El Mundo de Mañana                                           

 
Cuadro de texto: Curso
Bíblico
Por Correspondencia

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Traducción.........................................Jorge Schaubeck

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El Mundo de Mañana

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El Curso Bíblico por Correspondencia de El Mundo de Mañana se envía sin cargo alguno para las personas que lo soliciten.   Su costo ya ha sido pagado mediante los diezmos y las ofrendas de los miembros de la Iglesia del Dios Viviente y por otras personas que voluntariamente han decidido apoyar esta obra dedicada a la proclamación del verdadero evangelio de Jesucristo.

Salvo indicación contraria, los pasajes bíblicos que se citan en esta publicación han sido tomados de la versión Reina Valera de 1960.
Primera edición 2000
Carta de los editores:

                En diciembre de 1999, la agencia de prensa Knight-Ridder publicó un artículo sobre lo poco que se conoce la Biblia.   Informó que la gran mayoría en ciertos países afirman creer en Dios y que en más del 90 por ciento de los hogares hay al menos una Biblia.   Sin embargo, una encuesta demostró que de los adultos solamente el 34 por ciento habían leído la Biblia durante la semana anterior.

            La mayoría de la gente piensa que la Biblia no es más que un libro que se refiere a pueblos de la antigüedad en lugares lejanos.   Pero en realidad la Biblia es el libro más importante y emocionante que se haya escrito; y es la única fuente de información que tenemos para encontrarle significado al mundo en que vivimos y para entender el verdadero propósito de la vida.

                Mediante estas lecciones procuramos ayudarle a comprender la Biblia y su mensaje.   Aunque hay muchas formas de iniciar un estudio de la Biblia, hemos decidido iniciar este con el tema de la profecía.   Deseamos que nuestros lectores lleguen a comprender que la Biblia es la Palabra de nuestro Creador, el Único que puede anunciar “lo por venir desde el principio” (Is. 46:10).

            Las primeras doce lecciones están dedicadas a enseñar sobre el plan de Dios y su propósito.   La profecía bíblica es excelente para demostrar que Dios está llevando a cabo un plan maestro sobre la tierra.   ¡Y nuestra vida es parte de ese plan maestro!

            En esta lección y en las dos siguientes, vamos a investigar en muchas profecías, no lo que los hombres dicen que la Biblia dice, sino lo que la misma Biblia enseña sobre sí misma.   Buscaremos la base del conocimiento necesaria para encontrarle significado al mundo que nos rodea.

            En las lecciones quinta y sexta buscaremos lo que Dios revela sobre sí mismo y sobre su plan y propósito para los seres humanos.   ¿Habrá algo que nos pueda interesar más que saber cómo es Dios y para qué nacimos?   En la lección séptima trataremos sobre lo que Dios revela del origen de la civilización humana y cómo califica Dios las costumbres religiosas que se practican en su nombre.   ¡Se quedará asombrado al ver lo que la Biblia afirma!

            En las restantes cinco lecciones investigaremos más detalles sobre el plan de Dios.   ¿Cuál es el verdadero evangelio que trajo Jesucristo?   ¿Qué deben hacer los cristianos según la Palabra de Dios?   Las respuestas a estas y otras preguntas podrán contradecir lo que hayamos aprendido y creído antes, pero siempre insistimos en que no se crea lo que decimos, sino que cada persona debe investigar en su propia Biblia y creer únicamente lo que encuentre en la Palabra de Dios.

 

Nuestra portada:   El hongo nuclear es uno de los símbolos más terribles del fin de la humanidad.   A pesar de los ingentes esfuerzos para el desarme, la nube siniestra sigue amenazando al mundo, una espantosa advertencia de que estamos viviendo en los “últimos días”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


¿Vivimos en los “últimos días”?

 


            Desde el primer siglo de nuestra era muchos han creído que estaban en los últimos días y; muchas veces se fijaron fechas anunciando el regreso de Cristo.   ¿Qué razones tenemos para creer que nuestro tiempo es diferente?

            En el primer siglo hubo quienes creyeron que el Mesías regresaría como consecuencia de la destrucción del templo por los romanos en el año 70.   Luego, a raíz de las invasiones mongoles o de la peste negra, muchos europeos estaban convencidos de que vivían en el tiempo del fin.

