OCTAVA LECCIÓN-

 

Nuestra portada: Dios está preparando a los cristianos para convertirlos en “reyes y sacerdotes” (Apocalipsis 5:10) en su Reino. El Reino de Dios no es una simple metáfora sino un reino de verdad, con un Soberano, leyes, territorio y ciudadanos. Jesucristo reinará pronto en la Tierra. Durante mil años va a enseñar los caminos de Dios

a la humanidad.

 

 

¿Vendrá el Reino de Dios muy pronto a la Tierra?

Y si viene, ¿impondrá una utopía que el hombre no ha podido alcanzar por sus propios medios?

 

Cartas a la redacción

Una mejor comprensión del evangelio

 

En primer lugar mi saludo cordial, agradeciendo sinceramente la amable atención que me dispensan desde hace un tiempo al enviarme gratuitamente dos casetes que solicitara por medio de la radio, como así también el Curso bíblico por correspondencia con textos bíblicos esclarecedores que ayudan a una mejor comprensión del verdadero evangelio de Cristo.

R. Sáenz Peña, Buenos Aires, Argentina

 

Apertura de conocimiento

 

Quien suscribe esta nota es un estudiante muy entusiasmado del Curso bíblico por correspondencia. Me quiero adherir en este comentario a exaltar y agradecer por cada apertura de conocimiento en lo mental para edificación espiritual de cada lección. Estoy recorriendo cada lección como si todo fuera nuevo, o como si en estos 24 años de creyente se me hubieran borrado hechos o como si nunca se me hubiese presentado el plan de Dios con tanta facilidad y profundidad del pasado, presente y futuro de la humanidad. Luis Manuel A, San Fernando, Argentina.

 

Material de gran valor

 

Es mi deber expresar que el material de estudio de la Biblia que han estado enviando a mi casa es de gran valor y enseñanza. Cada día me intereso más en la lectura y el conocimiento que me proporcionan. Dios los bendiga y los siga utilizando como sus instrumentos y para la mayor honra y gloria suya. Espero seguir relacionándome con ustedes.

M. Fernández, Desamparados, Costa Rica

 

Buena interpretación de la Biblia

 

Me dirijo a ustedes enviando las respuestas a las lecciones 1 a 4. Quiero agradecer mucho su bondad y generosidad. Me encanta lo profundo de las enseñanzas y en especial la buena interpretación de la Biblia Herald F., Buenos Aires, Argentina.

 

Bendición para mi familia

 

Simplemente gracias porque este Curso bíblico por correspondencia nos ha sido de mucha bendición para mi familia, amigos y para mí. Realmente es un obra de Dios que ha puesto en sus manos para todos nosotros, aquí van mis respuestas.

Roxana Edith L., San Isidro, Argentina..

 

 

 

¿Qué es el Reino de Dios?

 



Mucho se ha escrito desde tiempos antiguos acerca de la sociedad ideal, y varios han sido los intentos infructuosos por hacerla realidad. En su obra La República, el antiguo filósofo griego, Platón, describió una sociedad ideal gobernada por “reyes filósofos”, en la cual quedarían abolidas la propiedad privada y la unidad familiar. Platón creía que tales reformas liberarían a la sociedad de la codicia y el egoísmo Sus ideas influyeron en  muchos pensadores posteriores, entre ellos los cerebros de la Revolución francesa de 1789 y de la Revolución rusa de 1917.

Otros también han querido forjar sociedades basadas en ideas utópicas. Los puritanos que colonizaron la Nueva Inglaterra en Estados Unidos pretendían establecer una sociedad ideal, un “estado santo”, en el Nuevo Mundo. Entre los siglos 17 y 19 se vieron muchos intentos más por crear sociedades comunales basadas en principios “cristianos”.

Estos intentos de utopía cristiana, al igual que sus monstruosas imitaciones seculares al estilo del Reich de mil años prometido por Adolfo Hitler, quedaron en nada. ¿Por qué han fracasado todos los intentos por resolver los problemas sociales de la humanidad? Los hombres han ideado diferentes formas de gobierno pero todas han tenido fallas graves. Llevamos casi 6.000 años formulando sociedades basadas en mezclas de bien y de mal. Una y otra vez, la humanidad ha demostrado su incapacidad para formar una sociedad permanentemente justa. ¡Pero hay una solución!

Todo reino tiene cuatro componentes: un rey (o gobernante), leyes, territorio y ciudadanos. Una utopía tendría en cuenta estos cuatro componentes, pero las reformas utópicas intentadas por el hombre nunca han logrado corregir los cuatro elementos al mismo tiempo. En cambio, el Dios de los Cielos sí tiene un plan que incluye cada unos de estos aspectos.

El gobernante del Reino de Dios será ni más ni menos que el propio Jesucristo, quien volverá a la Tierra con gran poder y gloria. Sus ayudantes serán cristianos hechos inmortales: personas que en esta vida se sometieron incondicionalmente al Omnipotente, respondieron a su llamado con fe y arrepentimiento y recibieron el perdón. Venciendo y superando el pecado en esta vida, se prepararon para asumir aquella gran responsabilidad. Con este plan Dios está edificando una familia que será constituida por hijos resucitados que ayudarán a Jesucristo a gobernar el maravilloso mundo de mañana.

