Cartas a la redacción

 

Una mejor comprensión del evangelio

 

En primer lugar mi saludo cordial, agradeciendo sinceramente la amable atención que me dispensan desde hace un tiempo al enviarme gratuitamente dos casetes que solicitara por medio de la radio, como así también el Curso bíblico por correspondencia con textos bíblicos esclarecedores que ayudan a una mejor comprensión del

verdadero evangelio de Cristo.

 

R. Sáenz Peña, Buenos Aires, Argentina

 

ABREN LOS OJOS

 

Con mucho gusto les anuncio que encuentro su Curso bíblico por correspondencia altamente inspirador por su claridad de expresión y lo acertado de sus textos, por los temas que trata y los consejos que da. Este Curso me ha abierto los ojos espirituales para entender el plan de Dios y para prever los hechos del futuro que afectarán a la

humanidad. Que nuestro Señor Jesucristo y el amor de Dios los acompañe y a toda su congregación, brindándoles fuerza para seguir fíeles hasta el fin.

 

A.G., Francia

 

Escribo para darles las gracias por el estudio bíblico más revelador e instructivo que yo haya hecho en mucho tiempo. Quiero agradecerles también por la revista El Mundo de Mañana, tan buena y tan llena de información.

 

D.P., Rosharon, Texas

 

He recibido las dos primeras entregas de su Curso bíblico por correspondencia y lo encuentro muy revelador. Espero con gusto otra de sus publicaciones que acabo de pedir. ¡Gracias!

 

B.P., Delaware, Ohio

 

OBRA DE LOS TIEMPOS DEL FIN

 

Gracias a todos ustedes por la obra que están llevando a cabo en estos tiempos del fin. Todas sus publicaciones son inspiradoras, especialmente el maravilloso Curso bíblico por correspondencia. Los recuerdo en mis oraciones noche y día. Que el Dios Creador bendiga a cada uno de ustedes.

 

A- J.W., Los Ángeles, California

 

Alabado sea Dios por su maravillosa revista. Los artículos en los dos ejemplares que he recibido hasta la fecha me llenan de gozo y prueban muchas verdades que yo, como ministro, he sabido y creído desde años atrás. Por favor inscríbanme también en el Curso bíblico por correspondencia. He tomado muchos cursos en estos años para

aprender a servir mejor pero me parece que el de ustedes será aún de más ayuda. Que Dios los bendiga, así como a todo el personal de El Mundo de Mañana. Sigan difundiendo la palabra.

 

M.P. Cleveland, Ohio

 

Nuestra portada: Jesucristo comisionó a la Iglesia de Dios para que antes de su

regreso predique el verdadero evangelio al mundo entero (Mateo 24:14). Ese evangelio

constituye las buenas noticias acerca de la salvación, el nuevo pacto, el futuro

Reino de-Dios en la Tierra y el regreso de Jesucristo como Rey de reyes.

 

¿Cuál es el verdadero evangelio?

 

En el monte de los Olivos, pocos días antes de morir, Jesucristo tuvo una conversación privada con sus discípulos. Les dijo que antes de su regreso a la Tierra con poder y gloria, se predicaría el evangelio del Reino de Dios a todo el mundo, como testimonio a todas las naciones (Mateo 24:14).

 

¿Qué quiso decir con esto? ¿Y qué es el evangelio?

 

A los más alejados rincones del mundo han llegado misioneros con la intención de predicar el evangelio. Los conquistadores españoles llegaron a América en el siglo 16 con "la espada y la cruz". Su misión no era solamente conquistar territorios para España, sino convertir a los nativos a su versión del evangelio. Todos los continentes habitados han recibido visitantes de Europa, y más tarde de América, que supuestamente predican el evangelio. Pero lo que han traído ha sido un mezcla de doctrinas, creencias y mensajes.

Algunos de estos predicadores del "evangelio" no solamente han denunciado a otros misioneros ¡sino que han llegado al

extremo de incitar a la violencia contra ellos!

Preguntémonos si Jesucristo reconocería acaso semejantes mensajes "evangélicos" predicados en su nombre.

 

¿De dónde salieron tantas ideas contradictorias acerca del evangelio?

¿Podemos realmente saber cuál es el verdadero evangelio?

 

La palabra "evangelio" viene del griego euangelion, que significa "buenas noticias". La Biblia nos dice que Jesucristo

vino a traer un mensaje. Ese mensaje era la buena noticia del Reino de Dios. En la octava lección respondimos a la pregunta: ¿Qué es el Reino de Dios? En esta lección ahondaremos más sobre este tema, centrándonos en el mensaje que Jesús de Nazaret proclamó acerca de dicho Reino.