            Más recientemente, se creyó que las dos guerras mundiales traerían como consecuencia el fin del mundo.   Pero todas estas cosas han ocurrido y el mundo sigue su marcha.   Entonces, ¿habrá realmente un fin para esta sociedad?   Y de ser así, ¿será posible tener una idea general de cuándo será este fin?

 

            Muchos teólogos creen que el libro del Apocalipsis no es más que una metáfora de la lucha entre el bien y el mal.   No pueden concebir que Dios intervendrá directamente en los asuntos de este mundo.   El mismo apóstol Pedro se refiere a los que, en este tiempo, “ignoran voluntariamente” la evidente intervención de Dios en el pasado (2 P. 3:3-6).   Por ejemplo, se hace caso omiso de la evidencia geológica del diluvio en los días de Noé.   Muchos no quieren creer que hay un Creador viviente y activo muy cercano de su creación.   La prueba histórica es clara en que Dios además de intervenir en los días de Noé, también lo hizo en la destrucción de Sodoma y Gomorra, en todo el proceso del éxodo de Egipto y en el establecimiento de Israel en la tierra prometida.   Cada vez resulta más evidente la mano de Dios en la historia de la humanidad.   Y en cuanto a la futura intervención de Dios, prometida en las páginas de la Biblia, ¿habrá alguna forma de saber si ese momento está cerca o no?

            Desde cualquier punto de vista, el siglo veinte es único.   Cuando el siglo se inició, casi toda la gente vivía de manera muy similar a sus antepasados.   La gran mayoría de la población mundial vivía en el campo, no en las ciudades.   Se ganaban la vida cultivando la tierra.   Se utilizaban herramientas de mano y animales de tiro.   Lo más común era viajar a pie o a caballo.   No había radios ni televisores.   Las computadoras ni en sueños existían.   No había volado el primer avión.   Al principiar el siglo veinte, la tecnología de los satélites y los viajes espaciales habría sido incomprensible.   Todo esto, sin embargo, acaeció en el transcurso de una generación.

            Todo ha cambiado en nuestro tiempo.   El avance de la tecnología moderna no tiene parangón, y ha provocado cambios radicales en la sociedad.   Con el enorme desarrollo científico, la capacidad destructiva también ha alcanzado niveles aterradores.

            Uno de los mejores ejemplos de la rapidez de los cambios en el mundo fue lo ocurrido durante la segunda guerra mundial.   La guerra empezó en 1939 con la carga de la caballería polaca para detener al ejército invasor de Hitler, y terminó seis años después con la explosión de la bomba atómica sobre Nagasaki, Japón.   Con la llegada de las armas nucleares, la humanidad ha adquirido la capacidad de borrar toda la civilización de sobre la faz de la tierra.

            ¿Le podremos encontrar significado a este mundo?   ¿Existe un plan maestro?   ¿Se encamina este mundo hacia una destrucción absurda?   ¿Podemos saber qué nos depara el futuro, a nosotros y a nuestros seres queridos?   En esta segunda lección encontraremos las respuestas a estas preguntas fundamentales.


 

 

 

 

SEGUNDA LECCIÓN

PRIMERA PARTE

 

 

 

¿Fue el siglo veinte único en la historia?

 

            Hay muchas formas de reconocer nuestra época en la Biblia.   Como hemos visto en nuestros comentarios preliminares, la humanidad ha llegado al punto crítico en que podría aniquilarse por sí misma.   Esto lo anuncian varias profecías, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.   Cristo dijo que nadie podría saber el día y la hora de su regreso.   Sin embargo, reprendió a los fariseos por su incapacidad para discernir las señales de los tiempos en que estaban viviendo.   Nosotros, entonces, necesitamos comprender las señales de los tiempos en que vivimos.   Hay dos aspectos fundamentales sobre los que debemos preguntarnos:   ¿Cuáles son las claves que provee la Biblia para identificar el tiempo del fin?   Y   ¿Esas claves realmente apuntan hacia el tiempo en que estamos viviendo?

 


  1. ¿Prevé Dios con anticipación el auge y caída de imperios y naciones?   ¿Ha decidido por adelantado el momento en que deben ocurrir esas cosas?   Hechos 17:26.

 

  1. ¿Trazó Dios un plan maestro desde el principio?   Isaías 46:10.

 

  1. ¿Intervendrá Dios en los asuntos humanos sin revelarlo antes a sus siervos?   Amós 3:7.

