia al éxodo sino que además lo sitúa aproximadamente en el año 1475 ac.   Esta fecha coincide con el tiempo establecido por la Biblia, pero se aleja como doscientos años de lo que han opinado los eruditos.

         Muchas teorías afirman que los libros que tradicionalmente se atribuyen a Moisés son obra de varios autores.   Una de ellas es la hipótesis JEDP, teoría propuesta por reconocidos críticos sobre el libro del Génesis, en la que afirman que este libro es el producto de muchos autores a lo largo varios siglos.   Sin embargo, informó la revista Time, que el erudito bíblico Yehuda Radday del Instituto Tecnológico de Israel en Haifa, dirigió durante cinco años un estudio computarizado sobre el libro del Génesis y la conclusión fue que pertenecía a un solo autor.   El profesor Radday, junto con otros tres estudiosos, analizaron 56 criterios de expresión lingüística ajenas al control consciente del autor, y llegaron a la conclusión de que el Génesis es obra de un solo autor.

         Podríamos citar muchos otros ejemplos, mas lo único que podríamos encontrar a la luz de los estudios científicos serios, es que quienes están equivocados son los críticos, no la Biblia.

 

Los libros de la Biblia

 


Antiguo Testamento

 

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PRIMERA LECCIÓN TERCERA PARTE

 

 

¿Tiene aún validez

 el Antiguo Testamento?

 

Muchos afirman que el único valor actual del Antiguo Testamento es su contenido histórico o tal vez lo inspirador de sus poemas.   No obstante, si nos basamos en lo que la misma Biblia afirma, descubriremos que tanto los textos hebreos [AT] como los griegos [NT] se entrelazan, formando un conjunto inseparable y esencial para la comprensión de la Palabra de Dios.

 


 

1.       1.       Cuando Timoteo llegó a ser adulto, el Nuevo Testamento se estaba apenas escribiendo.   Entonces, ¿a cuáles Escrituras se refirió Pablo cuando le recordó a Timoteo que las sabía desde su infancia?   (2 Timoteo 3:14-17).

2.       2.       ¿Se refería entonces Pablo al Antiguo Testamento, cuando le dijo a Timoteo que era útil para enseñar, para corregir, para instruir en justicia? (V. 16).

3.       3.       ¿Cuál es la definición bíblica de “justicia”? (Salmos 119:172).

4.       4.       ¿Provienen los diez mandamientos del Antiguo Testamento de Dios o de Moisés?   Verifíquelo en las siguientes escrituras:   Éxodo 19:7; 20:1; 24:4,12; Levítico 26:46; Deuteronomio 4:5.

5.       5.       ¿Considera acaso el apóstol Pablo los ejemplos consignados en el Antiguo Testamento como válidos y útiles en la actualidad? (1 Corintios 10:6, 11).

6.       6.       ¿Contiene el Antiguo Testamento enseñanzas acerca de la salvación mediante Jesucristo? (2 Timoteo 3:15).

7.       7.       ¿Encontró el eunuco etíope el mensaje de salvación en el Antiguo Testamento? (Hechos 8:27-35).

8.       8.       ¿Pudo el etíope entender plenamente el Antiguo Testamento sin la explicación de lo revelado en el Nuevo, lo cual hizo verbalmente Felipe? (Hechos 8:35).

9.       9.       La conservación del Antiguo Testamento le fue confiada a los judíos.   Sin embargo, ¿entienden ellos plenamente el mensaje revelado en esas Escrituras? 2 Corintios 3:13-18).

10.   10.   ¿Qué vino a hacer Jesucristo a la tierra en relación con el Antiguo Testamento? (Mateo 5:17-18)

 

Manuscritos bíblicos y traducciones

 

         Las versiones de la Biblia que tenemos en las lenguas modernas son traducciones de las lenguas en que originalmente fue escrita.   El Antiguo Testamento fue escrito principalmente en hebreo y algunas porciones de los últimos libros en arameo; mientras que el Nuevo Testamento se escribió originalmente en griego.

         Dios le confió la preservación del Antiguo Testamento a la comunidad judía (Romanos 3:1-3).   Los escribas llamados Masoretas, conservaron fielmente en manuscritos las Escrituras Hebreas cuyo nombre oficial es el Texto Masorético.