Son muchos los mensajes que se han predicado en nombre de Jesucristo, pero lo importante es saber cuál fue el

mensaje que Jesús mismo predicó. Él no vino únicamente con un mensaje acerca de su persona, si bien el verdadero evangelio incluye la noticia de quién es Él. El suyo no es un mensaje de acción social, si bien tiene el efecto de cambiar la vida personal y la conducta de cuantos lo obedecen. Tampoco se trata de una ilusa esperanza de ir al Cielo, desconociendo los problemas muy reales del mundo actual. El mensaje de Jesucristo trae esperanza para el futuro: la única esperanza que hay para solucionar los problemas personales y del mundo.

La buena noticia que Jesucristo trajo provenía directamente del Padre. Jesús fue mensajero o emisario, que vino anunciando cómo los seres humanos, enajenados de Dios por su propia culpabilidad, dominados por sus temores y aquejados por la muerte y el sufrimiento, podían reconciliarse con Dios y recibir una herencia como miembros de la propia Familia divina. Este fue el más extraordinario de los mensajes, pero la mayoría de quienes dicen predicarlo ni siquiera lo han entendido bien.

 

¿Qué es, exactamente, el evangelio?

 

Es un mensaje acerca del plan de Dios y de su propósito para la humanidad.

Este plan refleja y se basa en el amor de Dios por sus criaturas. El evangelio explica que el Dios del Cielo va a establecer pronto un reino cimentado en justicia, el cual prevalecerá sobre todos los reinos del mundo. Es la historia de la redención

y la salvación. Revela la razón misma de la existencia humana.

El evangelio nos enseña que el hombre no puede salvarse a sí mismo, que "el hombre no es señor de su camino,

ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos," como dijo el profeta Jeremías (Jeremías 10:23). Desde hace casi

seis mil años, Dios ha dejado que los humanos traten de resolver sus propios problemas a su manera. Los hechos de

la humanidad han sido una historia de fracasos rotundos.

El evangelio explica que los seres humanos, pecadores, pueden entrar en armonía con Dios solamente por intermedio de un Salvador. Los pecados del hombre acarrearon una pena, y la pena tenía que pagarse. Jesucristo lo hizo

cuando se ofreció como sacrificio para pagar los pecados del mundo. Juan 1:1 explica que antes de nacer como humano, Jesucristo existía desde antes del principio con Dios Padre, y que Él también era Dios. Jesús fue Aquel por quien se dio

existencia a toda la creación (v. 3). Por ser Dios, su vida valía mucho más que la suma total de todas las vidas humanas.

Al dar su vida en lugar de la nuestra, Jesús pagó la pena en que usted y yo hemos incurrido a causa de nuestros pecados.

El mensaje que Jesús trajo nos explica que Él, como Mesías, establecerá aquel Reino del cual hablaron los profetas antiguos; y que los cristianos fíeles pueden llegar a poseer ese Reino como herederos de este. Y como dicho Reino pertenece a Dios, la única manera de heredarlo es convirtiéndonos en hijos de Dios, ¡en miembros de su propia Familia!

El evangelio explica la necesidad de la fe y del arrepentimiento.

Fe es la confianza en que Dios cumplirá sus promesas, y sobre ella se fundamenta el modo de vida del creyente. La fe auténtica y viviente genera cambios en nuestra vida. Si creemos algo—si realmente lo creemos— entonces actuaremos en consecuencia. La falta de respuesta de nuestra parte es muestra de falta de fe. Si de verdad creemos lo que Dios dice, le entregaremos nuestra vida y voluntad.

Esta es la esencia del arrepentimiento. Por el mensaje evangélico aprendemos no solamente qué es el Reino que Dios establecerá en la Tierra, sino cómo podemos ser partícipes de ese Reino. El evangelio es un mensaje de esperanza y de ayuda. No es la historia de lo que el hombre puede hacer por Dios, sino de lo que Dios Padre y su Hijo Jesucristo han hecho y seguirán haciendo por la humanidad.

A medida que usted estudie esta lección sobre el evangelio verdadero, comprenderá que el propósito del evangelio es cambiar su vida. Si usted realmente cree el verdadero evangelio y lo acoge, ¡este le cambiará la vida para siempre!

 

El Mensajero del pacto

 

El profeta Malaquías, último en la sucesión de profetas del Antiguo Testamento, centra la atención de sus lectores en la venida

del Mesías prometido a Israel. "Yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho el Eterno de los ejércitos" (Malaquías 3:1).

Cuatro siglos después de que Malaquías escribiera estas palabras, Jesucristo de Nazaret entró con firmeza en el templo de Dios en

Jerusalén y empezó reprochar a los dirigentes religiosos y a echar fuera a los cambistas que habían montado sus negocios en el patio del templo (Juan 2). Predicó el evangelio y efectuó milagros de sanidad a la vista de todo el mundo. Uno de los jefes religiosos, un miembro del Sanedrín llamado Nicodemo, se sintió profundamente conmovido. Acudió a Jesús en privado para interrogarlo más a fondo acerca de las implicaciones de su mensaje (Juan 3).