 

  1. ¿Fueron selladas hasta el tiempo del fin algunas profecías para el futuro?   Daniel 12:4, 8-9.

 

  1. ¿Qué dijo Daniel que caracterizaría las actividades humanas en el tiempo del fin?   ¿Por qué debería ser diferente a las épocas anteriores de la historia humana?   Daniel 12:4.   [Observe que los automóviles y aeroplanos han revolucionado el transporte en este siglo, mientras que la imprenta, la radio, la televisión y las computadoras han causado una explosión del conocimiento.]

 

  1. ¿Dijo Jesucristo que en el tiempo del fin la vida en la tierra sería aniquilada a menos que Dios interviniera?   Mateo 24:22.   ¿Sería esto posible antes de que se construyeran las armas nucleares?   [Nota:   A pesar del gran desarme y desmantelamiento de equipo bélico nuclear por parte de los Estados Unidos y Rusia, a raíz de la desintegración de la Unión Soviética, las armas nucleares se siguen proliferando.   La misma amenaza que poseía la antigua Unión Soviética, la tienen al menos cuatro de los gobiernos de los estados que se separaron.   El Reino Unido, Francia, India, Pakistán y China son consideradas potencias nucleares.   Otras naciones, como Israel, Libia y Corea del Norte han desarrollado armas nucleares aunque no admiten que las hayan instalado].

 

  1. ¿Debería ser predicado a todas las naciones, en el tiempo del fin y poco antes del regreso de Cristo, el mismo evangelio del Reino de Dios que Jesús predicó?   Mateo 24:14.

 

  1. ¿Cómo describió el apóstol Pablo el estado de la sociedad en el tiempo del fin?   2 Timoteo 3:1-5.

 

  1. ¿Con qué otra época comparó Jesucristo el estado de la sociedad en los días de su regreso?   Mateo 24:37.   ¿De qué estaba llena la tierra durante ese período de la antigüedad?   Génesis 6:11.

 

  1. ¿Habló Jesucristo de la posibilidad de saber en forma aproximada el día de su regreso?   Mateo 24:32-33.

 

 

 

 

 

La tribulación profetizada se acerca

 


¿Estaremos preparados?


            Si realmente estamos en el tiempo del fin, y las terribles calamidades profetizadas están por caer sobre el mundo, ¿qué debemos hacer para estar preparados?   ¿Hay medidas que podemos tomar para preservar la vida y la de los seres queridos del holocausto mundial que se avecina?

            Allá por los años 50, ante el temor de la guerra nuclear, miles de norteamericanos construyeron refugios antiatómicos en su propio patio.   En años más recientes se han levantado movimientos de supervivencia, especialmente en los Estados Unidos.   Aunque existen desacuerdos sobre aspectos específicos, son personas que creen que su tierra está destinada a una terrible destrucción.   Esto ha hecho que decenas de miles de personas guarden alimentos, agua y armas.   Muchos se han mudado hacia lugares remotos y algunos han construido refugios de supervivencia.

            Hay paranoicos que utilizan la Biblia para justificar sus temores sobre la inminente calamidad y sus intenciones de ponerse a salvo.   Pero, ¿qué enseña realmente la Biblia sobre este tema?   ¿Cuáles instrucciones les dejó Jesús a sus discípulos?

            La profecía del Monte de los Olivos se conoce como el punto focal de la profecía bíblica.   Se preserva en los relatos sinópticos de Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21.   En ella Jesús anunció no solamente los sucesos que se presentarían en el tiempo del fin, antes de su regreso, sino los terribles acontecimientos que vendrían sobre Jerusalén durante el primer siglo, que terminarían con la destrucción total del templo.   Advirtió también que habría persecución y cárcel para sus seguidores.   Sin embargo, en ninguna parte indica que debemos armarnos o protegernos por nuestros propios medios.   Por el contrario, les dijo a sus discípulos:   “...todo el que quiera salvar su vida, la perderá...” (Marcos 8:34-35).

            ¡Muy pronto la tierra será sacudida por terribles acontecimientos que hallarán desprevenida a la humanidad!   Tan espantosos serán los sucesos que Jesucristo llamó aquel tiempo la gran tribulación.   Un tiempo de prueba y sufrimiento que no tiene paralelo en su dimensión.   Dios tendrá que acortar la duración de esos días por causa de sus escogidos, de otra manera “nadie escaparía con vida” (Mateo 24:22, Nueva Biblia Española).

