El Mundo de Mañana                                            

 
Cuadro de texto: Curso
Bíblico
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El Curso Bíblico por Correspondencia de El Mundo de Mañana se envía sin cargo alguno para las per-sonas que lo soliciten.   Su costo ya ha sido pagado mediante los diezmos y las ofrendas de los miembros de la Iglesia del Dios Viviente y por otras personas que voluntariamente han decidido apoyar esta obra dedicada a la proclamación del verdadero evangelio de Jesucristo.

Salvo indicación contraria, los pasajes bíblicos que se citan en esta publicación han sido tomados de la versión Reina Valera de 1960.

Primera edición 2000

Carta de los editores:

   La Biblia no es simplemente un compendio de relatos y poemas, como algunos nos quieren hacer creer; antes bien, es un tesoro de conocimientos.   Nos instruye acerca de Dios y nos enseña acerca del hombre y sus orígenes.   La Biblia nos revela cosas que la ciencia jamás podría descubrir:   ¿CON QUÉ PROPÓSITO fue puesto el hombre sobre la tierra?   La Biblia nos revela el plan y el designio del Todopoderoso y las leyes que conducen a la felicidad, la paz, y finalmente a la vida eterna.   Es un libro que contiene historia y poesía y es además una fuente de inspiración y ayuda cuando estamos deprimidos o en angustia.

   La Biblia contiene todo esto y mucho más, pero al mismo tiempo, ¿sabía usted que una cuarta parte de su mensaje es historia escrita de antemano?   En otras palabras es profecía bíblica.   ¿Por qué quiso Dios que su Palabra inspirada constara de tantas predicciones para el futuro?

   Primero que todo la profecía es prueba de la soberanía de Dios.   El Dios Creador es el soberano del universo.   Él inspiró al profeta Isaías para que escribiera:   “Mi consejo permanecerá” (Isaías 46:10).   La diferencia entre Dios y los ídolos de las naciones es que Él es real, no un producto de la imaginación humana.   Tiene un plan y un propósito y el poder para llevarlo a cabo.   Hay profecías sobre antiguas ciudades como Tiro, que serían destruidas y jamás reconstruidas.   Otras, como Jerusalén, habrían de permanecer hasta el fin de los tiempos.   Únicamente quien tiene autoridad y poder supremos puede “anunciar lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho” (Isaías 46:10).

   La profecía también se escribió para dar esperanza al pueblo de Dios.   Los que obedecen a Dios suelen ser perseguidos por sus creencias y su camino de vida y generalmente se enfrentan al panorama poco animador de un mundo hostil.   Si los cristianos a fines del primer siglo hubieran basado sus conclusiones en lo que los rodeaba hubieran pensado que todo se derrumbaba.   Los falsos ministros que se habían introducido en la Iglesia estaban expulsando a los verdaderos cristianos de las congregaciones (3 Juan 9-10).   Jerusalén había sido destruida, la Iglesia de la sede esparcida, y la persecución del Estado Romano se intensificaba.   ¿Qué les esperaba?   Fue en estas circunstancias cuando al apóstol Juan ya anciano le fue dado el libro del Apocalipsis.

   Mediante la profecía, el Creador le permite a su pueblo tener una visión clara de lo que le espera a este mundo.   Así podemos entender en qué momento del desarrollo profético nos encontramos y se nos permite entender el mundo en que vivimos.   La profecía nos prueba que es Dios quien tiene el control.   El mundo y los falsos valores en los cuales se basa está destinado a desaparecer de la escena dentro de pocos años (1 Juan 2:17), para ser reemplazado por una sociedad basada en las leyes del Todopoderoso.   ¡Esta es la promesa de la profecía bíblica!

 

Nuestra portada:   Los cuatro jinetes del Apocalipsis se lanzarán al galope desde las páginas de la Biblia hacia el mundo de hoy.   Las falsas religiones, la guerra, el hambre y la peste asolarán al mundo en un cumplimiento escalofriante de la profecía para el tiempo del fin.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Se puede entender la

profecía bíblica?

