Preguntas
y respuestas
PREGUNTA:
El capítulo 15 de Hechos muestra que la iglesia de Nuevo Testamento impuso solamente cuatro requerimientos a los nuevos gentiles conversos: que se aparten de la contaminación de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre (Hechos 15:20). El sábado, los días santos y las leyes de alimentación están conspicuamente ausentes, por lo tanto, ¿por qué deberían observar-los los cristianos hoy en día?
RESPUESTA:
Es importante entender que el concilio
de Hechos 15 estaba discutiendo el tema de la circuncisión, no la abrogación de
la ley espiritual y los estatutos bíblicos que están en los libros de Moisés
(los primeros cinco libros de la Biblia). Debido a que la observancia del
sábado, los días santos y las leyes alimenticias no se mencionan directamente
algunos deducen incorrectamente que estos mandamientos fueron abolidos por la
conferencia. Pero observemos que siete de los diez mandamientos también están ausentes en Hechos 15.
¿Puede un cristiano entonces tomar el nombre de Dios en vano, no honrar a sus
padres, matar, robar, mentir y codiciar? ¡Por supuesto que no! La conferencia
de Hechos 15 no anuló estas leyes ni tampoco anuló la observancia del sábado,
de los días santos y de las dietas alimenticias.
Recordemos las propias palabras de
Jesucristo: “No sólo de pan el hombre
vivirá, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).
Jesús citó Deuteronomio 8:3, aplicándolo a toda
la humanidad, tanto judíos como gentiles. La palabra de Dios a la cual se
refería Jesús no era otra que lo que se conoce como el Antiguo Testamento.
Cristo reveló el propósito de Dios
cuando dijo: “El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por
causa del sábado. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aún del sábado”
(Marcos 2:27-28). Notemos que el sábado fue hecho originaria-mente para toda la humanidad, ¡no solamente para
los judíos! Jesús estableció claramente que Él es el Señor del sábado,
revelando su importancia para el pueblo de Dios. Además, el hábito y la
costumbre de Jesús eran guardar el sábado (Lucas 4:16). Más tarde, vemos al
apóstol Pablo todavía observando (y animando a seguir su ejemplo) el sábado mucho tiempo después de la conferencia
de Hechos 15 (ver Hechos 17:2-3). El Nuevo Testamento muestra tanto a judíos
como a gentiles observando el sábado; en Hechos 13:42-44 nos encontramos con
toda una ciudad reuniéndose el día sábado para escuchar predicar a Pablo.
Pablo enseñó a los cristianos a
“guardar la fiesta”: la pascua y los días de panes sin levadura (1 Corintios
5:7-8). El Nuevo Testamento también se refiere a los días santos anuales de
Pentecostés y el día de expiación (Hechos 2:1; 20:6; 1 Corintios 16:8; Hechos
27:9). Si estos días, junto con el resto de los días de fiesta de Dios, fueron
anulados y abolidos, entonces, ¿por qué los apóstoles y cristianos gentiles
todavía los guardaban? La respuesta es obvia: Dios no anuló sus leyes y sus días especiales de fiesta.
El apóstol Pedro entendió las
leyes de alimentos de Dios, que se mencionan en Levítico 11 y en Deuteronomio
14 y que estaban en existencia antes de Moisés (Génesis 7:2). Cuando se le dijo
en visión que se levante y coma animales comunes e inmundos. Pedro respondió:
“Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás” (Hechos
10:9-14). En esta visión, Cristo no cambió las leyes de alimentos sino que le
reveló a Pedro que “a ningún hombre llame
común o inmundo” (v.28). De esta manera se abrió la puerta de salvación a los
gentiles. Esta visión establece la base de las decisiones registradas en Hechos
15.
Hechos 15 afirma las leyes bíblicas tal cual están reveladas en el Antiguo
Testamento. Los apóstoles, citando a los profetas al hablar a los gentiles
demostraron que toda la Palabra de Dios sigue siendo relevante para los
gentiles, y explicaron que los nuevos gentiles convertidos debían luego crecer
en el entendimiento del camino de Dios: “porque Moisés desde tiempos antiguos
tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído cada
sábado” (Hechos 15:21). Lejos de anular las leyes de Dios, Jesucristo y los
apóstoles las reafirmaron, revelando su importancia espiritual. Jesús
enfáticamente responde a aquellos que piensan de otra manera: “No penséis que
he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido a abrogar, sino para
cumplir” (Mateo 5:17).
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