 

La Biblia revela cómo podemos prepararnos

 

            ¿Cómo podrán prepararse los cristianos fieles para sobrevivir a esos terribles sucesos que están por caer sobre la humanidad?   Jesús les dijo a sus discípulos que era posible escapar de esas calamidades venideras (Lucas 21:36).   Veamos las instrucciones de Jesucristo:   “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.   Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.   Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre” (Lucas 21:34-36).

            Cuando lleguen esos días, la gran mayoría serán tomados por sorpresa, se quedarán asombrados y atónitos al ver lo que está sucediendo.   Sin embargo, no necesariamente tendrá que sucedernos a nosotros y a nuestros familiares.

            Las mayores advertencias de Cristo fueron contra la indiferencia y la concupiscencia.   Como leímos antes, Jesús les destaca a sus discípulos la necesidad de velar y de evitar caer en los pecados del pasado.   A medida que empeora la situación y la impiedad aumenta, la tentación es bajar la guardia   “... por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.   Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mateo 24:12-13).   La mejor preparación es ¡la preparación espiritual!   Esto significa un mayor contacto con Dios por medio de la oración ferviente y el ayuno; orando para ser tenidos por dignos de escapar de ese espantoso holocausto y para poder estar delante del Rey de reyes y Juez justo.   “Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios y velad en oración” (1 Pedro 4:7).

 

Discernimiento espiritual

 

            Jesucristo también les advirtió a sus discípulos acerca de falsos apóstoles y falsos maestros que se presentarían como verdaderos siervos de Dios:   “Vendrán muchos en mi nombre, diciendo:   Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán” (Mateo 24:5).   Pablo también advirtió sobre algunos falsos apóstoles que se infiltraban en la Iglesia de entonces:   “El mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.   Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Corintios 11:14-15).

            La preparación espiritual lleva al discernimiento espiritual.   El apóstol Pablo dijo:   “Nadie os engañe en ninguna manera” (2 Tesalonicenses 2:3).   El pueblo de Dios necesita estudiar y alimentarse diariamente de la Palabra de Dios, comprobando todas las cosas en las Escrituras y practicando el camino de Dios en su vida personal (1 Tesalonicenses 5:21).   Quienes lo hacen de esta manera “tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (Hebreos 5:14).   La verdadera Iglesia de Dios discierne la importancia de predicar el evangelio de Jesucristo a las naciones y de alimentar al rebaño hasta el regreso de Cristo (Mateo 24:14; 28:18-20; Marcos 8:34-35).

            Además, el pueblo de Dios no debe ignorar el tiempo en que está viviendo.   Debemos estar atentos a las condiciones del mundo y a los sucesos que coinciden con las profecías para el tiempo del fin.   Las guerras, hambres, epidemias y desastres naturales irán en aumento hasta la llegada de la gran tribulación.   “De la higuera aprended la parábola:   Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.   Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca [el regreso de Cristo], a las puertas” (Mateo 24:32-33).   El apóstol Pablo dijo que esas cosas se iban a presentar repentinamente, como un ladrón en la noche.   Sin embargo la Iglesia de Dios estaría alerta:   “Vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón” (1 Tesalonicenses 5:4).

            ¡Qué gran bendición es conocer la verdad y ser advertido de antemano!   Sin embargo, no es suficiente saber; lo que vamos a hacer es lo que verdaderamente le interesa a Dios:   “¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente,... Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así” (Mateo 24:45-46).

 

 

 

 

 

 

 

Los postreros días

 


            El apóstol Pablo inició el libro de Hebreos explicando que Dios hizo sus revelaciones en diferentes maneras y en diferentes épocas del pasado, pero “en estos postreros días” todo lo revela por medio de Jesucristo.   ¿Qué razón tenía Pablo para referirse a su tiempo como los “postreros días”?

            En 1 Pedro 1:20 leemos que Cristo se ha “manifestado en los postreros tiempos” y en 1 Juan 2:18 encontramos la expresión “el último tiempo”; que se hace evidente como resultado de la presencia de muchos “anticristos”.

            La clave para comprender la razón del uso de esas expresiones, en esa época, se encuentra en 2 Pedro 3:7-9.   Dios tiene planificado el tiempo, y bajo ese plan, un día representa mil años.   La semana de la creación, de siete días literales como se lee en Génesis 1, simboliza el plan de Dios para su creación.   En esa semana se asignaron seis días de trabajo y uno fue santificado como día de descanso.