 


Han surgido muchos profetas tanto seculares como religiosos que han pretendido anunciar de antemano el futuro.   En lo que se refiere a los grandes sucesos sus predicciones han fallado o han sido tan vagas que carecen de significado o simplemente reflejan los conceptos del momento en que vivieron.   Los reveladores humanos han sido inevitablemente prisioneros de su propia época, y por lo mismo incapaces de una visión futura de largo alcance.

Hoy no faltan los analistas y grupos de expertos que tratan de predecir el futuro de la nación y del mundo.   A pesar de los miles de millones de dólares que gastaron los gobiernos norteamericano y británico desde la segunda guerra mundial en obtención de datos y servicios de inteligencia, los analistas fueron incapaces de predecir el mayor giro geopolítico del siglo veinte.   El descalabro del comunismo europeo y el surgimiento de una Alemania reunificada como principal nación europea tomó totalmente por sorpresa a los que pretendían anunciar lo por venir.

En lo que concierne a los medios religiosos que ofrecen una revelación del futuro, no les ha ido mejor.   Los escritos de los místicos de la edad media y los mensajes de apariciones más recientes han asegurado ofrecer claves para entender el futuro.   Otros aseguran hablar en nombre de la Biblia y presentan perspectivas muy diferentes.

En la Biblia el que dice “yo soy Dios” dice que anuncia lo por venir desde el principio.   En la Biblia hay muchas profecías acerca de naciones de la antigüedad que se pueden verificar.   Contiene también los escritos de hombres de Dios que consignaron visiones que ellos mismos no entendieron.   Se les dijo que lo que escribían era para el tiempo del fin.   ¿Cómo se relacionan los escritos de los profetas?   ¿Cómo se puede entender con claridad la profecía bíblica?

Muchos no saben que Jesucristo vino a esta tierra, entre otras cosas, ¡para anunciar de antemano las noticias del futuro!   Predijo el establecimiento del Reino de Dios en la tierra y nos enseñó cómo podemos ser herederos de ese Reino.   Reveló también el panorama de los sucesos desde aquella época hasta el establecimiento del Reino.   Lo que Jesucristo reveló nos da la clave para entender todas las otras profecías de la Biblia.

El apóstol Juan escribió en Apocalipsis 19:10:   “El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía”.   El testimonio es una declaración del que tiene conocimiento de primera mano.   Jesucristo vino como el mensajero del pacto (Malaquías 3:1).   El mensaje evangélico que trajo es lo que le da espíritu y vida a todas las profecías de la Biblia.   Todas las profecías en una forma u otra apuntan hacia el Reino de Dios o hacia los sucesos que conducirán al establecimiento del mismo.

Cuando examinamos el mensaje revelador de Jesucristo, vemos que todos los mensajes de los profetas mayores y menores encajan en su debido orden cronológico.   Sin la revelación de Jesucristo seríamos totalmente incapaces de entender cómo se relacionan entre sí estas profecías.   Examinemos más de cerca lo que reveló Jesucristo y veamos cómo podemos entender lo que sucede en el mundo que nos rodea.


 

 

 

 

TERCERA LECCIÓN

PRIMERA PARTE

 

 

La profecía del Monte de los Olivos nos da la clave

 

La profecía del Monte de los Olivos que hallamos consignada en Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21, constituye el punto focal de la profecía bíblica.   Esta profecía que Jesucristo declaró en privado a sus discípulos, pocos días antes de su crucifixión, nos presenta el panorama de los sucesos del tiempo del fin.   Claramente nos muestra que lo ocurrido en Judea y en Jerusalén lo cual culminó con la invasión romana del año 70 de nuestra era, fue una figura de lo que habría de suceder al final de los tiempos.   Lo que aconteció en aquella generación fue una señal anticipada del futuro cumplimiento que habría de culminar con el retorno de Cristo como Rey de  reyes y Señor de señores.