Jesucristo vino como el Mensajero del pacto: de aquel nuevo pacto que Jeremías había profetizado siglos atrás. Dicho profeta de la

antigüedad había escrito: "Vienen días, dice el Eterno, en los cuales haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres... Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Eterno: Pondré mi ley en su mente y la escribiré en su corazón; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo... porque todos me conocerán... y no me acordaré más de su pecado" (Jeremías 31:31- 34).

Examinemos tres aspectos de este nuevo pacto. Primero, vemos que, lejos de abolir la ley de Dios, el nuevo pacto prevé un tiempo

futuro en que los seres humanos tendrán esa ley interiorizada, escrita en su corazón. Dios no se propuso alterar su ley sino cambiar el corazón y la mente de los humanos camales, que por naturaleza son hostiles a las leyes divinas(Romanos 8:7).

En segundo lugar, el nuevo pacto abre la puerta para que los humanos conozcan personalmente a Dios. No que simplemente conozcan acerca de Él sino que establezcan una relación personal con El basada en el conocimiento personal. Cristo vino a revelar el Padre a sus discípulos y a facilitar el acceso directo al Padre. Enseñó a los discípulos a orar directamente al Padre porque el Padre mismo los amaba profundamente y tenía cuidado de ellos. "En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo que todo cuanto pidáis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo... pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado y habéis creído que yo

salí de Dios" (Juan 16:23-27). Un aspecto del nuevo pacto implica llegar a conocer a Dios profundamente y tener una relación personal e íntima con Él.

El tercer aspecto del nuevo pacto, profetizado por Jeremías y proclamado por Jesucristo, tiene que ver con el perdón de los pecados

y la eliminación de estos. El pecado es lo que separa al hombre de su Creador y lo destina a morir. Jesucristo vino para que fuera posible quitar el pecado y sus consecuencias. Lo hizo dando su vida como rescate por la vida nuestra, pagando la pena de muerte en que todos nosotros hemos incurrido a causa de nuestras actitudes y acciones.

El nuevo pacto que Jesucristo vino proclamando constituye el corazón y la esencia misma del evangelio. Recordemos que solamente heredarán el Reino venidero aquellos que celebren el nuevo pacto con su Creador. El mensaje de Jesucristo tenía por tema el Reino que el Padre estaba preparando y cómo todos los que escuchaban podían ser herederos de ese Reino.

 

NOVENA LECCIÓN

PRIMERA PARTE

 

El evangelio que Jesucristo predicó

 

Al pensar en el cristianismo, muchos piensan inmediatamente en el evangelio. Hemos oído hablar de música

evangélica, de la predicación del evangelio, del evangelio antiguo, del evangelio social y de muchos "evangelios" más. Pero ¿qué es el evangelio? ¿Cuál fue el evangelio que Jesucristo predicó? ¿Hay muchos evangelios diferentes, o existe solo uno?

 

1. ¿Dónde se originó el mensaje que Jesucristo vino a predicar, en Jesús o en el Padre? Hechos 10:36.

2. ¿Dónde y cuándo empezó a proclamarse el mensaje del evangelio? Hechos 10:37.

3. Llegado el momento oportuno, ¿qué mensaje empezó a proclamar Jesucristo? Marcos 1:14. (Nota: La palabra española "evangelio" es una traducción del griego euangelion, que significa buena nueva o buenas noticias).

4. ¿Cómo se preparó el escenario para la proclamación del mensaje evangélico? Marcos 1:1-4.

5. El mensaje que Cristo trajo, ¿fue un mensaje acerca de Sí mismo, o vino con un mensaje específico proveniente del Padre? Malaquías 3:1.

6. ¿Siguió predicando Jesús el evangelio del Reino durante todo su ministerio en la Tierra? Mateo 4:23; 9:35.

7. Aun después de resucitar de la muerte, ¿siguió hablando con sus discípulos de aquel mismo mensaje? Hechos 1:3.

8. ¿Dijo Jesús que el mismo mensaje predicado por Él se proclamaría al mundo entero en el tiempo del fin, antes de su regreso? Mateo 24:14.

9. El evangelio predicado por Cristo y sus discípulos, ¿anunciaba que "el Reino de los Cielos se ha acercado"? Mateo 4:17; 10:7; Marcos 1:15. (Nota: El Reino se había acercado porque el Rey estaba presente y estaba dando a conocer a sus oyentes el medio por el cual ellos podían heredar dicho Reino).

10. ¿Enseñó Jesús a sus discípulos que el establecimiento del Reino y la herencia destinada a ellos en este, se encontraban aún en el futuro? Mateo 6:10; 25:31, 34.