La ley de Dios, basada en el amor, será aplicada en todo el mundo y será el medio para reglamentar a la sociedad en sus diversos aspectos. La ley de Dios nos muestra cómo amarlo con todo el corazón y cómo amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

En cuanto al territorio, cuando el Reino de Dios prevalezca en esta Tierra, aun el desierto, “florecerá como la rosa” (Isaías 35:1). Dios es quien determina los patrones del clima y Él proveerá lluvia en su tiempo. Al principio del milenio, cuando Cristo reine por mil años, grandes cambios topográficos elevarán los valles y harán descender las cadenas montañosas. Esto hará cambiar los patrones del clima y permitirá cultivar y aprovechar toda la superficie de la Tierra.

Los ciudadanos, o sea la humanidad misma, también cambiarán en el Reino de Dios. Al principio del milenio Satanás será depuesto y suspendida su obra de engaño. Cuando este espíritu invisible deje de infundir su maligna influencia, y cuando el Dios Todopoderoso ofrezca su Espíritu a toda la humanidad, los habitantes de la Tierra experimentarán una transformación interior que se reflejará en lo exterior.

Estos elementos tienen que ver no solo con el gobierno de Dios ¡sino con su propia Familia! Los únicos herederos de un reino son los hijos del rey. El Reino de Dios no solamente regirá la Tierra y a los humanos que en ella vivan después de la venida de Jesucristo, sino que pertenecerá a los santos del Eterno Dios. Los cristianos convertidos serán los herederos del Reino, los herederos de Dios y coherederos con Jesucristo. En este momento Dios está preparando a quienes han de nacer como miembros de su propia Familia para heredar su Reino. El Reino de Dios es la respuesta a los anhelos que la humanidad ha tenido desde la antigüedad. No es un sueño utópico vacío sino la única solución al gran dilema de la humanidad y a su incapacidad de gobernar bien al mundo. En esta lección examinaremos qué revela la Biblia acerca del Reino de Dios.

 

 


OCTAVA LECCIÓN

PRIMERA PARTE

 

¿Establecerá Cristo un verdadero reino?

 

¿Qué es en realidad el Reino de Dios? ¿Está aquí ya? Los maestros de Teología han propuesto diversos conceptos del Reino de Dios, pero la pregunta importante es: “¿Qué nos enseña la Biblia?”

A lo largo de los siglos, muchos maestros que profesan el cristianismo han enseñado que la recompensa después de la muerte será la “dicha celestial”. ¿Es el Reino de Dios una simple metáfora que significa “ir al Cielo”, o es algo que va a establecerse en la Tierra? Los verdaderos cristianos ¿deben esperar que en el futuro se establezca un verdadero reino en la Tierra?

 


1.                 ¿Qué fue profetizado acerca de Jesucristo antes de su nacimiento? Lucas 1: 31-33. ¿Crecerá y se dilatará sin límite su gobierno? Isaías 9: 6-7.

 

2.                 ¿Cuándo se sentará Cristo en el trono que nació para heredar? Mateo 25:31.

 

3.                 ¿Escribe Daniel acerca de un tiempo en el cual el Dios del Cielo establecerá un reino que no será jamás destruido? Daniel 2:44.

 

4.                 ¿Tomará Cristo posesión de los reinos y gobiernos de la Tierra cuando suene la séptima trompeta? Apocalipsis 11:15.

 

5.                 Cuando Cristo venga, ¿gobernará a las naciones con vara de hierro? Apocalipsis 2:27.

 

6.                 Los santos resucitados ¿participarán en este gobierno con Él? v. 26; Daniel 7:18.

 

7.                 Luego de escuchar a Jesucristo predicar acerca del Reino de Dios durante tres años y medio, ¿esperaban los apóstoles que se estableciera un reino de verdad en la Tierra? Hechos 1:6. ¿Surgió su pregunta después que Cristo resucitado pasara 40 días instruyéndolos acerca del reino? Hechos 1:3.

 

8.                 ¿Habló Jesucristo de volver a la Tierra con poder y gloria? Mateo 24:30.

 

9.                 Cuando Jesucristo regrese, ¿se afirmarán sus pies en el monte de los Olivos? Zacarías 14:4. ¿Ascendió al Cielo desde el monte de los Olivos? Hechos 1:9-12. (Nota: El monte de los Olivos, parte de una serranía al oriente de Jerusalén, se eleva unos 820 metros sobre el nivel del mar. Este monte, que mira hacia el cerro del Templo, ha cumplido un papel destacado en la historia de Jerusalén al igual que en los últimos días de la vida de Jesucristo).

 

10.             Cuando se establezca el Reino de Cristo ¿se enseñará a la gente el camino de paz y se prohibirá aprender los caminos de la guerra? Isaías 2:2-4.



 

¿Quién establecerá el Reino de Dios?

 

Los historiadores reconocen que en los primeros días de la Iglesia cristiana había la expectativa de un Reino de Dios que se establecería en la Tierra. Con el paso del tiempo, este concepto cambió en la comunidad cristiana. ¿Qué pasó?