 


  1. ¿Qué sucedió cuando los discípulos le mostraron a Jesús la grandeza de los edificios del templo?   Mateo 24:1-2.
  2. ¿Le preguntaron los discípulos cuándo sucederían estas cosas y cuál sería la señal de su regreso?   Mateo 24:3.   ¿Constituye el resto del discurso la respuesta a dicha pregunta?
  3. ¿Es el engaño religioso lo primero que Jesucristo señaló?   Mateo 24:4-5.   ¿Se puede utilizar el nombre de Cristo, y reconocerlo como Mesías y aun así engañar?   Mateo 7:15, 21-23; Marcos 7:7.
  4. ¿Habrá antes del fin un período de engaño religioso que se caracterizará por milagros y prodigios?   Mateo 24:24; Marcos 13:22.   Los milagros por sí mismos no son prueba de que son obra de Dios.   ¿Cuál es el principio que nos permite discernir quién está hablando la verdad en el nombre de Dios?   Isaías 8:20.
  5. ¿Predijo Jesús guerras entre gobiernos y entre grupos étnicos?   ¿Mencionó también hambres, enfermedades y terremotos en diferentes lugares?   Mateo 24:6-7.
  6. ¿Constituirían estos sucesos el principio del tiempo del fin?   Mateo 24:8.
  7. ¿Predijo Jesucristo un tiempo de gran persecución religiosa contra sus verdaderos seguidores?   Mateo 24:9.   Para ser odiados por todas las naciones, los discípulos de Jesucristo tendrían que ser conocidos.   ¿Por qué causa habrían de ser perseguidos?   Versículo 14; Marcos 13:9-11.
  8. ¿Se habría de cumplir con éxito la misión que Jesucristo le encomendó a la Iglesia antes de ascender a los cielos, a saber la predicación del evangelio al mundo (Marcos 16:15), antes del fin de esta era?   Mateo 24:14.
  9. Después de un tiempo de gran tribulación para el pueblo de Dios ¿habrían de producirse grandes señales en los cielos?   Mateo 24:29.
  10. ¿Ocurrirá el regreso de Jesucristo y la resurrección de los santos después de la tribulación y las señales celestes?   Mateo 24:29-31.
  11. ¿Reveló Jesucristo el momento exacto de su regreso?   Mateo 24:36.   Con todo, ¿sería posible entender la proximidad de su regreso?   Mateo 24:32-33; Lucas 21:29-31.
  12. ¿Exhortó Jesucristo a sus discípulos a que velaran y estuvieran alerta para que no fuesen tomados por sorpresa?   Mateo 24:42-44; Lucas 21:34-36.

 

 

 

¿Será destruida la tierra?

 


¿Dice el apóstol Pedro que la tierra será destruida?   Véase 2 Pedro 3:10.   Es importante observar el contexto en el cual esto se menciona.   “Pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos” (2 Pedro 3:7).

Se explica aquí que este fuego es el juicio final de los hombres impíos.   Se utiliza también la palabra “perdición” lo cual significa “destrucción total” de los impíos y de sus obras; este es el fuego que no se apaga, que consume a los rebeldes y a los pecadores no arrepentidos (Mateo 3:12).   Los malos serán cenizas bajo las plantas de los justos (Malaquías 4:1-3).   El Apocalipsis describe esto como el lago del fuego de la Gehenna, lo cual es la segunda muerte (Apocalipsis 20:14).

El apóstol Pedro describe este juicio de fuego sobre los impíos:   “los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas” (2 Pedro 3:10).   El apóstol Pedro confirma la naturaleza de este fuego “inextinguible”.   Todo será consumido hasta la atmósfera terrestre.   Pero Dios tiene dispuesto que la tierra misma no sea destruida (Salmo 104:5).