11. ¿Muestra la Biblia que los seguidores de Jesucristo se pusieron a predicar el evangelio tan pronto como se organizó la Iglesia? Hechos 8:25.

12. El mensaje evangélico acerca del futuro Reino de Dios no fue acogido con beneplácito universal ni por los judíos ni por los gentiles que lo escucharon. Ante la oposición que se les presentó, ¿dejaron los apóstoles de predicar el evangelio?

Hechos 14:1,5-7.

 

 

¿Conoce usted al verdadero Jesús?

 

Por increíble que parezca, ¡miles de millones de personas desconocen al verdadero Jesucristo de la Biblia! Unas personas, claro está, nunca oyeron hablar de Él. Pero lo más asombroso es que muchos que se consideran cristianos están en realidad siguiendo a un Jesús falso, tal como ocurrió en tiempos del apóstol Pablo (Calatas 1:6-7; 2 '"Corintios 11:1-4).

 

Siendo así, ¿cómo puede usted estar seguro de conocer al verdadero Jesús?

 

La respuesta a tan importante pregunta ¡la dio el mismo Jesucristo! En cierta ocasión, los judíos rodearon a Jesús en el templo para preguntarle: "¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente" (Juan 10:24). Jesús respondió señalando las obras que atestiguaban que ciertamente Él era el Cristo.

Luego, reveló un principio importante de la conversión espiritual: las ovejas de Cristo escuchan su voz y lo siguen a Él (v. 27). "Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos", dijo (Juan 8:31). Poco antes de que fuese arrestado, ahondó más, diciendo: "El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será

amado por mi Padre, y yo le amaré y me manifestaré a él" (Juan 14:21). Por estas escrituras, y muchas otras, entendemos que las personas que realmente conocen al verdadero Jesús, escuchan y obedecen sus palabras (1 Juan 2:3-4).

Conocer a Jesucristo es vivir la experiencia de una relación profunda con Él. Él es el Salvador. Entregó su vida voluntariamente para ser el Salvador personal de usted. La humanidad ha demostrado una enorme capacidad de progreso en el ámbito de la tecnología,

pero todavía no logra resolver los problemas espirituales de siempre. Todos los seres humanos, ricos y pobres, de todas las razas y naciones, son mortales. Su destino es morir. Ningún esfuerzo humano puede impedirlo. Jesucristo ofrece salvar al hombre de todos sus males, incluida la muerte.

 

¿Cómo puede Cristo ofrecer semejante salvación?

 

Puede hacerlo porque no fue un simple mortal, sino Emanuel, "Dios con nosotros"; como le dijo el ángel a José poco antes del nacimiento del Mesías (Mateo 1:23). El que estaba en el principio con Dios el Padre, y que también era Dios, se despojó del poder y

de la gloria que tenía antes de encarnarse en ser humano (Juan 1:1-2, 14; Filipenses 2:6-8). Se hizo carne y sangre como aquellos a quienes se proponía salvar. Y nació como descendiente de Abraham (Hebreos 2:14-18). Como ser humano, fue tentado en todo igual que nosotros, pero resistió perfectamente al pecado (Hebreos 4:15). Por ser Dios, su vida valía más que la suma total de todas las vidas humanas. Derramó la suya, muriendo en el madero como una ofrenda por el pecado. En este momento, Jesús se encuentra a la diestra del Padre para actuar como nuestro Sumo Sacerdote. Hace intercesión por nosotros y nos brinda ayuda en momentos de necesidad (Hebreos 4:14-16). Pero nosotros también tenemos que hacer nuestra parte. Notemos: "Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiamos de toda maldad" (1 Juan 1:9). Jesús es nuestro Amo y Señor. Así se los recordó el apóstol Pablo a los miembros de la Iglesia en Corinto, escribiendo: "¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios" (1 Corintios 6:19-20). Jesucristo, pues, tiene autoridad para decimos cómo debemos vivir.

Y Jesús, nuestro Salvador, Sumo Sacerdote, Amo y Señor, regresará a la Tierra como Rey de reyes y Señor de señores. Vendrá a impedir que la humanidad se aniquile a sí misma (Apocalipsis 19:11- 16). Los discípulos que realmente lo conozcan y le

obedezcan ahora, reinarán con Él a su regreso (Apocalipsis 5:9-10). Jesús administrará el gobierno de Dios sobre toda la Tierra. Arrepentidos de todo corazón y obedeciendo con humildad a Dios, incontables millones de seres (y con el tiempo, hasta miles de

millones) se rendirán ante Él y llegarán a conocer al verdadero Salvador. Le pregunta es: ¿Está usted adorando al Jesús verdadero, o a un impostor? ¿Lo conoce usted en realidad? ¡Recuerde que las ovejas de Cristo escuchan sus palabras y las obedecen!