         Esos escribas mantuvieron rigurosamente la exactitud de los textos; a tal grado que tenían contadas las palabras y letras de cada libro y sabían qué letra o palabra quedaba en el centro de cada rollo.   Al hacer una copia de un libro, siempre comparan la cuenta para estar seguros de que no había variado ni en una letra.   El mismo Jesucristo dio testimonio de la cuidadosa preservación del texto al afirmar en Mateo 5:18 que “ni una jota ni una tilde” se perdería.   Utilizó la letra jota refiriéndose a la yod del hebreo por ser la más pequeña en ese idioma, apenas como un apóstrofo;  y la tilde que no representa más que una virgulilla o simple decoración en algunas letras.

         Aunque muchas sectas conservan sus propias copias de las Escrituras, ninguna es más confiable que los manuscritos del texto oficial Masorético, que han sido preservados por años en rollos de pergamino de piel de oveja.

         El Nuevo Testamento fue organizado en su forma definitiva por el apóstol Juan en el siglo primero, poco antes de su muerte.   En ese entonces vivía en la ciudad de Efeso, localizada cerca de la costa occidental de la antigua Asia Menor, actualmente Turquía.   En esa ciudad se habían conservado decenios antes los escritos de Pablo (2 Timoteo 4:13) y su nombre sirvió para simbolizar a la primera era de la Iglesia de Dios como se destaca en Apocalipsis 2.   Los manuscritos griegos que tuvieron su origen en Asia Menor han sido clasificados por los eruditos como el texto de Antioquía o bizantino, y es algo diferente del texto occidental que se conserva en Roma y del texto alejandrino, que se conserva en Egipto.

         Algunos eruditos griegos, al huir de la invasión turca del siglo 15, tomaron copias del texto bizantino y las trajeron a la región de Basilea, Suiza, adonde llegaron después de la caída de Constantinopla en 1453.

         Estos manuscritos constituyeron la base primordial del texto impreso de Erasmo de Roterdam en 1516 y de Esteban en 1520.   El texto de Esteban se conoce como el Textus Receptus, es decir, el texto recibido y fue reconocido como el texto oficial griego del Nuevo Testamento durante los tres siglos subsiguientes.

                                        Desde mediados del siglo 15, cuando se comienzan a imprimir las primeras traducciones de la Biblia, hasta nuestro tiempo, las versiones se han sometido a sucesivas revisiones con el fin de actualizar el idioma de acuerdo con la época.   De manera que cuando se presenten dudas de fondo o alguna doctrina pueda resultar confusa al comparar los textos de diferentes versiones, siempre será recomendable acudir a los textos oficiales, tanto al Masorético cuando se trate del Antiguo Testamento, o cuando se trate del Nuevo Testamento preferiblemente al biz

 

 

PRIMERA LECCIÓN CUARTA PARTE

Un libro de información

 

A nuestra época se le ha llamado la era de la información.   Esta consideración debe tener mucho sentido si tomamos en cuenta la cantidad de información que tenemos disponible sobre cualquier tema.   Pero curiosamente, en la medida en que el hombre ha aumentado sus conocimientos y la información, en la misma medida han aumentados sus problemas.   La principal razón para explicar esta paradoja, es que conforme avanzan los tiempos, la humanidad ha ido menospreciando cada vez más la revelación de Dios.

           Así como en la Biblia podemos aprender sobre las preciosas verdades acerca del Plan de Dios para la humanidad y la eterna salvación, también podemos aprender sobre muchos otros temas; porque contiene información sobre la vida, el amor, la felicidad y la salud.   También nos da los principios para las buenas relaciones humanas y muchos otros aspectos de la vida.   Algunas enseñanzas las recibimos directamente por mandamientos, otras mediante ejemplos o por la revelación de principios de sabiduría.   Realmente debemos aprovechar toda la información que nos brinda la Palabra de Dios.

 


1.       1.       ¿Cuáles promesas ofrece Dios a quienes obedezcan sus leyes? (Deuteronomio 5:29, 32-33; 6:24).

 

2.       2.       ¿En qué forma resumió Jesús la ley de Dios? (Mateo 22:36-40).   Observe que los primeros cuatro mandamientos nos enseñan el amor a Dios y los otros seis el amor al prójimo.

 

3.       3.       Una enseñanza religiosa muy común es que la fe en Cristo anula la ley.   ¿Qué dice Pablo al respecto? (Romanos 3:31; 7:12-14).