Lo que el fuego hará sobre la tierra es simplemente un proceso de purificación.   Así como el mundo pereció en los días de Noé, “anegado en aguas” (2 Pedro 3:6), la tierra será purificada otra vez, esta vez por medio del fuego.   Así como la tierra siguió existiendo después del diluvio, también seguirá existiendo después del día del fuego del juicio porque dice:   “Nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2 Pedro 3:13).   El apóstol Juan señala que “los nuevos cielos y la nueva tierra” vendrán después del lago de fuego:   “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.   Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.   Y oí una gran voz del cielo que decía:   He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios” (Apocalipsis 21:1-3).

Después que la tierra sea purificada por el fuego y sean destruidos los malos, Dios renovará la faz de la tierra.   En esa nueva tierra estará la nueva Jerusalén, la habitación de Dios y la sede de la Familia de Dios.


 

 

 

 

 

El mensaje del Apocalipsis

           


El apóstol Juan enumera los tres tipos de información que conforman el libro del Apocalipsis:   Primero el testimonio de la Palabra de Dios, segundo el testimonio de Jesucristo, tercero todas las cosas que le fueron mostradas en visión (Apocalipsis 1:2).

Muchas profecías del Antiguo Testamento empiezan con esta frase:   “Vino a mí palabra del Eterno diciendo”.   “La Palabra de Dios” es una referencia directa a una escritura, especialmente del Antiguo Testamento.   En el libro del Apocalipsis, el apóstol Juan hace más de seiscientas referencias al Antiguo Testamento, más que ningún otro autor inspirado del Nuevo Testamento.   Trae a colación todas estas escrituras indicando dónde encajan dentro del orden cronológico de los sucesos.   Si el apóstol Juan no las hubiera consignado en esta forma, jamás entenderíamos en qué orden se habrían de cumplir muchas escrituras del Antiguo Testamento.

Jesucristo es el revelador y su testimonio es la clave para comprender.   El apóstol Juan estaba presente en el Monte de los Olivos cuando Jesucristo respondió a la pregunta de cuál sería la señal de su regreso y del fin de la era (Mateo 24:3).   La profecía del Monte de los Olivos combinada con el capítulo 6 del Apocalipsis nos presenta un esquema del desarrollo de los sucesos en el fin de los tiempos.

Por su parte, el apóstol Juan expresó en el lenguaje de su época lo que le fue presentado en visión.   Desde la perspectiva del trono de Dios adonde fue llevado en visión, le fue presentado un panorama profético de las batallas y sucesos del fin de los tiempos.   Lo que Juan vio nos traza un cuadro del futuro cuyo orden y claridad no hallamos en ninguna otra parte de la Biblia.

 


 

 


TERCERA LECCIÓN

SEGUNDA PARTE

 

 

¿Se aniquilará a sí misma

la humanidad?

 

 

 

 

 

 

Desde que terminó la segunda guerra mundial ha existido el temor de que el género humano se destruirá a sí mismo junto con toda la vida de este planeta.   No solo hay bombas nucleares con poder para destruir toda la vida de la tierra, sino armas químicas y biológicas.   Se dijo que la primera guerra mundial le pondría fin a todas las guerras, mas no fue así.   Muchos al leer escrituras que hablan de la tierra consumida por el fuego concluyen que todo el planeta perecerá en una conflagración nuclear.   ¿Es lo que va a suceder?   ¿Estará la tierra desolada y sin vida física cuando regrese Jesucristo?   Las respuestas bíblicas a estas preguntas difieren de las explicaciones religiosas tradicionales y nos revelan a un Dios amoroso y misericordioso que tiene un plan para el género humano y para el planeta tierra.

 


  1. ¿Habló Jesucristo de un tiempo en que sería posible la aniquilación de la vida?   Mateo 24:22.   ¿Intervendrá Dios para evitar que esto ocurra?   (Véase la última parte del versículo).

 

  1. ¿Habrá gran destrucción por lo que habrá de ocurrir en el día del Eterno?    Joel 1:15.

 

 

  1. En Isaías 24:1-6 se describe también la dramática intervención de Dios.   ¿Habrá sobrevivientes después de esta terrible destrucción?   Versículo 6.