            Cuando Jesús estuvo en la tierra, habían pasado aproximadamente 4.000 años de historia humana.   Entonces, el ministerio de Cristo se inició transcurridos dos tercios de los seis días de trabajo.   Faltarían entonces solo “dos días” para el año sabático de 1.000 años.

            Con la primera venida de Jesucristo, el plan de Dios para la humanidad entró en su fase final.   Si el siglo primero señaló el comienzo de los últimos días en el plan de Dios, entonces el siglo veinte señaló las últimas horas.   Si llegáramos a ver un mural de unos dos metros de largo, que representara la historia de la humanidad desde Adán hasta este momento, nosotros nos encontraríamos en el último milímetro.   De manera que no solo nos encontramos en “los últimos días”, sino en la “media hora final”.


 

 

 

 

SEGUNDA LECCIÓN

SEGUNDA PARTE

 

 

 

Los 7.000 años del plan de Dios

 

            ¿Tiene Dios un plan para la humanidad?   ¿Puede demostrarse desde las páginas de la Biblia el tiempo establecido para llevar a cabo ese plan?   De ser así, ¿hay alguna forma de saber en qué parte de ese plan nos encontramos en la actualidad?   Dios trazó ese plan siguiendo el modelo de la semana de siete días.   Los primeros dos capítulos del libro del Génesis relatan la semana de la creación, con seis días de trabajo seguidos por uno de descanso.   Dios le ordenó al hombre seguir ese mismo patrón (Éxodo 20:8-11).   La Biblia nos da mucha información cronológica por medio de genealogías y listas de reyes.   ¿Será valiosa y útil toda esa información, que muchos consideran tediosa?   Estudiemos el tema para comprender.

 


  1. Según el apóstol Pedro, ¿cuál será la actitud de mucha gente en el tiempo del fin con respecto a estas enseñanzas?

2 Pedro 3:3-4.

 

  1. ¿Tiene Dios un plan de tiempo establecido, o es indiferente en relación con el tiempo para cumplir sus promesas?

 2 Pedro 3:8-9.   ¿Representa un día en el plan profético de Dios 1.000 años de duración?   Versículo 8.

 

  1. ¿Reinarán el Mesías y sus santos durante un período de mil años sobre la tierra?   Apocalipsis 20:1-6.

 

  1. ¿Compara Isaías el gobierno del Mesías con un reposo sabático milenial?   Isaías 14:3, 7; Hebreos 4:1-11.   Si nos basamos en el modelo semanal que Dios reveló en Génesis 1, ¿es de esperar que un sábado milenial fuera precedido por seis “días” dados por Dios al hombre?

 

  1. [Nota:   Para saber cuán cerca estamos del sábado milenial, necesitamos saber cuánto tiempo ha transcurrido desde la creación del hombre.]   ¿Demuestra Génesis 5:3-29, 7:11 que entre la creación de Adán y el diluvio de los días de Noé transcurrieron 1.656 años?   [Nota:   En Génesis 5:3 leemos que Adán tenía 130 años cuando nació Set.   Si sumamos a esto la edad de cada patriarca al nacimiento de su hijo, más la edad de Noé en el momento del diluvio, tendremos 1.656 años].

 

  1. ¿Demuestra Génesis 11:10-32 que entre el diluvio y la muerte de Taré, cuando Abram salió de Harán, transcurrieron 427 años?   (Véase también Hechos 7:4).   ¿Tenía Abram 75 años cuando se fue de Harán?   Génesis 12:4.

 

  1. ¿Qué edad tenía Abraham cuando Dios hizo el pacto de la circuncisión con él?   Génesis 17:1-10.   Si Abraham tenía 99 años en el momento del pacto, y 75 cuando salió de Harán.   Desde la salida de Harán hasta el establecimiento del pacto transcurrieron 24 años.

 

  1. De acuerdo con Gálatas 3:16-17, ¿cuántos años transcurrieron desde el establecimiento del pacto con Abraham y el pacto del Sinaí, que correspondió al año del éxodo?   (Véase también Éxodo 12:40).