 

4.       4.       ¿Promete Dios bendiciones a quien obedezca sus leyes, y maldiciones a quien las desobedezca? (Deuteronomio 11:26-28).

 

5.       5.       ¿Con qué propósito fue inspirado Salomón para escribir el libro de Proverbios? (Proverbios 1:1-4).

 

6.       6.       La ciencia médica por decenios ha venido demostrando que la tensión emocional es causa de enfermedades.   ¿Fue inspirado Salomón desde hace miles de años para enseñar lo mismo? (Proverbios 17:22).

 

7.       7.       ¿Nos enseña la Biblia acerca de las personas con quienes debemos relacionarnos y cómo debemos escoger nuestras amistades? (Proverbios 6:23-26; 13:20; 22:24-25; 23:19-21).

 

8.       8.       ¿Enseña la Biblia la forma en que debemos conducirnos dentro del matrimonio para tener un hogar feliz? (1 Pedro 3:1-11).

 

9.       9.       Cuando nos pregunten sobre lo que creemos y sobre nuestras convicciones.   ¿Cómo debemos actuar conforme a la instrucción bíblica? (1 Pedro 3:15).

 

10.   10.   ¿Con qué compara Pablo nuestra capacidad para asimilar la enseñanza bíblica? (Hebreos 5:12-14).   Y, ¿cuál es su recomendación para mejorar este aspecto? (Versículo 14).

 

Medios de ayuda para el estudio bíblico

 

En los Hechos de los apóstoles se elogia a los judíos de Berea porque recibieron sus enseñanzas “escudriñando [examinando, investigando] cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11).   En la actualidad, tenemos a disposición recursos o medios que nos facilitan el estudio mucho más que a los del primer siglo.

 

           Cuando nos iniciamos en el estudio de la Biblia, muchas veces nos sentimos frustrados por la dificultad para encontrar algún versículo o pasaje de nuestro interés.   Es conveniente entonces contar con una concordancia, preferiblemente completa, por medio de la cual podemos localizar el texto deseado utilizando una o varias palabras como clave.   Algunas Biblias tienen a veces concordancias resumidas que pueden ser muy útiles cuando deseamos una localización rápida.   También hay concordancias más amplias que contienen las palabras hebreas o griegas que dieron origen al texto actual.   Pueden encontrarse además concordancias específicas hebreo-españolas y greco-españolas que brindan enorme ayuda para el estudio de la Biblia.

 

           Cuando nos adentramos en los textos bíblicos, muchas veces sentimos la sensación de estar viajando por países y pueblos extraños, nombres y hábitos nada familiares para nosotros y muchos detalles que difícilmente podremos localizar en los mapas o medios de información actual.   ¿Quiénes eran los fariseos y los saduceos?   ¿Por qué razón eran enemigos los samaritanos y los judíos en tiempos de Jesús?   ¿Dónde estaban los antiguos imperios de los asirios, de los babilonios y de los persas?   Conocer las respuestas a preguntas como estas muchas veces nos pueden ayudar a esclarecer algún texto difícil.

           Obtener un buen atlas bíblico nos ayudará a ubicar antiguas ciudades, pueblos o imperios.   Podremos seguir en detalle los viajes de Pablo por diferentes lugares del Imperio Romano y las ciudades donde este apóstol dejaba establecidas las primeras iglesias.   También encontraremos información sobre la distribución de las doce tribus de Israel en los tiempos de Josué y de los Jueces y mucho más.   Siempre será muy útil tener en nuestra mente una imagen gráfica del mundo durante las diferentes épocas en que ocurrieron los acontecimientos descritos en la Biblia.

 

           Los diccionarios especializados y comentarios bíblicos nos ayudarán a comprender antiguas costumbres sociales, nos informarán sobre importantes descubrimientos arqueológicos y serán de gran utilidad para relacionar los acontecimientos históricos del mundo con los sucesos narrados en la Biblia.   Debemos recordar, sin embargo, que la mayoría de estas obras a menudo tienen comentarios parcializados o ideas preconcebidas por los autores, y una buena manera de compensar este fenómeno es conocer hasta donde sea posible el punto de vista de quienes han editado esas obras.

 

           Recordemos, en todo caso, que todas estas obras son recursos o ayudas para el estudio de la Biblia, no constituyen el estudio bíblico en sí mismo.