 

  1. ¿Señala la séptima y final trompeta el tiempo en que la ira de Dios será derramada sobre las naciones rebeldes y el momento en que resucitarán y recibirán su recompensa los santos de Dios?   Apocalipsis 11:15, 18.

 

 

5.      Las siete últimas plagas que serán derramadas después de sonar la última trompeta ¿consuman la ira de Dios?   Apocalipsis 15:1.

 

  1. ¿Causará una de estas plagas la destrucción de toda vida en los océanos?   Apocalipsis 16:3.

 

 

  1. ¿Será imposible de beber el agua de todas las fuentes de agua dulce tales como ríos y pozos a causa de otra de las plagas?   Apocalipsis 16:4.   ¿Se extinguiría la vida en el planeta en cuestión de días después de tanta destrucción?   [Nota:   El 71 por ciento de la superficie de la tierra y el 65 por ciento del cuerpo humano es agua.   Las plantas, los animales y el hombre necesitan agua para sobrevivir.   El agua es la que sostiene la vida, pero es necesario que sea pura.   Si está contaminada se convierte en una amenaza para la salud y la supervivencia de los peces y de la fauna].

 

  1. Después del retorno de Cristo, ¿habrá un río de aguas vivas que brotará de Jerusalén?   Zacarías 14:4, 8-9.

 

 

  1. ¿Cuál será el efecto de estas aguas “vivas” cuando entren en contacto con las aguas muertas?   Ezequiel 47:1, 9.   ¿Intervendrá Jesucristo sobrenaturalmente para salvar al género humano de la destrucción total?

 

  1. ¿Serán renovadas las regiones asoladas de la tierra cuando se establezca el Reino de Dios?   Isaías 61:4, 11.   [Nota:   Según la Enciclopedia Británica, aproximadamente el 5 por ciento de la masa terrestre es desierto.]


 

 

 


Los cuatro reinos de Daniel 2

 

 


Examinemos ahora el panorama de sucesos mundiales que Dios le reveló al profeta Daniel.   Como la Biblia se interpreta a sí misma, el libro de Daniel es esencial para entender el libro del Apocalipsis y otras profecías del tiempo del fin.

En Daniel 2:1 se habla de un sueño que perturbó profundamente al Rey Nabucodonosor pero que olvidó al despertar.   Los magos y astrólogos del rey no pudieron decirle cuál había sido el sueño ni cuál era su significado.   Finalmente Daniel vino a la presencia del rey y le explicó que hay un Dios en los cielos que revela los secretos y que le daría a conocer al rey no solo el sueño sino su interpretación (versículo 28).   Daniel le recordó al rey que en el sueño había visto una gran imagen que se elevaba sobre las llanuras de Babilonia.   Aquella imagen gigantesca tenía la cabeza de oro, el pecho y los brazos de plata, el vientre y los muslos de bronce, y las piernas de hierro.   Los pies de la imagen eran en parte de hierro y en parte de barro cocido (versículos 31-33).   Al final de su sueño Nabucodonosor había visto una gran piedra de origen sobrenatural (“cortada, no con mano”).   Mientras miraba vio como aquella piedra bajó del cielo y golpeó a la imagen en los diez dedos de los pies y la pulverizó toda y el polvo se lo llevó el viento.   La piedra se convirtió entonces en un gran monte que llenó toda la tierra (versículos 34-35).

¿Qué significaba aquello?   Recordemos que la Biblia se interpreta a sí misma.   Por inspiración de Dios Daniel le dijo a Nabucodonosor que él era la cabeza de oro (versículo 38).   También le dijo que después de él se levantarían otros tres reinos uno después del otro.   Dios nos muestra por medio de Daniel que la historia había de ser dominada por cuatro grandes imperios sucesivos.   Daniel, inspirado por Dios, le explicó al rey que al final de estos cuatro imperios el Dios del cielo en los días de los últimos diez reyes que estaban representados por los dedos de los pies establecería un reino que no sería jamás destruido (versículo 44).