Veamos la explicación dada por el reconocido historiador Edward Gibbon en su famosa obra, Decline and Fall of the Roman Empire [Historia de la decadencia y ruina del Imperio Romano]: “La popular y antigua doctrina del milenio estaba estrechamente ligada a la segunda venida de Cristo. Así como la creación se había completado en seis días, su duración en el estado actual se fijó en seis mil años, conforme a una tradición atribuida al profeta Elías... [y] le seguiría un sábado feliz de mil años… La certeza de tal milenio fue cuidadosamente inculcada por una serie de padres a partir de Justino Mártir e Ireneo, quienes conversaron cara a cara con los discípulos inmediatos de los apóstoles, y se extendió hasta Lactancio, preceptor del hijo de Constantino…

Pero cuando el edificio de la iglesia estaba casi completo, el soporte temporal se dejó de lado. La doctrina del reinado de Cristo en la Tierra se trató en un principio como una profunda alegoría, de allí pasó a considerarse como una opinión dudosa e inútil, y al final se rechazó como un invento absurdo de la herejía y el fanatismo (Edición Modern Library, vol. 1, pág. 403-404).

Bien entrado el siglo cuarto, cuando el emperador romano Constantino se alió con el obispo de Roma, la idea de que Cristo establecería un reino real en la Tierra se disipó rápidamente.

El teólogo católico Agustín enseñó que el libro del Apocalipsis debía entenderse como una alegoría y que la profecía no debía entenderse literalmente.

Todo esto generó la idea de que el Reino de Dios ya se encontraba aquí, constituido por la Iglesia. Con base en tal concepto, se dio origen a la alianza entre la Iglesia y el Estado, alianza que llegó a dominar Europa desde la época medieval hasta los tiempos modernos. La idea era que Dios establecería su reino obrando por medio de los

esfuerzos humanos.

En el pensamiento moderno protestante, el culto al progreso dominó los siglos dieciocho y diecinueve. Los creyentes en este concepto, observando un mundo cambiante, conceptuaron que el Reino de Dios nacería del empeño de los cristianos por hacer de este mundo un lugar mejor.

Rodeados por el avance de la tecnología, por grandes reformas sociales y avances en la alfabetización, muchos mantuvieron una visión optimista del hombre y de lo que este sería capaz de lograr.

Luego, buena parte de ese optimismo se extinguió en los trágicos campos de batalla de la primera guerra mundial.

Aunque se han hecho muchos intentos por interpretar las profecías de la Biblia de acuerdo con diversas ideas humanas, solamente hay una manera que concuerda con el texto bíblico. Se trata simplemente de leer la Biblia y darse cuenta de que esta dice la verdad y punto.

¡El Reino de Dios no se presenta en la Biblia como algo que el hombre finalmente logra establecer! Es algo que el Dios de los Cielos establecerá mediante su poder. Dios ha permitido que los mortales escriban la lección de la experiencia humana para que se convenzan de que son incapaces de dirigir sus propios pasos y de gobernarse

a sí mismos.

Pese a los mejores esfuerzos del hombre, todo intento por reformar la sociedad está destinado al fracaso. Nuestro mundo se ha edificado sobre un fundamento erróneo: El árbol del conocimiento del bien y del mal que escogieron nuestros primeros padres. Ahora necesitamos desesperadamente el Reino de Dios, pero nosotros no

podemos hacerlo realidad. Es muy claro que el hombre no establecerá el Reino de Dios. ¡Es Dios quien lo hará!

 

 

OCTAVA LECCIÓN

SEGUNDA PARTE

 

¡Cómo entrar en el Reino de Dios!

 

 

Hay muchas ideas acerca de cómo y cuándo se podrá ingresar en el Reino de Dios. Muchos grupos considerados cristianos creen que ya se encuentran en el Reino. Otros piensan que el Reino de Dios está establecido en sus corazones.

 

¿Acaso pueden demostrar que estas ideas se ciñen a la Biblia?

¿Cuándo aparecerá el Reino de Dios? ¿Estamos ya en el Reino, o es algo para el futuro?

 

Estas preguntas, y otras relacionadas con el Reino de Dios y nuestra función en este, encontrarán respuesta directamente de la Biblia en la siguiente sección de este curso.

 


1.      ¿Cuándo heredarán el Reino de Dios los discípulos de Cristo? Mateo 25:31,34.

 

2.      Según Cristo, ¿qué cosas son necesarias para entrar en el Reino de Dios? Juan 3:5. ¿Seguiremos en la carne después de haber nacido de nuevo? Juan 3:6-8.

 

 

3.      ¿Puede heredar el Reino de Dios un ser de carne y hueso? 1 Corintios 15:50.

 

4.      ¿Cuándo se convertirán los verdaderos cristianos de mortales en inmortales? 1 Corintios 15: 52-53.

 

 

5.      El sonido de la trompeta que señala la transformación de los cristianos en seres  inmortales, ¿señala también el regreso de Cristo trayendo consigo el Reino? 1 Tesalonicenses 4:16-17; Apocalipsis 11:15.

 

6.      En el Reino de Dios, ¿se transformará nuestro cuerpo mortal para ser como el cuerpo glorificado de Cristo? Filipenses 3:21.

 

7.      ¿Qué aspecto tiene el cuerpo de Cristo glorificado? Mateo 17:2; Apocalipsis 1:13-16. ¿Seremos como Cristo a su regreso? 1 Juan 3:2.

 

8.      ¿Escribió el apóstol Pablo que ahora mismo nuestra ciudadanía (griego: politeia) está en el Cielo? Filipenses 3.20. ¿Están actualmente los verdaderos cristianos bajo el dominio del gobierno de Satanás, o bien se ha trasladado ya su ciudadanía al Reino de Dios? Colosenses 1:12-13.