 

NOVENA LECCIÓN

SEGUNDA PARTE

 

El evangelio en el Antiguo Testamento

 

Muchas personas enseñan que el evangelio es el mensaje del Nuevo Testamento, el mensaje de la venida de Cristo.

Pero, ¿acaso es válido decir que el evangelio, o sea la buena nueva del Reino de Dios, se limita al Nuevo Testamento?

El mensaje del evangelio, ¿se encuentra también en el Antiguo Testamento? ¿Los patriarcas conocían el evangelio y lo creían? De no ser así, ¿cómo podrían ser salvos?

¿Predijo la profecía que Jesucristo había de traer un mensaje acerca del pacto? Malaquías 3:1.

Jesucristo, el Mensajero del pacto, ¿vino como Mediador del nuevo pacto? Hebreos 9:15.

Los términos del nuevo pacto, ¿se explican en el Antiguo Testamento? Jeremías 31:31-34.

 

¿Profetizó Isaías 40:9-10 que en un futuro se proclamaría el evangelio en las ciudades de Judá?

 

El mensaje que se predicará en Judá, ¿estará centrado en el Mesías y lo que va a hacer cuando venga? Isaías 40:5, 10-11.

¿Le dijo Pablo a Timoteo que las buenas noticias de la salvación mediante la fe en Cristo se encontraban en el Antiguo Testamento? 2 Timoteo 3:15-16. Nota: Las "Sagradas Escrituras" mencionadas en estos versículos son el Antiguo Testamento. Cuando Timoteo era niño, aún no se había canonizado el Nuevo Testamento; y muchos de sus libros ni siquiera se habían escrito.

 

¿Se valió Felipe del libro de Isaías para predicarle el mensaje de salvación a un eunuco etíope? Hechos 8:30-39.

 

8. ¿Afirmó el apóstol Pablo que el evangelio se había predicado a la antigua Israel? Hebreos 4:1-2.

9. ¿Enseña el Antiguo Testamento que los cristianos resucitados no solamente estarán en el Reino sino que ocuparán cargos de autoridad y mando en este? Daniel 7:26-27.

 

La salvación y el evangelio

 

La totalidad de la Biblia, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, trata de la salvación; o sea de las buenas noticias del plan que Dios tiene para la humanidad.

 

10. La "fe viviente", que significa creer y confiar profundamente en Dios, ¿ha sido siempre la esencia de lo que Dios exige a quienes desean recibir su salvación? Hebreos 3:18-19; Génesis 15:6; Santiago 2:23.

11. ¿Qué destino se ofreció a quienes se superaban y permanecían fíeles al mensaje que Cristo predicó? 2 Pedro 1:11. Nota: Como la salvación tiene que ver con la entrada en el Reino de Dios, el evangelio del Reino viene a ser la buena nueva de la salvación.

12. El mensaje evangélico de la salvación, ¿incluye las buenas noticias de nuestro destino final como hijos de Dios? Hebreos 2:9-11.

 

NOVENA LECCIÓN

TERCERA PARTE

 

El evangelio que predicó el apóstol Pablo

 

Como hemos visto en la primera parte de esta lección, hay quienes enseñan que existen muchos mensajes evangélicos diferentes. El apóstol Pablo dijo que predicaba el evangelio a los "incircuncisos", o gentiles; mientras que Pedro fue escogido para predicar el evangelio a la "circuncisión", en otras palabras, a los judíos (Gálatas 2:7).

 

¿Muestra acaso la Biblia en alguna parte que se estaban predicando dos mensajes distintos?

 

1. Durante los tres primeros meses que pasó el apóstol Pablo en Éfeso, ¿de qué quiso convencer al pueblo? Hechos 19:8.

2. ¿Qué se proponía predicar el apóstol, según les dijo a los ancianos de Éfeso? Hechos 20:25.

3. Hacia el final de su ministerio, ¿qué estaba predicando el apóstol Pablo? Hechos 28:23, 31.

4. ¿Predicó Pablo el evangelio en las ciudades de Listra, Iconio y Derbe? Hechos 14:6-7. Nota: Las ciudades mencionadas se encontraban en Frigia, en lo que hoy es la región sur central de Turquía, al noroeste de Jerusalén.

5. ¿Fueron los gentiles los destinatarios del mensaje evangélico porque los de la "circuncisión" habían rechazado este mensaje? Hechos 13:44-46.

6. ¿Predicó Pablo que los cristianos ya eran salvos y en el Reino, o bien habló de entrar en el Reino como algo futuro? Hechos 14:22.

7. ¿Espera Dios que sigamos fíeles y leales a Él en esta vida, para que en el futuro podamos entrar en el Reino de Dios? 2 Timoteo 2:11-13; 1 Corintios 6:9-10.

