¿Quiénes somos?

La Iglesia del Dios Viviente remonta su origen hasta la Iglesia que fue fundada en Jerusalén en la era apostólica. Seguimos las mismas enseñanzas, doctrinas y prácticas establecidas entonces.

 

El Sr. Roderick C. Meredith, quien preside en la Iglesia, fue uno de los primeros evangelistas que ordenó, en diciembre de 1952, el ya fallecido Sr. Herbert W. Armstrong . Durante más de medio siglo el Sr. Meredith ha proclamado la verdad de Dios predicando el evangelio del Reino con poder a millones de personas mediante sus mensajes, muchos folletos y centenares de artículos por él escritos.

 

La Iglesia del Dios Viviente lleva a cabo una obra mundial. Además de las transmisiones de radio y televisión en inglés del Sr. Meredith y del evangelista Sr. Richard Ames, la Iglesia patrocina programas en francés con el Sr. Dibar Apartian, en castellano con el Sr. Mario Hernández.

 

Es importante que todos nuestros amables lectores comprendan plenamente que quienes estamos en esta obra, quienes estamos a cargo de la producción de las revistas, del programa de televisión y radio El Mundo de Mañana, y todos los que en alguna forma tomamos parte de la obra de la Iglesia del Dios Viviente, ¡estamos totalmente dedicados a la tarea de ¡restaurar el cristianismo apostólico!

 

Cuando lee nuestros artículos y folletos o escucha el programa El Mundo de Mañana, es fundamental que tenga una clara idea de dónde venimos. Nuestra intención es continuar predicando y enseñando el mismo mensaje de Jesús y los primeros apóstoles. Procuramos restaurar, en todos los aspectos espirituales, el camino de vida que enseñaron Jesús y los apóstoles. Además, bajo la guía del Espíritu de Dios, continuamos predicando las profecías inspiradas de la Biblia y las advertencias para todos aquellos que quieran escuchar sobre lo que vendrá.

 

El tiempo de la intervención de Dios en los asuntos humanos y de la gran tribulación se aproxima. Es de vital importancia que usted y sus seres queridos se aseguren que realmente pertenecen a Jesucristo, al Cristo de la Biblia. Que está adorando a Dios “en espíritu y en verdad” (Juan 4:23) y que usted es parte de la verdadera Iglesia de Dios, la que enseña y practica el cristianismo apostólico, el cristianismo de Jesús y los primeros apóstoles. ¡“El que tiene oído, oiga”! (Apocalipsis 3:13). 

 

 

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