 

9.      ¿Está Dios preparando en este momento una ciudad en el Cielo para que la habitemos eternamente? Apocalipsis 21:2; ¿Descenderá esta ciudad a la Tierra? (Nota: La palabra griega polis, que significa ciudad, también es la raíz de la palabra politeia, ciudadanía. Somos ciudadanos de la nueva Jerusalén, la cual está en el Cielo ahora pero será nuestra habitación cuando descienda a la Tierra).

 

10.  ¿Deben los cristianos vivir a la espera de una ciudad (la nueva Jerusalén) que está por venir? Hebreos 13:14. ¿Volvió Jesucristo al Cielo a preparar un lugar para nosotros? Juan 14:2-3.

 

11.  ¿Iremos nosotros al Cielo a recibir la recompensa que Dios nos tiene preparada, o la traerá Cristo consigo cuando vuelva a la Tierra? Apocalipsis 22:12; Isaías 40:10.

 

12.  ¿Resplandeceremos como el Sol cuando nos encontremos en el Reino? Mateo 13:43.

 


 

¿Está el Reino de Dios en el corazón?

 

Muchas personas consideradas cristianas han aprendido que el Reino de Dios se encuentra en el corazón de los hombres.

 

¿Acaso Cristo dijo tal cosa?

 

Examinemos Lucas 17:20-21 para ver lo que Cristo realmente enseñó: “Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el Reino de Dios, les respondió y dijo:

El Reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el Reino de Dios está entre vosotros”. ¿Qué significa esto?

La palabra “entre” viene del griego entos y significa literalmente “en medio de”, no “dentro de”, como piensan algunos. Ahora bien, ¿cómo podemos

estar seguros de que esta interpretación de las palabras de Cristo es la correcta? Para entender un pasaje de las Sagradas Escrituras, cualquiera que sea, debemos estudiar

el contexto.

 

¡El Reino no estaba en los fariseos!

 

Veamos de nuevo el principio del versículo 20: “Preguntado por los fariseos…” Jesús les estaba respondiendo a los fariseos, aquellos mismos que tantos

problemas le causaron durante los años de su ministerio en la Tierra. Los mismos fariseos a quienes Cristo les dijo: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!

Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos… pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad” (Mateo

23:27-28). Jesús también dijo que si la justicia de alguien no fuere mayor que la justicia de los fariseos, “no [entrará] en el Reino de los Cielos” (Mateo 5:20).

¡Es absurdo pensar que Cristo les dijera a esos mismos fariseos hipócritas que el Reino de Dios estaba ya dentro de ellos! Entonces, ¿qué estaba diciendo?

El apóstol Pablo da más información acerca del Reino en su primera carta a los Corintios, donde explica que “la carne y la sangre no pueden heredar el Reino

de Dios” (1 Corintios 15:50). Y los fariseos eran carne y sangre.

 

Cristo representaba el Reino

 

Quizás la prueba más convincente de que el Reino de Dios no se encuentra en el corazón de los cristianos se encuentra en Lucas 19. Aquí vemos a

Jesús hablando con sus discípulos, quienes “pensaban que el Reino de Dios se manifestaría inmediatamente” (v. 11). Para deshacer esa idea, Cristo les dijo la parábola

del hombre noble que se va a un país lejano. Cristo explicó que Él mismo se iría por tiempo largo (desde su resurrección hasta su segunda venida). Mientras

tanto, sus servidores, o sea los cristianos, debían hacer su obra de predicar el evangelio y producir los frutos del Espíritu Santo (vs.12-27).

Por otra parte, Cristo señaló la futura llegada de un reino en su famosa profecía dada en el monte de los Olivos, en Lucas 21. Cristo dijo: “Así también vosotros,

cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el Reino de Dios” (v. 31).

Volvamos a nuestra pregunta: ¿Qué quiso decir Cristo cuando aseguró que el Reino de Dios se encontraba en medio de los fariseos? Él era el Mesías, el

futuro mandatario de ese Reino, y en ese preciso momento ¡se encontraba en medio del grupo de fariseos como personificación de ese Reino futuro! ¡Y ellos no

lo reconocieron para nada! El Reino de Dios verdaderamente estaba en medio de ellos, pero no se dieron cuenta..

 

 

OCTAVA LECCIÓN

TERCERA PARTE

 

Características del Reino de Dios

 

¿Cómo se describe el Reino de Dios en las Sagradas Escrituras?

 

Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento revelan un tipo de gobierno que impondrá orden y paz para toda la humanidad. Cuando Cristo instruía a sus discípulos

por medio de parábolas, les estaba revelando varias características del futuro Reino de Dios.

Es mucho lo que se puede aprender mediante el estudio de las parábolas que Cristo empleó, unido al estudio de otros pasajes que se refieren al Reino de Dios.

 

1. . Jesucristo no enseñaba de un modo que aclarara los misterios del Reino de Dios a las multitudes. ¿Por qué no? ¿Quizá porque Dios no había dispuesto que todo el mundo entendiera la verdad en esa era? Mateo 13:10-11; Lucas 8:10. (Nota: una parábola es cierto tipo de narrativa, por

lo general ficticia, donde suele compararse una cosa con otra).

 

2. ¿Comparó Cristo el Reino de Dios con una semilla de mostaza y con la levadura que se utiliza en la masa? Mateo 13:31, 33.

 

3. ¿Suele Dios comenzar con algo muy pequeño, aun cuando se trate del establecimiento de su Reino al final de los siglos? Mateo 13:32.