8. Más tarde. Pablo escribió a las iglesias de Galacia para advertirles contra cualquiera que predicara un evangelio diferente del que él había predicado.

¿Hay, pues, un solo evangelio verdadero? Calatas 1:6-9.

9. ¿Recibió Pablo el evangelio directamente de Jesucristo, lo mismo que los primeros apóstoles? Gálatas 1:11-12. ¿Le habría enseñado Jesús al apóstol Pablo un mensaje diferente del que les enseñó a los doce originales? Hebreos 13:8.

10. ¿Enseñó Pablo que la desobediencia al evangelio ocasionaría un castigo divino? 2 Tesalonicenses 1:8-9.

11. Al predicar el evangelio, ¿centró Pablo la atención de los oyentes sobre las advertencias proféticas del tiempo del fin, el juicio de Dios sobre las naciones rebeldes y el regreso de Cristo con poder? 2 Tesalonicenses 1:5-10.

12. ¿Cuál es la esperanza del evangelio que Pablo predicó? ¿Es "ir al Cielo", o es una corona que Cristo dará a los fíeles cuando regrese? 2 Timoteo 4:8; Colosenses 1:5, 23. Nota: La palabra "corona" que Pablo empleó viene del griego stephanos, que significa

una señal de alto rango o símbolo de dignidad que se lleva en la cabeza.

 

 

Un evangelio falso

 

El apóstol Pablo le advirtió a la Iglesia en Corintio que Satanás, el diablo, siempre trataba de aparecer como un ángel de luz, como un portador de la verdad, aunque lo que trae en realidad son mentiras y tinieblas. Pablo les advirtió a sus lectores contra personas que vendrían predicando otro evangelio, otro Jesús y otro espíritu. (2 Corintios 11:1-4, 14).

Pablo le había escrito a la Iglesia en Tesalónica unos años antes para advertir que "el misterio de la iniquidad" (2 Tesalonicenses 2:7) ya estaba operando. Las religiones de los misterios estaban bien difundidas en el mundo antiguo, y Pablo advirtió contra un misterio que fomentaba la iniquidad, o falta de ley, un evangelio falso que venía a ser una falsificación de las buenas noticias que Jesucristo había traído a la Tierra. Ese mensaje falso, en vez de explicar cómo la ley de Dios puede interiorizarse en la persona,

anima a sus adherentes a creer que la ley ha quedado sin efecto en la vida del cristiano.

Pocos años después de las advertencias de Pablo a las Iglesias en Corinto y Tesalónica, el libro de Judas, escrito por el hermano del Señor, planteó una grave advertencia a los cristianos: "Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo" (Judas. 3-4).

¿Dónde se originó el evangelio falso y cómo se difundió tan ampliamente? En Hechos 8 aprendemos que Felipe fue a Samaría cuando gran parte de la Iglesia de Jerusalén se dispersó a causa de la persecución. Estando allí, se hizo bautizar cierto mago de Samaría llamado Simón, conocido en la historia secular como Simón el Mago. Los samaritanos lo consideraban universalmente como "el gran poder de Dios" y le manifestaban una gran reverencia. Mas el apóstol

Pedro percibió que Simón era un individuo amargado e inconverso. "Tu corazón no es recto delante de Dios", le dijo (Hechos 8:21). Este Simón se hallaba encerrado "en prisión de maldad" (v. 23).

Para comprender este evangelio falso y el modo como se apoderó de la gente, conviene saber quiénes eran los samaritanos y Simón el Mago. Tiempo atrás, los reyes asirios habían deportado a los pobladores de la antigua Israel, tal como se describe en 2 Reyes 17. En su lugar poblaron a Israel con gente de Babilonia y ciudades circunvecinas.

Estos llegaron a conocerse como samaritanos, tomando su nombre de Samaría, antigua capital de la parte norte de Israel. Esta gente generó una religión sincrética, o combinada, pues mantuvieron sus formas de culto babilónicas y paganas pero ahora las cumplían en nombre de YHVH, el Dios de Israel (2 Reyes 17: 33, 41). Solían asociarse con el pueblo de Dios diciendo que eran los mismos y adoraban al mismo Dios (ver Esdras 4.1-3). Naturalmente, no era cierto. Incluso, Jesucristo le dijo a una mujer samaritana

de su época que los samaritanos ni siquiera sabían lo que adoraban y que la verdad que lleva a la salvación no había sido preservada por ellos, sino por los judíos (Juan 4:22).

Así como los judíos quedaron dispersos entre la mayor parte del mundo conocido y formaron el núcleo de la futura Iglesia verdadera, aun en ciudades de los gentiles, también los samaritanos se habían dispersado; especialmente entre Egipto y Roma. Veneraban a Simón el Mago como representante especial de Dios. A raíz de su encuentro con el cristianismo, Simón vio una manera de acrecentar

su influencia. Aplicando la antigua estrategia de los samaritanos, se apropió del nombre de Jesucristo y del mensaje cristiano de salvación, pero mezcló este último con elementos del viejo paganismo babilónico, con filosofía

griega y con especulaciones gnósticas, creando así "otro evangelio".