En Daniel 2:28 se subraya el hecho que el Dios Viviente a quien servimos es quien “revela los misterios”.   El sueño del Rey Nabucodonosor se extendía desde su época en la antigua Babilonia hasta “los postreros días”.   El sueño culmina con el regreso de Jesucristo y el establecimiento del Reino de Dios sobre la tierra (versículo 44).   A continuación veremos cómo se cumplió lo que predijo el profeta Daniel.

En Daniel 5 se nos narra lo que ocurrió la víspera de la caída de Babilonia en el año 539ac cuando fue tomada por los ejércitos del Rey Ciro el Grande.   La historia demuestra que el imperio de los medos y los persas fue el “segundo reino” que se levantó después de Babilonia.   El Imperio Medo Persa se distinguió por su tamaño y poderío y dominó la escena mundial durante los doscientos años que siguieron.

A principios del año 333ac, las huestes de Alejandro Magno atravesaron el Helesponto de Europa hacia el Asia.   Dos años más tarde en la batalla de Arbelas (331ac), se derrumbó el Imperio Medo Persa y fue reemplazado por el Imperio Greco Macedonio de Alejandro Magno.   Después de la muerte de Alejandro sus cuatro generales se dividieron el imperio entre sí, pero el idioma y la cultura siguieron siendo griegos.   Los reyes helenos sucesores de Alejandro dominaron el Medio Oriente durante unos 300 años hasta que finalmente fueron absorbidos por el cuarto imperio, el de hierro, que habría de regir el mundo.

La historia identifica claramente el cuarto imperio como el Romano, representado en la imagen por las dos piernas de hierro que a su vez simbolizan el Imperio Romano de Oriente y el Imperio Romano de Occidente el cual habría de prolongarse hasta el tiempo del fin.   Los diez dedos de los pies que significan reyes (versículo 44), constituirían el surgimiento final de este sistema que tuvo sus orígenes en la antigua Babilonia.   Esto demuestra que el sistema del tiempo del fin incluiría el Imperio Romano (de Occidente) y el Bizantino (de Oriente).   Si dejamos que la Biblia se interprete a sí misma, esta sucesión de cuatro reinos mundiales es clara.

 


 

 

 

TERCERA LECCIÓN

TERCERA PARTE

 

 

El libro del Apocalipsis descifrado

 

El libro del Apocalipsis es el más misterioso y el menos comprendido de la Biblia.   En él se revelan los sucesos del tiempo del fin.   ¿Podemos entender la verdad de este libro del cual tanto se habla y que tan pocos comprenden?

 


1.         ¿Cuál fue el propósito del libro del Apocalipsis?   Apocalipsis 1:1.   ¿Fue su propósito revelar u ocultar?

[Nota:   Apocalipsis es un vocablo griego que significa revelación].

 

2.         ¿Cuáles fueron las tres cosas que consignó el apóstol Juan en el libro del Apocalipsis?   Apocalipsis 1:2.

 

3.         ¿Qué dice acerca del “testimonio de Jesucristo”?   Apocalipsis 19:10.   Un testimonio consiste en la declaración de algo

que alguien conoce de primera mano.

 

4.         ¿Dio Jesucristo testimonio en otra parte al responder a la pregunta de cuál sería la señal de su regreso y del fin de esta

era?   Mateo 24:3; Marcos 13:4; Lucas 21:7.

 

5.         ¿Vio Juan un libro que estaba totalmente cerrado y sellado con siete sellos?   Apocalipsis 5:1.   ¿Quién era el único que

           tenía autoridad para abrir los siete sellos?   Apocalipsis 5:5.   [Nota:   Es Jesucristo y no el apóstol Juan el que revela.

Es entonces el testimonio de Jesucristo el que nos da la clave para entender este libro.]

 

6.         ¿Constituyen los últimos siete sellos siete trompetas, que harán sonar siete ángeles?   Apocalipsis 8:1-2, 6.