(Nota: Los pasajes que hablan del milenio, como los que se encuentran en Isaías 2 y Miqueas 4, muestran cómo Dios establecerá su Reino primero en Jerusalén [el monte] y luego extenderá su gobierno, que incluye su ley, al resto del mundo).

 

4. ¿Dio Cristo parábolas para mostrar el valor del Reino de Dios y para que sepamos cómo considerarlo? Mateo 13:44-46.

 

5. ¿Demostró Cristo por medio de parábolas que algunos, a causa de sus obras, serían excluidos del Reino de Dios? Mateo 13:47-50.

 

6. ¿Se compara la instauración del Reino de Dios con el tiempo de la cosecha? Mateo 13:24-

 

30. ¿Dice la Biblia que el tiempo de la cosecha espiritual es también “el fin del siglo”, demostrando así que el establecimiento del Reino será en el futuro?

Mateo 13:39-40; Apocalipsis 14:15.

 

7. ¿Dijo Cristo (el hombre noble) que volvería al Padre en el Cielo para recibir su Reino y que regresaría para instituirlo en la Tierra? Lucas 19:11-12, 15.

 

8. Según el apóstol Pedro, ¿cómo serían los “tiempos” del Reino de Dios? Hechos 3:19-21.

 

9. ¿Qué actitud deben poseer todos los que entren en el Reino? Mateo 18:3-4.

 

10. ¿Les dijo Cristo a los fariseos que el Reino estaba dentro de ellos en ese momento? Lucas 17:20-21. (Nota: La palabra entos también se puede traducir “en medio de” en este contexto. Cristo, el Rey de aquel futuro Reino, estaba en medio de ellos, mas ellos no fueron capaces de reconocerlo).

 

 

Sensacionales cambios en el mundo de mañana

 

Imagine cómo sería despertarse un buen día y ver titulares como estos: “¡Jesucristo establece su trono en Jerusalén!

¡Coro de ángeles innumerables canta alabanzas!

¡Noticias del Reino de Cristo se difunden por el mundo!

¡Todas las naciones comienzan a desarmarse y a destruir sus arsenales! ¡Gran demanda de implementos agrícolas!”

Quizá lo anterior suene disparatado e inconcebible en nuestro mundo, el cual parece navegar a la deriva en un mar de problemas sin solución. Pero el gran Dios del Cielo

y de la Tierra ¡no puede mentir! ¡Sus palabras son verdaderas y definitivas! Por medio de Jesucristo, Dios erradicará la causa de los problemas de la humanidad. Pronto,

una transformación maravillosa se extenderá por toda la Tierra que se encuentra azotada por guerras y caos.

Ahora bien, ¿qué cambios específicos traerá el gobierno de Cristo? El profeta Miqueas resumió así los cambios que ocurrirán poco después del regreso de Cristo:

“Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa del Eterno será colocado a la cabeza de los montes, más alto que los collados, y acudirán a Él los pueblos.

Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, subamos al monte del Eterno, a la casa del Dios de Jacob; Él nos enseñará en sus caminos y andaremos por sus veredas, porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la Palabra del Eterno. Él juzgará entre muchos pueblos y corregirá a naciones poderosas y lejanas. Ellos convertirán sus espadasen azadones y sus lanzas en hoces. Ninguna nación alzará la espada contra otra nación ni se preparará más para la guerra” (Miqueas 4:1-3, RV 1995).

Conjurado el peligro de total aniquilación, las naciones subirán a Jerusalén para recibir reeducación. El fundamento del verdadero conocimiento es la Palabra de

Dios, la Biblia. Jesús dijo: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4), lo cual incluye sus leyes justas y santas. Las

leyes espirituales de Dios revelan el camino de vida que produce felicidad, alegría y abundancia. El Rey de reyes; santo, divino y de carácter perfecto; gobernará con juicio

justo porque “no juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos

de la tierra” (Isaías 11:3-4) ¡El hombre no “se adiestrará más para la guerra!” En cambio, todas las naciones aprenderán a someterse a Dios y obedecer su camino

de vida. Jesús reveló que su camino se basa en dos mandamientos muy importantes: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con

toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:37-39). Sobre esta

ley de amor se basan todos los principios que encierran los diez mandamientos así como los estatutos y juicios. A la humanidad se le va a enseñar el camino

del amor divino, que es el de dar, sacrificarse, compartir y servir. No aprenderá más el camino de obtener: el egoísmo, la vanidad y la codicia que caracterizan

a las sociedades de hoy. A los esposos y esposas se les va a enseñar cómo cumplir sus papeles en el matrimonio. Cómo instruir y formar a sus hijos. ¡El

divorcio será una cosa del pasado!

Hasta ahora, hemos visto cómo el gobierno de Dios instituirá un sistema educativo dedicado a enseñar la verdad. No habrá más guerra, ni necesidad de

ejércitos, ni divorcio ni hogares deshechos.

La obediencia al camino de Dios dará origen a una abundancia agrícola sin precedentes: “Haré descender la lluvia en su tiempo; lluvias de bendición serán” (Ezequiel 34:26). Los agricultores no vivirán presa de la angustia y sin saber qué sucederá con el clima, las plagas y las enfermedades; sino que habrá abundancia universal año tras año (vs. 27-31). Jeremías también, previendo un futuro de grandes cosechas, profetizó así: “Vendrán con gritos de gozo a lo alto de Sion y correrán a los bienes del Eterno: al pan, al vino, al aceite y al ganado de ovejas y de vacas. Su vida será como un huerto de riego y nunca más tendrán dolor alguno” (Jeremías 31:12, RV 1995).