 

  1. ¿Cuántos años transcurrieron entre el éxodo y el cuarto año del Rey Salomón, durante el cual se inició la construcción del templo?   1 Reyes 6:1.   [Utilizando registros seculares, la mayoría de los eruditos sitúan el cuarto año del reinado de Salomón aproximadamente en el 966 ac.]

 

  1. Si sumamos los números 1.656 + 427 + 24 + 430 + 480 + 966, ¿cuál sería el año ac aproximado en que fue creado Adán?   ¿No demuestra este resultado que estamos muy cerca de los 6.000 años?

 

 

 

 

 

 

 

 


SEGUNDA LECCIÓN

TERCERA PARTE

 

 

Jerusalén:

Centro de la atención de Dios

 

            Hay una ciudad que ocupa la atención de la profecía bíblica más que ninguna otra:   Jerusalén.   Tanto en los titulares de los periódicos de hoy como en el antiguo libro del Génesis, Jerusalén ocupa un lugar único.   A lo largo de la historia esta ciudad ha sido conquistada y destruida muchas veces, y siempre ha sido reconstruida.   Después de varios siglos de estar en la penumbra, en nuestra generación ha llegado a ocupar un lugar preponderante en la geopolítica mundial.   Para comprender lo que sucedió tan repentinamente, debemos examinar en detalle el papel que la ciudad de Jerusalén ha desempeñado a través de las edades.

 


  1. ¿Estaba Dios utilizado a Jerusalén, en los días de Abraham, como el centro desde donde impartía sus enseñanzas?   Génesis 14:18-20   [Nota:   Todos los comentaristas bíblicos aceptan que Salem es el antiguo nombre de Jerusalén.   Aunque su historia primitiva es algo oscura, hay referencias que demuestran que la ciudad existía muchos años antes que Josué condujera a los israelitas hacia Canaán.   Su nombre fue primero Urusalim, o Ciudad de Salim, que significa “Ciudad de Paz”].

 

  1. ¿Tomó el Rey David a Jerusalén, que era habitada por los jebuseos, y la convirtió en capital de las doce tribus de Israel?   2 Samuel 5:4-7.

 

  1. ¿Trasladó el Rey David el arca del pacto, símbolo de la presencia de Dios, a Jerusalén?   1 Crónicas 15:3, 16:1.   [Nota:   El arca del pacto era el centro de adoración de los israelitas desde los días de Moisés.   Dentro del arca estaba la ley y también sirvió como propiciatorio desde donde Dios instruía a Moisés en el tabernáculo del desierto.   En los días de David, el arca estaba en Quiriat-jearim, luego David la trasladó a Jerusalén donde fue colocada en una tienda hasta que su hijo Salomón edificó el templo y fue llevada al lugar santísimo].

 

  1. ¿Decidió David construir la casa de Dios en Jerusalén?   ¿A quién le permitió Dios edificar su templo?   1 Crónicas 17:1-4, 11-12, 28:2-6, 11-12.

 

  1. ¿Qué le advirtió Dios a Salomón sobre el destino del templo de Jerusalén cuando fue dedicado?   2 Crónicas 7:12, 16, 19-22.

 

  1. ¿Permitió Dios que Jerusalén fuera destruida por causa de los pecados de su pueblo?   2 Crónicas 36:14-19.   [Nota:   La destrucción de Jerusalén ocurrió después de muchas advertencias al Rey Sedequías y a la nación de Judá por medio del profeta Jeremías y otros profetas, pero nadie escuchó.   El juicio de Dios y la destrucción de Jerusalén trajo como resultado la muerte de muchos y el cautiverio de toda la nación.   Véase también 2 Reyes 25].

 

  1. ¿Fue reconstruida la ciudad?   ¿Qué sucedió con el templo?   2 Crónicas 36:22-23; Isaías 44:24-28.

 

  1. Hacia el final de su ministerio, ¿qué dijo Jesús sobre Jerusalén?   Mateo 23:37-38.

 

  1. ¿Fue Jesucristo crucificado en Jerusalén?   Mateo 27:31-33; Lucas 24:18-20.

 

  1. ¿Ascendió Jesucristo a los cielos desde el Monte de los Olivos, en las afueras de Jerusalén?   ¿Regresará precisamente a este lugar en el futuro?   Hechos 1:9-12; Zacarías 14:3-4.

 

 

 

 

 

Repaso histórico de Jerusalén

Una ciudad bañada en sangre por interminables conflictos espera su destino profético