 

7.         ¿Qué es lo que dice el libro cuando suena la séptima y última trompeta?   Apocalipsis 11:15, 18.

 

8.         ¿Se menciona también este último toque de trompeta en 1 Corintios 15:52?

 

 

9.         En Apocalipsis 11:18 dice que la séptima trompeta constituye la ira de Dios sobre las naciones no arrepentidas.

¿Constituyen las siete últimas plagas la consumación de la ira de Dios?   Véase Apocalipsis 15:1; 16:1.

 

 

Los jinetes del capítulo 6

 

¿En quién podemos confiar para que nos explique el significado de los misteriosos cuatro jinetes del Apocalipsis?   Jesucristo fue el que venció y el que puede “abrir el libro y desatar sus siete sellos” (Apocalipsis 5:2-5).   Los primeros cuatro sellos de Apocalipsis 6 constituyen los cuatro jinetes.

¿Cómo revela Jesucristo el significado de estos cuatro sellos?   Es interesante notar que el mismo Cristo da la explicación en su profecía del Monte de los Olivos consignada en Mateo 24.   Esta fue la profecía más larga que Jesucristo explicó a sus discípulos.   Veamos el asombroso paralelo que existe entre esta profecía y el capítulo 6 del libro del Apocalipsis.

 

El caballo blanco:   falso cristianismo

 

 “Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer” (Apocalipsis 6:2).

 “Mirad que nadie os engañe.   Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo:   Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán” (Mateo 24:4-5).

Después de la muerte y resurrección de Jesucristo surgieron muchos falsos predicadores, y falsos apóstoles que engañaron a muchos.   Con el tiempo, se infiltraron en la verdadera Iglesia de Dios y corrompieron el mensaje que Jesucristo había traído del Padre.   Judas, el hermano del Señor exhortó a la Iglesia con estas palabras:   “Me ha sido necesario escribiros, exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.   Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo” (Judas 3-4).

El apóstol Pablo también fue testigo del principio de este engaño y llamó a los que lo perpetraban “falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo.   Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz” (2 Corintios 11:13-14).

El engaño de Satanás se describe en la visión del caballo blanco de Apocalipsis 6.   Este jinete da la impresión de parecerse a Jesucristo.   Sin embargo, el verdadero Jesucristo tiene ojos “como llama de fuego”.   Tiene “muchas coronas”, y tiene una espada, no un arco (Apocalipsis 19:11-15).   Esta espada aguda de dos filos es la Palabra de Dios (Hebreos 4:12), que sale de la boca de Jesucristo para “herir a las naciones” por lo tanto, el primer jinete del Apocalipsis 6 representa la tendencia mundial hacia el falso cristianismo cuyo poder e influencia irán en aumento.   Este engaño culminará con el surgimiento de un dirigente religioso que se opone y se levanta contra Dios (2 Tesalonicenses 2:1-4, 8-9).

 

El caballo rojo y el azote de la guerra

 

 “Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada” (Apocalipsis 6:4).

 “Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.   Porque se levantará nación contra nación y reino contra reino” (Mateo 24:6-7).

Este jinete quita la paz de la tierra.   Cuando no hay paz hay guerra y esta constituye el peor azote del mundo.   La historia del mundo es una de conflictos y contiendas que han causado inmenso sufrimiento y segado innumerables vidas humanas.   Jesucristo señaló como la tendencia a “guerras y rumores de guerras” continuaría acrecentándose hasta el tiempo del fin cuando culminaría en la “gran tribulación” (Mateo 24:21-22).

 

El caballo negro:   el hambre

 

 “Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano.   Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía:   dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino” (Apocalipsis 6:5-6).

 “Y habrá... hambres” (Mateo 24:7).

 [Nota:   Es importante notar que en el texto griego bizantino aparece primero la palabra “hambres” y luego la palabra “pestes”.   Esta pequeña variación existe porque la versión Reina Valera no se ciñe estrictamente al texto griego bizantino sino que se sirve también de otros manuscritos griegos].