¡Qué cuadros de esperanza los que Dios ha provisto para quienes le temen y desean estar en su Reino! Y esto es apenas una ligera idea de lo que será el mundo de mañana: un mundo maravilloso, un mundo transformado por el gobierno y el Reino de Dios.

 

 

OCTAVA LECCIÓN

CUARTA PARTE

 

¿Cómo funcionará el Reino de Dios?

 

Dios dice que no es autor de confusión sino de paz (1 Corintios 14:33). El Reino de Dios estará organizado de manera que traiga paz y orden a un mundo confuso y azotado por la guerra. La manera como Dios procede, ya sea con su Iglesia o con su Reino, es disponiendo que se haga “todo decentemente y con orden” (v. 40).

¿Habrá leyes en vigencia? Y de ser así, ¿podemos saber cuáles serán esas leyes? ¿Quiénes ocuparán posiciones de gobierno? ¿De qué manera aplicará Dios su autoridad para establecer la paz en el mundo?

 

1. ¿Cual será el papel de Jesucristo en el Reino de Dios? Apocalipsis 17:14; 19:16.

 

2. ¿Qué papel cumplirán en el Reino los seres humanos que participaron en la primera resurrección? Apocalipsis 20:4-6; ver también Apocalipsis 5:10.

 

3. ¿Recibirán recompensa conforme a sus obras los que estén en la primera resurrección? Apocalipsis 22:12. ¿Se les dará autoridad para gobernar sobre naciones

y ciudades? Apocalipsis 2:26; Lucas 19:15-17.

 

4. ¿Se les prometieron cargos específicos en el Reino a los doce apóstoles? Mateo 19:27-28.

 

5. ¿Revela Dios el cargo específico que tendrá el rey David de la antigua Israel? Ezequiel 34:23-24; 37:24.25.

 

6. ¿Cómo funcionará el gobierno y cual será el resultado? Isaías 32:1, 17-18.

 

7. ¿Tendrán un estrecho contacto los administradores del gobierno de Dios con los seres humanos que vivirán en la Tierra? Isaías 30:19-21.

 

8. ¿Qué resultados traerá el gobierno de Dios a la sociedad humana? Miqueas 4:3-4.

 

9. ¿Hasta dónde se extenderá el conocimiento de Dios y sus caminos? Habacuc 2:14.

 

10. Cuando el Reino de Dios se establezca en la Tierra, ¿será necesario, al principio, someter por la fuerza a las naciones rebeldes? Isaías 2:4; Zacarías

14:16-19.

 

11. Cuando se establezca el Reino de Dios, ¿tendrá toda la humanidad acceso al Espíritu Santo? Ezequiel 36:24-28.

 

13.  Cuando el Reino de Dios domine la Tierra, ¿Dónde se fijará la capital del mundo? Isaías 2:3; Zacarías 2:12.

14.   ¿Será la capital por toda la eternidad? Apocalipsis 21:10, 24.10

 

 

¡El liderazgo en el mundo de mañana!

 

Hay una crisis mundial de liderazgo. La crisis es consecuencia de la incapacidad del hombre para gobernar con justicia perfecta. En realidad, todo el mundo sufre a

causa de los gobiernos imperfectos e injustos manejados por personas imperfectas. ¡Pero Jesucristo regresará pronto a la Tierra para gobernar con justicia perfecta!

(Isaías 11:1-5).

 

Dios gobernará con autoridad

 

Como Rey de reyes y Señor de señores, Cristo tendrá el derecho absoluto de ejercer plena autoridad. “Herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu

de sus labios matará al impío” (Isaías 11:4). La Biblia también revela que los cristianos resucitados reinarán bajo Jesucristo, ayudándole en el gobierno justo de Dios.

Esta es la promesa de Cristo: “Al que venciere y guarde mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro” (Apocalipsis

2:26-27). Los siervos de Cristo no vacilarán en hacer valer su autoridad para imponer orden y paz en un mundo caótico. En un comienzo Jesucristo tendrá que sofocar

toda rebelión. Juzgará entre las naciones y corregirá a quienes se le opongan (Miqueas 4:3; Isaías 2:4). ¿Pero qué ocurrirá después de que todos los reinos y gobiernos

se sometan a Dios?

Cuando Jesucristo hablaba del Reino de Dios, sus oyentes muy probablemente pensaban que entendían lo que son reyes y reinos. Al fin y al cabo, vivían en un

mundo donde abundaban los reyes que podrían servir de ejemplo. Mas Cristo quiso hacer entender claramente a sus discípulos que los gobernantes de su Reino venidero

no actuarían como aquellos gobernantes del mundo.

Entre los gentiles, dijo, el más grande se enseñorea con autoridad sobre los demás, pero entre sus seguidores no sería así. Al contrario, el más grande es el que más debe servir a su prójimo (ver Lucas 22:24-27).

Moisés fue el primer hombre de quien Dios se valió para gobernar a la nación de Israel. Dios lo llamó para promulgar leyes, servir de gobernante y forjar una nación con gente que había sido esclava por mucho tiempo. ¿Cómo lo preparó Dios para ese cargo de monumental importancia? Moisés fue criado como príncipe de Egipto y aprendió mucho sobre el liderazgo desde una perspectiva mundana. Precisamente por eso, no estaba preparado para el trabajo al cual Dios lo había

llamado. ¡Tenía mucho por desaprender!