Ese evangelio falsificado que se proclamó a partir del siglo primero, sigue gozando de aceptación entre millones de personas sinceras pero engañadas. Es un "evangelio" que tergiversa el significado de la gracia divina, proclama que "Cristo ya lo hizo todo" y asegura que no es necesario ni posible obedecer su ley. Los que aceptan este embeleco no entienden que los humanos necesitamos una transformación de nuestra propia naturaleza.

La gracia de Dios se refiere a los dones que nos da, entre ellos el perdón inmerecido que Dios concede a los pecadores arrepentidos. Nuestras buenas obras, por muchas que sean, no pueden hacemos merecedores del favor ni el perdón de Dios. Por el contrario, fue Dios quien tomó la iniciativa en nuestra vida derramando su amor sobre nosotros mientras aún éramos pecadores (Romanos 5:8).

Ahora bien—y esto es de crucial importancia—nosotros tenemos que responder a la gracia de Dios entregándonos a Él sin condiciones y dejando nuestros caminos de rebeldía y desconocimiento de su ley (Romanos 6:1-6).

La fe viviente en el verdadero evangelio produce un modo de actuar que cambia nuestra vida. Es una fe que conduce a la salvación. En cambio, el evangelio falso y una fe muerta (Santiago 2:20) ¡jamás salvarán a nadie de nada!

 

NOVENA LECCIÓN

CUARTA PARTE

 

¿Qué incluye el evangelio?

 

¿Es el evangelio un mensaje que habla únicamente de la gracia, o también revela la ley? ¿Es compatible con el evangelio un mensaje acerca de leyes y mandamientos? ¿Tiene la profecía algo que ver con el mensaje del evangelio?

 

1. ¿Equipara Pablo la buena nueva o el evangelio de la gracia divina con la predicación sobre el Reino de Dios? Hechos 20:24-25.

2. ¿Es tema central del mensaje evangélico la muerte y resurrección de Jesús de Nazaret? 1 Corintios 15:1-4.

3. Como Rey venidero, ¿nos abrió Cristo entrada a su Reino después de pagar en nuestro lugar la pena de muerte por el pecado? Romanos 5:8-10; 2 Pedro 1:11.

4. ¿Encontramos en el mensaje del evangelio que Dios hace clara la verdad a todos los que llama?

2 Corintios 4:1-4.

5. ¿Subraya este mensaje la necesidad de que los cristianos sigan fíeles y no desmayen? 2 Corintios 4:16-18.

6. ¿Señala el mensaje evangélico que nuestra verdadera esperanza está en la resurrección que ocurrirá al regreso de Cristo? 1 Corintios 15:19-20; 2 Corintios 4:14.

7. ¿Predicó Pablo el evangelio valerosamente a los habitantes de Tesalónica? 1 Tesalonicenses 2:2, 9.

¿Incluía este mensaje un camino de vida para el momento actual, así como una explicación de nuestro destino final? 1 Tesalonicenses 2:11-12.

8. ¿Resaltó Pablo la importancia de observar los hechos profetices a medida que ocurren, a fin de estar preparados para el regreso de Cristo? 2 Tesalonicenses 2:1-5.

9. El mensaje evangélico predicado por los apóstoles en tiempos del Nuevo Testamento, ¿hablaba del camino de justicia y de guardar los mandamientos de Dios? 2 Pedro 2:20-21; 1 Juan 2:3-4.

10. ¿Mandó Cristo a sus apóstoles que incluyeran en su mensaje la predicación acerca de su segunda venida? Hechos 10:42. ¿Se incluían en el mensaje

de los apóstoles los mensajes de los profetas del Antiguo Testamento? Hechos 10:43; 2 Pedro 3:1- 2.

 

¿El camino a la vida eterna?

 

Con cierta frecuencia, Jesús alejaba a sus discípulos del ruido y la distracción de Jerusalén y los llevaba a algún monte vecino para enseñarles en privado los principios del verdadero cristianismo. Hacia el final de una sesión instructiva en el monte de los Olivos, Jesús impartió una lección muy seria: "El camino a la vida eterna," les dijo, "es estrecho y difícil. Son pocos los que lo encuentran".

 

¿Encontrará usted el camino que lleva a la vida eterna?

¿Por qué es tan difícil encontrar ese camino?

 

Para saber la respuesta, miremos las palabras de Jesús dentro de su contexto. "Entrad por la puerta estrecha;

porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por

ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan"

(Mateo 7:13-14).