Uno de los resultados inmediatos de la guerra es la disminución de reservas alimenticias, la destrucción de los ganados, la contaminación del agua y el racionamiento de la comida por la escasez que produce el mantenimiento de un ejército.   Hay países que, ocupados con la guerra, han dejado cundir el hambre en sus poblaciones.   El trastorno de las condiciones atmosféricas, la sequía, la peste, y el exceso de población han agravado el problema.   Jesucristo advirtió que el problema del hambre continuaría y se agudizaría hacia el tiempo de su regreso.

 

El caballo amarillo:   la peste

 

 “Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra” (Apocalipsis 6:8).

 “Y habrá... pestes” (Mateo 24:7).

Jesús reveló que a lo largo de la historia los seres humanos sufrirían el azote de la peste.   La posibilidad de plagas de alcance mundial ya existe.   El sida se ha difundido por todos los continentes y aún no ha sido controlado.   Hay epidemias de gripe que en cuestión de días le dan la vuelta al mundo.   Enfermedades que se creían erradicadas han resurgido aun peores pues ahora son resistentes a las drogas.   Las plagas resistentes a los insecticidas también amenazan la agricultura mundial.   El caballo amarillo es un precursor del espectro horripilante de las epidemias mundiales incontrolables que destruirán el veinticinco por ciento de la vida humana.

Los cuatro jinetes del Apocalipsis corresponden a lo que Jesucristo llamó el “principio de dolores” que antecede a la gran tribulación la cual culmina con el retorno de Cristo.


 

 

 

 

 

 

TERCERA LECCIÓN

CUARTA PARTE

 

 

El Apocalipsis revela el futuro

 

Debemos examinar más de cerca el libro del Apocalipsis para ver lo que nos revela sobre el fin de los tiempos.   Veamos también cómo la Biblia interpreta sus propios símbolos proféticos.

 


  1. El Apocalipsis está lleno de símbolos misteriosos.   En Apocalipsis 1:12-13, 16 se mencionan siete estrellas y siete candeleros.   ¿Interpreta la Biblia el significado de estos símbolos?   Apocalipsis 1:20.   ¿Cómo interpreta la Biblia la espada aguda de dos filos que sale de la boca de Jesucristo?   Hebreos 4:12.

 

  1. En Apocalipsis 17:1 se menciona a una gran ramera que se sienta sobre muchas aguas.   ¿Qué significan las “aguas”?   Apocalipsis 17:15.

 

  1. ¿Ha tenido este personaje simbólico muchas relaciones ilícitas con los gobernantes de la tierra?   Apocalipsis 17:2.   ¿Han producido algunas de estas relaciones hijas que también se llaman rameras?   Apocalipsis 17:5.

 

  1. ¿Compara el apóstol Pablo a la Iglesia con una casta virgen?   2 Corintios 11:2.   ¿Se utilizaría entonces una ramera como símbolo de una falsa iglesia que no se ha mantenido pura esperando a Jesucristo?

 

  1. ¿Está conectada la mujer de Apocalipsis 17 con alguna ciudad en particular?   Apocalipsis 17:18..

 

  1. ¿Qué significan las siete “cabezas” de la bestia que se describe en Apocalipsis 17:9-10?

 

  1. ¿Representan también reyes los diez cuernos?   Apocalipsis 17:12.

 

  1. El dragón se menciona en varias partes del libro del Apocalipsis.   ¿Quién es el “dragón”?   Apocalipsis 12:9.

 

  1. En Daniel 2 se describe una gran imagen que vio el Rey Nabucodonosor.   La descripción termina con los diez dedos de los dos pies.   ¿Qué representan los diez dedos de los pies y qué les va a suceder?   Daniel 2:34-36, 41-44.

 

  1. ¿Simbolizan también los diez cuernos de Apocalipsis 17:12-14 diez reyes, a quienes v