Como preparación para la tarea que Dios le encomendaría, Moisés pasó 40 años exiliado fuera de Egipto, trabajando como pastor de ovejas. Mientras

aprendía a cuidar las ovejas y a ejercer las responsabilidades de un pastor, se estaba en realidad preparando para la gran obra de su vida. Siglos después, Dios escogió a cierto joven para edificar una nación. Se llamaba David y había de servir como el rey que elevaría a Israel a la grandeza y establecería a Jerusalén como su capital eterna. Más aún, los profetas nos enseñan que cuando el rey David resucite en el mundo de mañana, gobernará sobre toda la nación de Israel en el Reino del Mesías. (Ezequiel

37:24)

 

Reyes que gobiernan como pastores

 

¿Cómo preparó Dios a David para cumplir la función de rey de Israel? El pasado de David y su experiencia como pastor le enseñaron lecciones que durarían

toda su vida. David gobernó con la perspectiva de un buen pastor. Durante toda la vida vio a Israel como el “rebaño” de Dios; y a sí mismo como el pastor que

lo atendía, lo alimentaba y lo protegía de todo peligro. Jesucristo, quien ha de gobernar cuando regrese como Rey de reyes y Señor de señores, recibe el

apelativo de “Príncipe de los pastores” en el Nuevo Testamento (1 Pedro 5.4). Quienes ejercen el gobierno y el liderazgo en las congregaciones de la Iglesia de

Dios del Nuevo Testamento se llaman también pastores. En el mundo de mañana, el gobierno de Dios lo ejercerán quienes durante esta vida hayan formado en sí el

corazón de un pastor. Este gobierno estará fundamentado, no sobre los caprichos egoístas de quienes gobiernan sino sobre el amor auténtico y el verdadero

deseo de velar por el bien de los gobernados. En cualquier función de liderazgo a la que seamos llamados en esta vida; sea de esposo o esposa, padre o madre, empleado o supervisor; los verdaderos cristianos debemos aprender a servir como pastores, jamás como opresores.

 

El Mundo de Mañana

Curso bíblico por correspondencia

 

Examen de repaso de las lecciones 5 a 8

 

Ahora que usted ha tenido la oportunidad de estudiar desde la quinta a la octava lecciones de nuestro Curso bíblico por correspondencia, es bueno hacer un alto para revisar lo que ha aprendido. Las siguientes preguntas se han preparado a manera de guía para que pueda repasar todo el material que ya ha estudiado. Las respuestas se encuentran en esas cuatro lecciones y por supuesto en la Biblia.

Sírvase marcar la respuesta que considere correcta a cada pregunta en la hoja adjunta y devuélvanosla una vez que la haya terminado. No olvide poner claramente su nombre y dirección. Una vez que hayamos recibido su respuesta al examen, incluiremos su nombre para que reciba las siguientes cuatro lecciones. Recuerde que no hay que devolver estas páginas de preguntas para la calificación, consérvelas para un repaso posterior y devuelva únicamente la hoja de color que se adjunta.

 

1. ¿Quiénes son los miembros individuales de la Deidad? (Juan 1:1-14)

 

a. Dios el Padre y nadie más.

b. Jesucristo y nadie más.

c. El Padre, Jesucristo y el Espíritu Santo.

d. Dios el Padre y el Verbo, quien vino a ser Jesucristo.

 

2. ¿Cuántos Dioses hay? (Deuteronomio 6:4)

 

a. Uno.

b. Dos.

c. Tres.

d. Muchos.

 

3. Génesis 1:26 demuestra que la Deidad está formada por:

 

a. Más de un miembro.

b. Dios el Padre y nadie más.

c. Tres personas en una.

d. Ninguna de las anteriores.

 

4. De acuerdo con Génesis 2, Dios les prohibió a Adán y Eva comer de:

 

a. El árbol de la ciencia del bien y del mal.

b. El árbol de la vida.

c. El río Pisón.

d. Toda planta que da semilla.

 

5. El Espíritu Santo es:

 

a. La tercera persona de la trinidad.

b. Un ser descrito por la Escritura como

miembro individual de la Deidad.

c. El aspecto femenino de la Deidad.

d. Ninguno de los anteriores.

 

6. En 1 Corintios 10:1-4 aprendemos que el Dios de Israel fue:

 

a. Jesucristo.

b. Dios el Padre.

c. El Espíritu Santo.

d. Ninguno de los anteriores.

 

7. De acuerdo con Colosenses 1:16-17 y Hebreos 1:1-2, todas las cosas fueron creadas por:

 

a. Jesucristo.

b. Dios el Padre.

c. El Espíritu Santo.

d. Un proceso evolutivo utilizado por Dios con ese propósito.

 

8. Jesucristo fue:

 

a. Creado al principio de los tiempos.

b. Creado durante la creación del Universo.

c. Creado en su nacimiento de la joven virgen María.

d. Ninguno de los anteriores; fue el Verbo que existe desde la eternidad con Dios el Padre.

 

9. Según Génesis 14:18-20 y Hebreos 7:1-25, podemos entender que Melquisedec es:

 

a. Jesucristo.

b. Dios el Padre.

c. Juan el Bautista.

d. Un ser imaginario.