Más adelante en la Biblia vemos que Jesús advierte contra los profetas y maestros falsos. Otros pasajes de las Sagradas Escrituras revelan que Satanás es el gran mentiroso que engaña a todo el mundo (Apocalipsis 12:9). El diablo tiene sus ministros que se presentan como ángeles de luz (2 Corintios 11:13-15). Jesús profetizó en Mateo 24:5 que muchos falsos maestros vendrían enseñando en su nombre y que engañarían a la gran mayoría. Ahora resulta claro por qué el camino a la vida eterna puede ser difícil de hallar entre tanta confusión y engaño. Sin embargo, Cristo también mostró cómo los seguidores de Dios podían evitar los engaños de Satanás.

Prosiguiendo su mensaje a los discípulos, Jesús ahondó en este concepto. Observemos que sus palabras

señalan la necesidad de escoger entre la voluntad propia y la voluntad de Dios: "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los Cielos"

(Mateo 7:21). Muchos que se consideran cristianos emplean palabras y frases altisonantes pero con sus

acciones niegan al Padre y al Hijo. Puede haber, incluso, quienes hagan "muchos milagros" y señales en el

nombre de Cristo, pero aun así Él les dirá: "Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad!" (vs. 22-23).

Cuando un cristiano verdadero cree el evangelio verdadero,

entonces cree en Cristo como su Salvador personal y se somete con obediencia a la voluntad del Padre, jla cual incluye los diez mandamientos! Este es un compromiso y una dedicación para toda la vida. Jesús dijo: "Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos" (Mateo 19:17). No se trata del camino ancho y fácil, ni del camino que gusta a la mayoría, puesto que vivimos en un mundo hostil a Dios. Sin embargo, Jesús tranquiliza a sus discípulos recordándoles que para Dios todo es posible" (v. 26).

 

El poder del evangelio de Cristo

 

Por inspiración de Dios, el apóstol Pablo escribió que el evangelio "es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree" (Romanos 1:16). ¿Cuándo la persona escucha y cree el evangelio, hay certeza de que. recibe poder? ¿Qué quiso decir Pablo al escribir que el evangelio es "poder... para salvación?"

La experiencia de Pedro en el día de Pentecostés aclara cómo el evangelio imparte poder (Hechos 2).

Aquel Pentecostés, diez días después de que Cristo ascendiera al Cielo, Pedro predicó con certidumbre  el evangelio verdadero. Su mensaje llegó al corazón de miles de judíos que lo oyeron y luego preguntaron a Pedro y a los demás discípulos; "Hermanos, ¿qué haremos?" (Hechos 2:37).

Veamos la respuesta de Pedro: "Arrepentios, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo

para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare"(vs. 38-39).

¿Notó usted que primero Dios tiene que llamar al nuevo cristiano para darle su salvación? (Juan 6:44; 1 Corintios 1:26-28). Dentro del plan de Dios, todos serán llamados a su tiempo, porque "quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad" (1 Timoteo 2:4). Dios el Padre, mediante su Espíritu, ¡se vale del evangelio para abrir la mente del cristiano a la verdad!

El evangelio de Cristo tiene poder para cambiar completamente la vida de una persona. Los que realmente creen el evangelio, responden arrepintiéndose de sus pecados. Arrepentirse es dar vuelta y seguir por un camino diferente. Implica confesar nuestros pecados a Dios y además dejar de cometerlos. Por consiguiente, creer el evangelio es más que un simple ejercicio teórico de reconocer a Jesucristo. Implica someterse a Jesucristo como nuestro Salvador personal y como nuestro Amo y Señor. El verdadero cristiano tiene que atender cuando Dios lo llama al arrepentimiento y debe entregar su vida y su voluntad a nuestro Salvador glorificado, Jesucristo.

Con el bautismo y la imposición de las manos, el poder del Espíritu Santo de Dios entra en la mente del creyente como sello y garantía de nuestra herencia de la vida eterna (Efesios 1:13). La presencia del Espíritu Santo es lo que identifica al verdadero cristiano.

Este mismo Espíritu es el medio por el cual Dios levantará el cuerpo de los cristianos fallecidos para darles vida nuevamente y hacerlos inmortales

(Romanos 8:9-11).

De esta manera se aclara el significado de lo dicho por el apóstol Pablo: El evangelio de Cristo tiene el poder de cambiar nuestra vida para siempre. El evangelio revela cómo podemos recibir el Espíritu Santo de Dios, su poder divino, que es imprescindible para la salvación.

El evangelio, las buenas noticias de la salvación, del nuevo pacto, del Reino de Dios en la Tierra y del regreso de Jesucristo como Rey de reyes; seguirá predicándose en todo el mundo (Mateo 24:14).

¡Que Dios le ayude a usted a ver los resultados de estas buenas nuevas en su propia vida!

 

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