 

10. De acuerdo con Hebreos 11:6 es imposible agradar a Dios sin:

 

a. Riquezas.

b. Familia.

c. Fe.

d. Conocimiento.

 

11. Inmortalidad es:

 

a. La cualidad natural del alma humana.

b. Algo que deben buscar los seres humanos.

c. Un regalo de Dios.

d. Tanto b. como c.

 

12. De acuerdo con Eclesiastés 9:5 los muertos en la tumba:

 

a. Están conscientes pero no con Dios.

b. Están conscientes y con Dios.

c. Son seres espirituales esperando que el cuerpo y el alma se reúnan.

d. Nada saben.

 

13. Cuál de los siguientes no estaba en el huerto de Edén:

 

a. El árbol de la vida.

b. El árbol de la ciencia del bien y del mal.

c. La nueva Jerusalén.

d. Ninguno de los anteriores.

 

14. El Espíritu Santo es:

 

a. El poder mediante el cual Dios el Padre engendró a Jesucristo.

b. Comparado con el aliento, el viento y el agua.

c. El poder mediante el cual Dios crea.

d. Todos los anteriores.

 

15. Después de que Adán y Eva decidieron desobedecer a Dios, ¿cuáles fueron las consecuencias de su decisión?

 

a. La expulsión del huerto de Edén.

b. Quedar sujetos a la muerte.

c. El miedo, el dolor y el arduo trabajo aparecieron en su vida.

d. Todos los anteriores.

 

15.  De acuerdo con Génesis 4 el nombre del primer hijo de Adán y Eva fue:

16. 

a. Caín.

b. Set.

c. Enoc.

d. Abel.

 

17. En Mateo 24:37-39 Cristo comparó los días de Noé con:

 

a. El tiempo previo a su regreso.

b. La creación del mundo.

c. El huerto de Edén.

d. La situación en sus días.

 

18. ¿A cuál bisnieto de Noé se le atribuye el establecimiento del primer reino después del diluvio? (Génesis 10:6-12)

 

a. Nimrod.

b. Cus.

c. Canaán.

d. Sidón.

 

19. De acuerdo con la Escritura, Babilonia es: (Jeremías 50:35-38)

 

a. Estimada como escuela de conocimiento.

b. Señalada como fuente de idolatría y falsa religión.

c. Una representación de la nueva Jerusalén.

d. Destinada a existir para siempre.

 

20. En el Reino de Dios, el conocimiento de su camino: (Habacuc 2:14) a. Llenará la Tierra como las aguas cubren el mar.

 

b. Se le dará solo a los gobernantes de la Tierra.

c. Será reemplazado por el perfecto conocimiento humano.

d. Ninguno de los anteriores.

 

21. La costumbre popular del árbol de navidad fue: a. Condenada en Jeremías 10:3-4 como costumbre pagana.

 

b. Aceptada por Jesucristo como una manera de honrar su cumpleaños.

c. Iniciada por los apóstoles para estimular la conversión de los gentiles.

d. Ninguna de las anteriores.

 

22. En Deuteronomio 12:2-4 Dios le dice a Israel que los objetos de cultos extraños debían ser:

 

a. Incorporados al culto del Dios verdadero.

b. Destruidos.

c. Utilizados por los extranjeros para que siguieran sus prácticas de adoración.

d. Ninguno de los anteriores.

 

23. El apóstol Pablo enseñó que los artículos y símbolos paganos: (Hechos 19:23-27)

 

a. No deberían formar parte de la adoración cristiana.

b. Eran compatibles con la adoración cristiana.

c. Deberían incorporarse en la adoración cristiana.

d. Ninguno de los anteriores.

 

24. Cristo comparó el Reino de Dios con: (Mateo 13:31-33)

 

a. El grano de mostaza.

b. La levadura en la masa.

c. Un cuarto oscuro.

d. Tanto a. como b.

 

25. De acuerdo con Mateo 25:31-34 los discípulos de Cristo heredarán el Reino de Dios: a. Cuando acepten a Jesucristo como su Salvador.

 

b. Cuando Jesucristo regrese en gloria.

c. Después del juicio del gran trono blanco.

d. Ninguno de los anteriores.

 

26. Cuando Jesucristo regrese, encontrará que: (Zacarías 14:3, 9, 11) a. Las naciones en guerra abandonarán sus armas.

 

b. Tendrá que pelear contra las naciones rebeldes.

c. Todos aceptarán inmediatamente su liderazgo.

d. Será bienvenido por las naciones del mundo.

 

27. En el Reino de Dios, ¿cuál será la posición de los seres humanos convertidos y participantes de la primera resurrección? (Apocalipsis 5:10; 20:4-6)

 

a. Estarán esperando que su espíritu se reúna con su cuerpo.

b. Vivirán una segunda vida antes de morir de nuevo.

c. Reinarán con Jesucristo.

d. Ninguno de los anteriores.

 

28. Después de la salvación Dios aún dará recompensas conforme a: (Apocalipsis 22:12)

 

a. Las obras.

b. Las convicciones.

c. Su voluntad.

d. Ninguna de las anteriores.

 

29. Según Zacarías 14:4 Cristo regresará:

 

a. Al monte de los Olivos.

b. Al templo reedificado.

c. A la llanura de Meguido.

d. Ninguno de los anteriores.

 

30. En el Reino de Di